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Arturo Crosby - Forum Natura

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Resorts turísticos que apuestan por lo verde


Posiblemente para muchos, considerados mas puritanos o estrictos “eco” y no como algún amigo, que los llama eco-talibanes, no aceptan que los resorts o completos turísticos, tanto de playa como de montaña, puedan ser catalogados como verdes o mas aun, de turismo de naturaleza, entendiendo este atrevimiento como un lavado de imagen (green washing) para llegar mejor al turismo internacional y en concreto de los países emisores con expectativas mas exigentes en cuanto al nivel de calidad turística y ambiental.

Pero lo cierto, es que este pensamiento supone una pérdida de oportunidad muy alta, para conseguir que la oferta turística sea cada vez más sostenible y respetuosa con su entorno natural.

Hace apenas un par de semanas que estuve visitando la estación de esquí francesa de Piau-Engaly, en los Pirineos y después de entrevistarme con su directora Blandine Vernardet, me hizo re-pensar algo que ya tenía en mente, sobre este tema.

Este centro de montaña, tiene claro su apuesta por la naturaleza y está integrando su resort, no solo en su entorno montañés (que ya lo hizo en su fase de diseño hace unas décadas, a nivel arquitectónico y urbanístico), sino también en el territorio, creando sinergias con municipios y empresarios turísticos en pro de un turismo mas sostenible, competitivo y enfocado a la naturaleza.

Esto en cierta medida, es lo que se ha denominado animación turística rural, donde se pone en valor los diferentes recursos de un territorio, en función de una gestión integral o mas bien de la creación de un destino turístico, pero como una unidad funcional y por tanto donde todos sus componentes o actores involucrados, interactúen, generando así una competitividad de todos ellos, en conjunto y de cada uno de ellos.

Existen ya varias actuaciones ambientales, en algunas estaciones de esquí del Pirineo Frances (NP’Y), donde se promociona este concepto de mejoras ambientales y de enfoque verde, y que incluye desde la plantación y mejora de pastos autóctonos, hasta la implementación de la componente social que engloba a las diferentes comunidades locales. Aunque soy consciente que hace ya años en lagunas zonas de los Alpes ya existían programas de compatibilidad entre las propias pistas de esquí alpino y la gestión del pasto, gracias al uso no intensivo del ganado vacuno, que además de obtener una alimentación de calidad, conseguía una poda uniforme, que favorecía el fácil almacenamiento de las primeras nevadas, lo cual ahorraba una importante inversión en los centros invernales.

No obstante queda mucho por hacer y mas bien este tema es innovador, pero merece la pena recordar que muchos de los resorts o complejos turístico de montaña y del sol y playa o de la costa, islas, etc. no solo deberían ser catalogados como “verdes” sino que pueden serlo, mejorando asi la calidad turístico-ambiental de los mismos y entregando una mejor percepción y satisfacción a sus clientes.

La apuesta ambiental no implica ni la reducción de la confortabilidad y calidad turística, ni el sobre-precio del producto, sino mas bien todo lo contrario.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

Editor

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Los competidores del turismo rural: La escasa profesionalidad turística


Sobran muchos competidores, tanto legales, como alegales…

Estoy leyendo una información sobre la identificación de los graves problemas que afectan al turismo rural en España, que puede servir también de aviso a otros países o regiones.

Según una reciente encuesta, se afirma, que el gran problema de esta actividad económica es la presencia de una oferta ilegal, que compite con ventaja con la legal, que obviamente debe cumplir una normativa vigente y ofrecer unos servicios mínimos de calidad al consumidor.

Otro de los problemas identificados en este estudio, ha sido la sobre-oferta de alojamientos turísticos rurales, que a mi entender es mas de lo mismo, porque en ambos casos se refiere a potenciales competidores, unos que juegan con otras reglas de juego y otros, que parece quitan clientela a los que supuestamente la tienen o deberían tener.

Y la otra gran batalla, llevada a cabo en estos últimos años, por las principales asociaciones gremiales, la homologación de normativa de calidad, tratando de conseguir una sola unificada para toda la oferta del país, basándose en las espigas, parce que puede ser aceptada, aunque tengo mis dudas, que todas las regiones/comunidades autónomas, se hayan puesto de acuerdo y lo implementen. Ya que acorde a la nueva propuesta de ley de arrendamientos urbanos, quedara en manos de cada gobierno autónomo.

Pero, me gustaría incidir, que parece que la memoria brilla por su ausencia, y se olvida que el grave problema del turismo rural, sigue siendo completamente “estructural” y no coyuntural, aunque también.

