La rentabilidad turistica, es mucho mas que cifras de visitantes
Hace años, dando un curso de la OMT, con mi amigo Bill Gartner (Minnesota University), para directores de turismo y de parques nacionales, en Arusha (Tanzania), tuve en frente al Ministro de Turismo del país y le invite a que me contratase, para triplicarle el número de turistas a su país en apenas 1 o 2 años.
Mi insólita o inesperada propuesta, obviamente fue muy bien recibida. Tanto por lo que podría implicar económicamente para el país, la rentabilidad política y el poderse colocar en el ranking turístico del continente.
Cuando me dio su OK, entonces le dije, que tendría que diseñar una política que permitiese una estrategia, para traer mas de 1 millón de turistas al país y por tanto facilitar las herramientas necesarias. Cuando los participantes, pudieron visualizar los beneficios de ese millón de turistas, les recordé que como me habían dejado las manos libres para actuar y conseguirlo, entonces traería ese millón, pero al promedio de 1 $/turista, cosa, que realmente sería muy sencilla, para cualquier comercial.
Obviamente y como yo esperaba, se echaron las manos a la cabeza y dijeron que entonces, de esa forma, no les interesaba, que no veían los ingresos económicos, que podrían aportar.
Fue, cuando les explique la gran diferencia entre diseñar una política basada en números, enfocada a traer cantidades de turistas, por otra orientada a obtener beneficios, es decir a que los ingresos de los visitantes, superen los costes que conllevan traerlos y responder a sus expectativas en destino, ejercicio que todavía en muchos lugares no se ha hecho y no se quiere hacer, por temor a que las cuentas no salgan positivas.
Cuando los costes ambientales, de infraestructuras y equipamientos públicos, sociales, energía, residuos….son mas altos, que los ingresos, la ecuación no resulta. Aun en el caso de muchos destinos turísticos maduros, cuyas infraestructuras, ya se han amortizado, resulta dudoso.
Si nos basamos en el planteamiento de desarrollo sostenible, en el que se deduce, que los recursos no son infinitos y por tanto una mala gestión, los hace encarecer de una forma inasumible para una gestión del destino, o incluso agotar, teniendo que importarlos, como ya está ocurriendo; habría que replantearse la rentabilidad, usando métodos tipo ACB (Análisis coste/beneficio)
Si es cierto, que el turismo genera empleos y posee un efecto multiplicador de una capacidad extraordinaria, pero no necesariamente por tener más visitantes implica automáticamente, más beneficios.
Si además tenemos en cuenta la diferencia entre crecimiento y desarrollo económico, con un ejemplo muy entendible, como son los complejos turísticos, tipo “todo incluido”, es fácil aseverar que estos últimos apenas generan desarrollo a nivel local, ya que su actividad recreativa se lleva a cabo, solo o casi solo, dentro de sus fronteras empresariales.
Por tanto si genera un importante crecimiento económico, en las empresas gestoras y propietarias, pero muy poco o nulo, en el territorio donde se desarrolla. Pero sin embargo, un porcentaje elevado de estos “todo incluido” ha recibido importantes ayudas de las Administraciones Públicas, que han facilitado una serie de infraestructuras y facilidades para la implementación y desarrollo de los complejos o resorts, con apenas retorno en el entorno, donde se ubican. Creo que en estos casos, la rentabilidad brilla por su ausencia.
Por tanto, insisto que el turismo es rentable, cuando genera desarrollo, siempre que haya habido inversiones públicas directas o indirectas.
Creo que en una formula donde se mida la rentabilidad turística, ha de incluirse estos costes de inversiones públicas, impactos ambientales, sociales,.. tanto en los primeros fases de desarrollo, como en las subsiguientes de gestión. Y de la misma forma, evaluarse, también los beneficios en empleos y economías directas e indirectas, por su alto efecto económico multiplicador.
Me gustaría invitar a los lectores, que aporten ejemplos o casos concretos, donde se pueda visualizar resultados positivos o también negativos, en especial en pequeños destinos, ya sean de sol y playa, rurales, urbanos, o en cualquier tipo de escenario.
Un cordial saludo,
Arturo Crosby
Como mejorar la rentabilidad de empresas y destinos turísticos rurales
Turismo= F (crecimiento económico empresarial) + F (desarrollo destino/territorio)
Si bien es cierto que dependiendo del diseño y en especial de la estructuración y organización del destino turístico, se pueden obtener mejores o peores resultados, también ocurre lo mismo a nivel empresarial, por muy micro, que sea el emprendimiento.
Este articulo, no pretende dar lecciones o formulas mágicas, para cambiar la rentabilidad de algunas o muchas empresas o destinos turísticos, pero si añadir una estrategia, que se tiene siempre dejada de lado, mas por no entenderla o bien, no ser capaces de implementarla.