Que los propietarios se quejen de la competencia desleal, realmente alegal que no ilegal, como suele decirse, a la vez que también de la competencia de otros alojamientos legalizados, indica mucho de este gremio. Es una lástima, que se focalice el problema en algo, tan básico, como el miedo a la competencia y denota, evidentemente unos fallos estructurales en la concepción empresarial y del conocimiento turístico, muy alarmantes.

Parece que si uno lee entre líneas, es como si se pidiese, que se redujese la oferta un50% (pongamos como un supuesto) para así, subir la ocupación anual y ser sostenibles y competitivos.

Claro, entiendo que se refieren a que desaparezca el otro 50 % y no aquellos que lo reclaman.

Aunque se logre esa homogeniedad en la calidad, e incluso se regule de alguna forma la oferta alegal, mi predicción es que no cambiara apenas nada, en los resultados y se mantendrá el mismo nivel de ocupación, que sigue bajando anualmente.

Estimados colegas, amigos, emprendedores, empresariado y demás actores involucrados en el turismo rural, esto no es ninguna solución y se olvidan, donde radica la verdadera problemática, que tiene mucho que ver con la “turistizacion” (por denominarlo de alguna forma y no decir profesionalización turística) de la oferta, por la creatividad e innovación y por apostar de una vez por una gobernanza competitiva y una coopetencia temática y/o física-territorial, que pueda así, ser realmente competitiva y sostenible.

Les animo a que reflexionen y si quieren exijan, profundizar sobre la cuestión, pero cambien esa mentalidad, que como ven, no les deja avanzar.

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

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Gastronomia, Paisajes y turismo


El placer de viajar a través de la comida y descubrir destinos

Es curioso como en estos últimos años, ha despegado y se está consolidando fuertemente el producto gastronómico, así como su aplicación al producto turístico.

Es cierto que la gastronomía, en todos sus niveles ha tenido una buena e importante relación y significado para el turismo, tanto en destinos urbanos, como rurales y menos en el famoso sol y playa.

El viaje siempre se ha asociado con l acomida y en determinados segmentos de la demanda con los buenos platos, ya sean por su calidad de ingredientes, elaboración, diseño o particularidad.

En el turismo rural, la oferta, que no producto turístico, se ha basado prácticamente en el alojamiento y la comida, que pocas veces además han ido unidas en un solo producto.

Como antes comenté, en estos últimos años, una mayoría de destinos turísticos, usan la gastronomía como principal reclamo de atracción turística, organizando diferentes festivales o eventos, según sean sus productos de cocina, recursos hortícolas, naturales, o tradiciones, tratando siempre de diseñar acciones diferenciadas o en base a productos únicos, tema más difícil, pero posible.

Siempre se ha asociado la visita a un lugar determinado con una serie de cocina particular e incluso única, al menos esa es y era la intención del oferente, que ahora también se asocia al vino con el denominado “enoturismo”.

Por tanto en cierto imaginario colectivo se asocia inconscientemente determinados paisajes, con determinadas cocinas o mas bien, platos de cocina y esta relación, es correcta, claro si se respeta los orígenes o cultura local. (Muy evidente en Europa y Asia)

Los ingredientes de los platos locales, obedecen como la arquitectura popular o local, a la adaptación al medio, al entorno, en el que habitan, ya que ha sido una formula de supervivencia y todavía mas, de eficiencia en las formas de vida, versus la necesidad de la dependencia de productos foráneos, que encarecerían mucho el coste de esa cocina local. Bueno, salvo especias determinadas, sal, etc. que no quedaba otra, que impórtalas y que como saben fueron, en su día, moneda de cambio, entre pueblos.

Es obvio, que estos ingredientes, su elaboración y los resultados de su indigesta (conseguir más calorías, proteínas, frescor, minerales, etc.) tienen una relación directa con el medio natural, que impone sus condiciones ambientales, a las que los lugareños siempre han sabido adaptarse.

Así, cuando alguien, pide un plato, sabe o debería saber qué es lo que quiere conseguir, amén del gusto que pueda obtener, pero es un indicador increíble de ecología humana, porque puede mostrar fácilmente como ha sido el paisaje y el entorno natural y rural de ese territorio, a lo largo de siglos de historia.

Quien no sabe cómo influye el clima en el tipo de alimentación y por tanto en la cocina local o es fácil saber cómo los platos, son una respuesta fácil de observar las condiciones ambientales de cualquier región.

Lo que todavía no ha puesto en valor, la gastronomía, es esta relación entre el paisaje, el entorno y saber lo comunicar a los comensales, con menús interpretativos e incluso con viajes relacionados, conformando así una serie de experiencias turísticas memorables, que se pueden diseñar en productos turísticos diferenciados, aplicables a muchos destinos.

Sepa, que hay muchos platos, que cuando los degusta, puede tener la capacidad de viajar imaginariamente a muchos destinos de la geografía del mundo y es un reto a la promoción innovadora.

El tema es muy largo y resumirlo en unas líneas es un atrevimiento, pero déjenme dejarles este aperitivo para más tarde ponernos con los platos principales.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

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La economía verde y el turismo


Para colorear de verde esta economía, se necesita, cambiar la cadena de valor y el proceso de producción turística

Puede que la “economía verde” sea un término de moda, pero independientemente de si lo es o no, es una necesidad social, sin ningún género de dudas.

Un problema es la interpretación del término, al igual que muchos otros referidos al medio ambiente, directa o indirectamente. Es, se podría decir, de alguna forma, fruto de los daños colaterales del conocido “Green washing” e incluso de un mal entendimiento de la Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial.

Pero si entendemos que la economía verde y los empleos verdes, son aquellos referidos a reducir los impactos ambientales negativos, para poder alcanzar niveles de sostenibilidad, versus explotación incontrolada de los recursos, entonces creo que el turismo debería estar enmarcado dentro de esta conceptualización económica.

Invertir en un turismo respetuoso con el medio ambiente puede ser un motor del crecimiento económico, de la reducción de la pobreza y de la creación de empleo, según un recién informe de economía verde, del PNUMA y OMT.

Según esto, hablamos de que una inversión de un 0,2% al año del PIB mundial (135.000 millones de dólares, según los niveles actuales de PIB), de aquí a 2050, permitiría que el sector turístico siguiera creciendo de manera constante en las próximas décadas y contribuyese a un crecimiento económico, ofreciendo a la vez ventajas ambientales significativas, como la reducción del consumo de agua (18%), del consumo energético (44%) y de las emisiones de CO2 (52%) en comparación con lo que sucedería en un escenario «sin cambios».

Es decir hablamos de negocios rentables verdes, donde se compatibiliza, sostenibilidad con competitividad, una vez más.

Si nos referimos al turismo en las zonas rurales y naturales, esto es todavía más acusado y tiene un peso especifico muy elevado, frente a otras opciones productivas.

Pero para colorear de verde esta economía, se necesita, cambiar la cadena de valor y el proceso de producción turística, desde la oferta, su desarrollo en el territorio, como el diseño de productos turísticos.

Si nos referimos al turismo verde (turismo rural, ecoturismo, cultural, comunitario, etc.), se trataría de incorporar una serie de elementos, variables y factores, en esta cadena de valor, que se encuentran en su entorno rural, social, cultural y por supuesto natural y que todavía no se han sabido estructurar, para de esta forma generar desarrollo local y no solo crecimiento empresarial, en el mejor de los casos.

Por tanto, el turismo debe ser una pieza fundamental de la economía verde, porque puede y debe contribuir a la sostenibilidad ambiental, social y económica y por ello, debe invertir en mejoras clave, que le repercutirá en competitividad.

Y su subsector del turismo verde, es parte de esa economía verde y será fundamental, cuando se re-diseñe su cadena productiva, como antes se mencionó.

Lo “verde” no es solo una palabra bonita, una bandera política, un traje de moda o un escaparate de nuevos productos, sino que conlleva un modelo competitivo, que beneficia al conjunto de la sociedad.

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

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Cirugía de guerra en el turismo rural: tendencias del 2012


Hoy mismo, al leer el artículo de Hosteltur sobre Tendencias de Viaje en el 2012, me ha provocado, en cierta medida, pensar como afectara los impactos económicos y sociales en el turismo rural, ecoturismo, cultura, etc. porque sin duda alguna, al igual que se lleva notando estos últimos 4 años, una disminución importante del número de pernoctaciones, estadía y en general consumo turístico, esta situación, aparentemente no va a evolucionar en un corto plazo.

Es aburrido a veces, pero conviene recordar, que el peor problema del turismo rural, en todas sus facetas y tipologías, no es coyuntural, sino estructural y que nadie se atreve o quiere o quizás pueda, actuar en el core del asunto.

Es evidente, que la situación coyuntural, como la palabra indica, tendrá una duración determinada, pero cuando pueda pasarse pagina, se volverá a la misma situación, aunque con el sector más mermado y es precisamente ahora, cuando se podría y debería actuar, a modo de cirugía de guerra.

La actual crisis (traducido al castellano, cambio), nos está dando muchas lecciones, pero solo los buenos estudiantes, serán capaces de aprender y no solo pasar el examen, sino además con buena nota.

Para mí, una de ellas, es que el consumo se ha frenado en una serie de productos, pero sin embargo ha aumentado en otros. Es decir mientras que muchos productos y empresas, caen en ventas, rentabilidad, pierden puestos de trabajo, etc. Otras están vendiendo mucho más y están teniendo muy buenas rentabilidades. Es obvio, que el dinero no desaparece y a diferencia de la energía, si se puede crear.

Según Matthias Hartmann, consejero delegado de Gfk, en la última ITB, afirmaba que “La gente está menos dispuesta a abandonar o dejar de consumir un producto emocional, como puede ser un viaje”.

La venta de productos, con mas carga emocional (Smartphones, tablets, maquinas de café expresso) han crecido mucho y muy rápido, desde el 16 al 300%, lo cual es un indicador muy importante.

Si se consiguiese convertir el producto de turismo rural, ecoturismo, cultura, naturaleza, agro, ….en una verdadera experiencia “emocional”, seguramente sería un primer paso, clave en romper esa mala estructura de origen.

Y si bien el precio es clave, es cuestión de saber y poder ajustar los costes de producción, para poder ofrecer precios adecuados a la situación de la demanda actual.

Pero esto, no implica, invertir mucho, pero mucho mas, en creatividad, innovación y esfuerzo, para saber sacar y comunicar eficientemente la parte emocional de estos segmentos del turismo, convirtiendo este turismo en algo no solo apetecible, sino necesario.

Si a esta nueva imagen, se le puede añadir una renovada política de precios (sin crear mercados callejeros), se podrá responder mucho mejor a las expectativas de la demanda y hacer que este 2012, pueda ser ese primer paso a la mejoría del sector.

Y si tienen formulas, experiencias, que estén poniendo en práctica, compártanla con todos nosotros.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

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Los origenes del turismo rural. El agroturismo, ¿Una formula de agro + turismo?


Una primera y básica formula, para salir de la crisis económica

De alguna forma, el origen del denominado turismo rural, es precisamente el también denominado agroturismo, ya que en el siglo XIX, las antiguas posadas ofrecían al caminante y viajante, un lugar donde comer y donde alojarse, algo así como el Bed & Breakfast. Y obviamente los productos culinarios que se le ofrecían, eran locales, bien producidos por la propia posada o comprados en las aldeas vecinas. No tenía sentido alguno, importarlos de otros lugares.

En definitiva, el proceso productivo y a cadena de valor turística, incorporaba, en dicho “producto turístico” la parte “agro” y mas aun la “Pecuaria”, para aquellos que tenían presupuesto suficiente y porque en dicha época, nadie contabiliza el colesterol, ni las calorías, sino mas bien todo lo contrario.

Al igual, que actualmente, en muchas partes de África, el tamaño del cuerpo, en especial a lo ancho, significaba buen estado de salud, es decir de salud económica, ya que reflejaba tener presupuesto suficiente para poder pagar dicha cantidad de alimentos y además mantenerlos.

A mitad del siglo XX, unos años mas tarde de la segunda Guerra Mundial, muchas granjas y casas rurales de la vieja Europa, abrieron sus puertas a los viajeros mas urbanos y claro uno de los reclamos mas atractivos, era precisamente la parte gastronómica.

En definitiva era una primera y básica formula, para salir de la crisis económica de una muy dura postguerra, para las poblaciones rurales, con poco acceso a la financiación y al empleo.

Es un hecho que la actividad turística (porque realmente la mayoría no eran técnicamente excursionistas, ya que se alojaban al menos una noche), en las zonas rurales, estaba directamente enlazada a la comida, en sus diferentes versiones, de desayuno, almuerzo y cena. Es decir una especie de agroturismo.

Y es un hecho, también, que estos alojamientos y pequeños restaurantes rurales, se proveían de productores locales, cuando no eran de autoconsumo. Ya fuese por la poca existencia de fertilizantes manufacturados o por sus precios, podría decirse que era lo que ahora se llama agricultura orgánica, biológica o ecológica, es decir los huertos.

Lo mismo con la parte de ganadería, caza, etc…

Las nuevas formulas innovadoras del agroturismo, como fue en Francia, donde existía desde camping-a la-ferme, albergues rurales para niños, Table d’hôte, (chambre d’hôte)etc…, inventaron esta versión de restauración en granjas, permitiendo al granjero convertirse en una especie de restaurador y ofreciendo sus propios productos, con una cierta garantía de calidad ambiental (bio y local) y fraternal.

Otro de los productos, con mas proyección en el mercado, fueron los agroturismos, donde los visitantes o huéspedes, podían participar en las labores agropecuarias de la granja, es decir runa especie de voluntariado rural, pero pagando.

Esta fórmula, la verdad es que tuvo poco éxito e incluso su réplica en otros lugares no dio buenos resultados, exceptuando claro está el tema de granjas-escuela, que es otro concepto, en especial por la clientela.

Pero la idea, calaba en los visitantes, hasta que muchos de ellos tenían que pasar por el proceso físico y emocional, de experimentar, un trekking en una granja, donde se incorporaba un slalom, para sortear las muñigas o excrementos de los animales, los olores, moscas y demás elementos de este peculiar ecosistema.

Los que llegaban a las ubres de la vaca o cabra, ya tenían ganado su diploma y si además conseguían sacar el oro blanco, además de proeza, le suponía un problema añadido, tenerlo que beber….

Por supuesto si imaginan cientos de turistas urbanos, que no miles, intentando succionar leche a la misma vaca, es evidente que ese maltrato involuntario, le causara graves impactos psicológicos y fisiológicos al animal, con lo que su rentabilidad, queda en entredicho.

Tengan en cuenta, que, como algunos amigos hoteleros rurales, me contaban, algunas turistas, llegaban con zapato de tacón y después de varios días, seguían con tacón (lo siento, pero el hombre no llevaba corbata, por hacer el símil), lo que nos dice mucho.

Todo evoluciona y mas en el turismo, ya que la demanda está muy segmentada, con motivaciones y expectativas, que nos dicen que existe un gran interés en comprar productos turísticos, donde el elemento clave, sea poder comer algo especial, local, saludable, bien diseñado o presentado y en un entorno rural-natural.

Es lo que también se denomina turismo gastronómico rural, donde cabe desde cocina tradicional hasta nuevas inventivas, pero bajo esos parámetros.

El huerto y las vacas, son un elemento de valor y diferenciador en el turismo rural y de naturaleza.

La parte agropecuaria, es la que genera la ruralidad y sin ésta no se podrían crear experiencias rurales y por tanto no habría turismo rural.

Un cordial saludo

Arturo Crosby

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Ecoturismo de lujo. Naturaleza para VIPs


¿Se imaginan a Bill Gates o cualquier multimillonario, pasando sus vacaciones en un todo incluido del Mediterráneo o del Caribe?

A mí me cuesta bastante visualizarlo.

Sin embargo, no me extrañaría, saber que está pasando unos días, en un lugar remoto, aislado, en plena naturaleza, pero seguro que con unas comodidades, a las que quizás no quiera renunciar. La verdad, es que no le conozco tanto, como para ir más lejos de estas adivinanzas.

Pero si podemos afirmar que existe un importante segmento de la demanda que esta aburrido de lo más convencional y que es un consumidor fiel, al que podríamos denominar ecoturismo de lujo, donde se incluye los eco-alojamientos VIP, es decir lo que últimamente se viene llamando “gampling”.

Esta nueva modalidad, a caballo entre una tienda de campaña o carpa y un hotel de lujo, está calando en el mercado, aunque se hable poco de ello. Lo cierto es que en algunos lugares como Chile (“Swimmers in the Desert”), se ha implantado bien, como en el desierto de Atacama o la Patagonia, o en España (Hoopoe Yurt Hotel,…) pero realmente está extendido por todo el mundo.

La gestión sostenible de la operativa turística, es uno de los factores de éxito de este tipo de oferta ecoturística y suelen recalcarlo, en sus páginas webs, o durante sus estancias.

Pero si este tipo de turismo es un lujo o no, es cuestionable. Según la RAE, lujo es (Del lat. luxus): 1. m. Demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo. 2. m. Abundancia de cosas no necesarias. Y 3. m. Todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo.

En el Webster dictionay, se añade otra acepción del lujo, como aquello que es personalmente gratificante (wich is personally gratifying), que puede lo explique mejor, en este caso.

Es obvio, que actualmente pero mucho más en el futuro, el poder disfrutar de una naturaleza prístina, o más bien poco alterada por la actividad humana es y será un verdadero lujo, algo que costara mucho poderlo alcanzar y disfrutar, aunque sea por unas horas o días.

Ahora bien, realmente para disfrutar de estos escenarios únicos, ¿Es necesario crear infraestructuras alojativas, con todas las comodidades posibles, a pesar del coste que puede conllevar?

Tengan en cuenta, que en muchos lugares de nuestro Planeta, el hecho de poder abrir el grifo de la ducha y tener agua, potable y con presión, conlleva una importante inversión económica.

Seguramente la frontera entre la confortabilidad, funcionalidad, placer y lujo, no es muy objetiva y dependerá mucho de las motivaciones y expectativas de la demanda turística.

A nadie le desagrada estar cómodo, disfrutar de una buena comida, bien atendido y en medio de un marco natural, de incalculable valor. Pero no se qué porcentaje de usuarios o visitantes, se lo cuestionarían, si supiesen los costes ambientales, económicos y ambientales, que supone disfrutar de estas comodidades, durante un tiempo determinado.

El “green washing” juega un papel clave, para aliviar las posibles malas conciencias de la demanda y funciona. Y si no vean cuantos eco-resorts hay por el mundo.

Ahora bien, ¿Realmente el ecoturismo de lujo, es rentable?. Quizás habría que preguntarse también, si el ecoturismo sin lujo, es rentable, entendiendo éste como aquel, que no ofrece una confortabilidad turística, por la que los clientes están dispuestos a pagar.

Si nos basamos en la rentabilidad monetaria, es obvia la respuesta, ¿o no? Pues hagan cálculos. Si hablamos de otro tipo de rentabilidades, que nos la podamos permitir, ya sea la emocional, psicológica, social,….entonces la respuesta, no está nada clara.

De cualquier forma, tengan en cuenta que el segmento del ecoturismo o mejor dicho del turismo que busca la naturaleza, para disfrutar de ella, en sus múltiples facetas y manifestaciones (donde se incluye la parte man made, como la gastronomía, cultura intangible, etc…), incrementará su volumen, en mercados maduros, exigentes y con necesidades vitales.

Ahora bien, creo que el lujo, es y será un elemento diferenciador, ya sea en su vertiente de oferta turística (hostelera y de animación), o en el entorno natural, donde se desarrolle la actividad turística.

Un cordial saludo,

Arturo Crosby

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Ser mas verde, es igual a ser mas competitivo


Incorporar las variables ambientales o verdes, en el proceso de producción turística

Aunque hace años e incluso todavía algunos, actualmente, asumen que la apuesta ambiental en las empresas o negocios turísticos, puede ser un límite a su crecimiento y un lastre para su competitividad, creo que más bien puede ser una buena oportunidad y más ahora, en estos años, previos al resurgimiento verde que se avecina, por obvias razones de desarrollo y mayores expectativas en calidad.

Seguramente, el razonamiento erróneo, que la calidad ambiental, es un valor añadido al producto o la oferta turística y por tanto conlleva un coste adicional, que el mercado lo pagara, esta retardando mucho su implementación.

La idea más bien, es incorporar las variables ambientales o verdes, en el proceso de producción turística, en su cadena de valor, a la hora de diseñar una oferta turística, un producto o una experiencia turística, por lo que no tendría por qué tener ningún sobreprecio.

Este año, en el Foro de Exceltur, el presidente del gobierno Mariano Rajoy, insistió durante su presentación en la apuesta por los destinos turísticos maduros, ya que supone la mayor concentración de camas turísticas y por tanto de negocio y empleo. Recuerden que el turismo es el sector que aguanta mucho mejor la crisis, por su capacidad exportadora.

Ahora bien, la mayoría de las infraestructuras alojativas y de muchos servicios es obsoleta, la calidad ambiental en muchos sitios es dudosa (aunque gracias la programa Banderas Azules, se mejoro en estas últimas décadas) y la percepción ambiental por el consumidor, no es precisamente positiva y es lo que más cuenta a la hora de adquirir una experiencia y en el proceso de compra, amén de los precios, cuando no hay otros elementos diferenciadores, claro. Por referirme, aquí mas al tema ambiental y dejando fuera otros factores, que también inciden.

Pues para aquellos destinos turísticos maduros y mucho mejor para los nuevos o emergentes, comentarles, que si es posible una importante regeneración, pero con repercusión en la percepción de los visitantes, que cuenta igual o más.

La mejor ambiental, a través de medidas especificas, tanto a nivel de empresas o negocios, como de destino, repercute en calidad ambiental y esta se traduce automáticamente en calidad turística.

Pero para conseguir esto, es necesario capacitar a los trabajadores del sector, creando seguramente un nivel de puesto laboral o competencias que determine un rol verde en esta cadena de producción turística.

Obviamente esto se consigue, cuando existe un marco o entorno laboral, proclive y mejor pro-activo, cuestión no tan difícil si se diseñan buenas estrategias de concienciación y reconocimiento social y empresarial, a través de diferentes tipos de incentivos.

Si se logra implementar las medidas ambientales necesarias para realmente conseguir una calidad ambiental, demostrable (no basta con serlo, sino también aparentarlo, ¿verdad?), y esto ocurre cuando empresa y trabajadores, están en sinergia, sin duda repercute positivamente en la gestión empresarial (calidad, eficiencia,…) y por ende en la competitividad, especialmente si se logra con estas medidas una diferenciación de la oferta o producto turístico, que le haga menos vulnerable a las políticas basadas en la guerras de precios.

Sé que en la situación actual de crisis económico-financiera, parece que este mensaje, puede caer en saco roto, pero tengan en cuenta que hay muchas zonas de nuestro planeta que ya están comenzando a trabajar en esta línea, en especial las países y regiones turísticas emergentes. ¿Sera por algo?

Si Vds. no se anticipan, serán sus clientes quienes se lo exijan, mañana, pero aquellos que ya lo hayan puesto en marcha, se beneficiaran, frente a sus competidores.

Reciban un cordial saludo

Arturo Crosby

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calidad ambiental, sostenibilidad y competitividad

Ecología, Paisaje y Turismo

Ecología humana para la creación de experiencias turísticas

 

Puede que para alguna gente, les suene raro o quizás evidente, pero les explicare el porque de este título. Ayer 12 de Mayo, asistí a la presentación de un libro, que recopila las obras del gran maestro y catedrático en Ecología, el profesor Fernando Gonzalez Bernáldez, obra que sin duda recomiendo, para comprender y aprender de una forma amena las visiones sobre Ecología, Paisaje y Relaciones Humanas.

Gonzalez Bernáldez fue el culpable, de introducirme en lo que se podría denominar ecología humana y esta temática, me introdujo, sin saberlo, en el turismo. Tengo el privilegio de ser o atreverme a decir que soy discípulo suyo, porque además fue la persona que me firmo, mi primer contrato, nada más terminar la universidad, pudiendo llevar a cabo el Primer Estudio Piloto sobre Turismo Verde (1982-83), con una experiencia muy interesante de percepción de paisajes, por los turistas (diferentes segmentos de edad, genero,…).

Muchas veces cuando escucho, teorías sobre lo que implica la experiencia turística, basada y llevada a cabo en el medio rural y natural, me hace remontar a estos orígenes de ecología humana, donde se analiza las diferentes relaciones, existentes en un ecosistema, pero con un cierto énfasis en las relaciones con los humanos, ya sea por vía cultural y/o social, porque la mayoría de nuestros paisajes (escaparates de nuestros territorios) están alterados o influenciados por el hombre, es decir son paisajes antrópicos.

Nada más terminar mi universidad, me atreví, con muy buen resultado, a impartir un curso de ecología humana, para el Lewis & Clark College de Oregon (USA), en el que los estudiantes tenían que pasar unos 10 días, en pueblos remotos de Almería y Granada (Andalucía), analizando la relación entre paisaje, arquitectura popular/local, comidas-gastronomía, usos del suelo, tradiciones, adaptación y evolución al medio, …y presentar luego un informe de conclusiones. Algo, que les cambio mucho, su forma de ver los paisajes y el entorno rural y natural.

Precisamente este enfoque me llevo, directamente a entrar en el turismo, fomentando una tipología de turismo, algo inédita, el denominado “turismo verde”, en especial en un país, potencia mundial, del turismo de sol y playa, totalmente ajeno a estos conceptos.

Hoy en día, tan de moda en todo el mundo; por su estandarización y evolución, ha perdido bastante esa concepción por la que nació, en cuanto a la motivación principal.

Por ello, quiero aprovechar este artículo, como una reivindicación, sobre Ecología, Paisaje y Turismo, porque sin duda alguna ayudara a poder diseñar y crear las denominadas experiencias turísticas, tan habladas, demandadas y tan poco entendidas y mucho menos desarrolladas.

Si se quiere lograr una diferenciación, enfatizar lo autóctono y mejor aun, lo endémico, no duden que retomar esta concepción, les servirá de mucho.

Como siempre inducia Gonzalez Bernáldez, la sabiduría del paisaje, es interpretada coherentemente por sus habitantes y por ello enfatizaba la labor de pastores (que también podrían ser chamanes, lideres comuneros, …), como traductores de la memoria histórica, de ese entorno rural-natural. Es decir auténticos guías, para privilegiados visitantes.

Guías en peligro de extinción, que habría que recuperar para seguir preservando estos paisajes y poder ser también disfrutados por una demanda turística, realmente privilegiada.

Un cordial saludo y pongan su granito de arena

Arturo Crosby

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Pistas, para conseguir rentabilidad de los alojamientos rurales

Si, ya sé muy bien, que las formulas mágicas y milagros no existen y sobre todo aunque existiesen, mejor trabajar, sin depender de esa probabilidad.

Por lo tanto, quiero sacar a debate un tema, que no está para nada resuelto y que toca asignaturas, todavía pendientes de pasar. Pero sin entrar en definiciones y conceptos, que aunque no lo crean, tienen su importancia, porque lo que no comprenda la demanda, nunca lo comprará y si Vds. utilizan conceptos (en diseño, producto, experiencias, modos de gestión, imagen, etc.…) que no son entendidos o que no responden  a las motivaciones y expectativas de su demanda, pues es obvio, que no tendrán respuesta. ¿o acaso lo dudan?

Quizás una de esas asignaturas pendientes, sea el desconocimiento de la demanda objetivo y de sus segmentos target o meta, a los cuales convendría dirigirse, aunque los efectos colaterales de nuestro marketing puedan llegar a otros, que no teníamos en cuenta, pero que pueden responder positivamente.

He escrito en algunas ocasiones, sobre las diferentes rentabilidades que se pueden obtener en este sector turístico rural, como la rentabilidad económica, la emocional, ambiental,…pero todas recaen sobre una premisa, ineludible: los ingresos económicos, obtenidos, tienen que superar los gastos, tanto fijos como variables.

Y poniéndoles el caso de España (que en líneas generales, como dato cuantitativo, es similar a la de muchos otros sitios en Latinoamérica), la ocupación promedio anual suele rondar el 26 % (es decir unas 100-110 noches al año), pues calculen el precio por persona o habitación y luego resten los gastos fijos, mas los variables que hayan tenido y díganme cuanto sale.

Por supuesto que lo que puede ser rentable para uno, será insuficiente para otro y viceversa, ya que dependerá de las expectativas personales o empresariales, de cada cual. Pero claro, cambia mucho el enfoque, si hablamos de empresarios/as, emprendedores/as o propietarios/as.

Cambia mucho también, si hablamos de un negocio turístico, como actividad económica marginal o secundaria o si es precisamente la fuente principal de los ingresos económicos. Ya que también de esto mismo, dependerá, el nivel de costes permanentes.

Pero me gustaría incidir sobre esas asignaturas pendientes, para aquellas personas o empresas, que no se conforman con los ingresos de ese 25 % anual y le s gustaría ser más rentables a base, de mejorar su competitividad.

Antes de nada, insistir que la competitividad y la sostenibilidad van de la mano y deben gestionarse sinergeticamente en vez de por separado.

Un pequeño test rápido, para evaluar la rentabilidad económica, podría ser contestar a estas preguntas.

¿Tienen Vds. alguna diferenciación con respecto a sus competidores? Mídanlo o evalúenlo, de forma muy objetiva (es clave); ¿Saben quiénes son sus competidores? (prácticamente todos los oferentes de alojamiento y ocio); ¿Cuántos y que productos turísticos ofrecen?; ¿Cuál es la experiencia turística, que han creado para ofrecer a sus clientes?; ¿Cómo trabajan con otros proveedores complementarios, turísticos y no, en su zona o territorio de actuación?; ¿Qué tipo de productos no turísticos, ofrecen a su clientela?; ¿Tienen buenas prácticas ambientales, cuidan su entorno natural, ofrecen naturaleza, cultura,…? (Me refiero, no a un folleto, sino a acciones, verificables por sus visitantes?; ¿Lo saben, realmente comunicar?; ¿Cómo tienen su escaparate o website? ¿Saben su ranking, como o porque les encuentran, que opinan, si compran o no, etc…? (aunque tengan el mejor escaparate, sino se ve, no podrán entrar a comprar).

Si, sé que esto daría casi para un libro, pero solo quiero hacerles pensar un poco, para que se diagnostiquen y vean, lo que hacen y lo que pueden hacer, para mejorar.

Leyendo un post de Francisco Rodriguez (En Hosteltur, que reproducimos en nuestra sección de Opiniones), hablaba de “Ancillery Revenues” en los pequeños hoteles y daba pistas, de cómo incrementar los ingresos económicos a sus pequeños hoteles, mediante la gestión del minibar (a medida), de la cogestión con restaurantes próximos, …y todo lo que se podría gestionar desde un alojamiento, sin aumentar los costes fijos, pero si su rentabilidad. Modelo, influenciado por las empresas low cost.

Hagan sus cálculos y se podrán sorprender. La innovación ayuda mucho a incrementar la rentabilidad.

Un cordial saludo de editorial

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