Refiriendo mas específicamente a la actividad turística desarrollada en los espacios rurales-naturales, incluyendo (para que no haya duda) a poblaciones de cierto tamaño, que quizás para algunos puedan sobrepasar el ámbito, de lo supuestamente rural, existe una formula, accesible, tanto por el coste de inversión, tiempo de ejecución, gestión y en especial de resultados a corto plazo, que puede incrementar notablemente la rentabilidad económica de empresas y destinos turísticos.
Insisto mucho en incluir ambos beneficiarios; empresas y destinos, porque entiendo que el turismo es un instrumento que permite lograr el crecimiento económico de las empresas turísticas involucradas directamente y el desarrollo económico, social y ambiental, del conjunto de actores que componen un territorio, organizado estructuralmente de una forma, cuya funcionalidad permita ser un destino turístico.
En función de esta premisa, asumo que crecimiento y desarrollo deben ir de la mano y que por tanto nuestro objetivo debe ser obtener beneficios para ambos componentes y no solo para una parte.
Pues bien, si tenemos en cuenta la poca ocupación media (18-22 %) de los alojamientos turísticos, es decir la gran estacionalidad, poca estadía, bajo consumo, etc. Exceptuando por tanto (antes que me lo digan) aquellos que sobrepasan esta media, es fácil imaginar que la rentabilidad de estos negocios y por tanto también de otros que también se benefician indirectamente, está en entredicho.
Una de las soluciones, que quiero aportarles es incorporar programas de animación turística (no confundir con la animación interna de grandes hoteles), que trabaja en dos direcciones, a modo de fuerzas, una de tipo centrifugo de las empresas turísticas hacia su entorno próximo (destino y sus diferentes componentes, véase: empresas rurales, proveedores, explotaciones agrarias, etc.) y otra centrípeta, que resulta del destino hacia las empresas turísticas (y no por acción/reacción).
Como nuestro objetivo es incrementar la rentabilidad, habrá que identificar aquellos factores y variables que ayuden a conseguirlo, como: dar mayor satisfacción a los turistas, acertar con la motivación del segmento o nicho (principal y secundarias), crear expectativas que se puedan cumplir y que sean apetecibles, diseñar productos a nivel local (precio/calidad/motivación) de fácil acceso o venta, estructurar realmente una experiencia turística diferenciada (donde se de todo lo anterior), trabajar eficazmente con gobernanza y coopetencia (visión o concepto de destino).
Para ello, hay que poner en valor turístico (es decir darles un uso para los visitantes), aquellos recursos públicos y privados, que ya han sido incluso amortizados, que bien sean turísticos o no (equipamientos municipales de ocio, deportivos, culturales, naturales, rurales, salud, museos ….), explotaciones o entidades privadas (granjas, viveros, jardines, huertos, museos, caballos, bicicletas, salud…) de tal forma, que un visitante pueda tener su tiempo de ocio ocupado, pero con formulas flexibles tipo “go as you please” (hacerlo, como uno quiera) o los mas conocidos “Taylor made” (hecho a medida), pero de tal forma, que puedan configurarse experiencias turísticas para disfrutar y poderlas adquirir o llevar, así como productos realmente asequibles (formato, precio, interés,…).
Lo ideal, disponer del “Saber Hacer o know How”, las habilidades y el liderazgo local, para implementarlo. Los primeros se pueden fácilmente comprar, pero el liderazgo, se debe tener y hay personas en organizaciones de gestión local, capaces de llevarlo a cabo.(véase los Grupos de Desarrollo Local/Rural, Lideres de proyectos, etc.). Por lo que en principio, no debería ser tan difícil como aparenta.
En especial en tiempos de crisis económica, hay que apostar por inversiones productivas, que dinamicen empresas y destinos, que mantengan y puedan crear nuevos empleos locales y esto implica la cooperación inteligente, público-privada y privada-privada (Public & Private Parnership), para poder poner en valor turístico, aquellos recursos y bienes que no lo son.
No lo duden, porque se puede mejorar y mucho la rentabilidad de las empresas y destinos turísticos.
Un cordial saludo
Arturo Crosby
¿Es negocio el turismo rural? ¿Se puede vivir del turismo rural?
Si el turismo rural es negocio o no, pues viene determinado por varios factores, relacionados con las diferentes tipos de rentabilidades que uno pueda tener en cuenta, pero sin duda, permítanme poner 2 tipos de datos, aparentemente contrapuestos y que en una primera lectura, confunden bastante.
Por una parte los últimos datos de Semana Santa, la ocupación del mes de Febrero y la media anual de ocupación del turismo rural no es nada positiva y es un indicador claro que el sector, no marcha, ni funciona como debiera o como se esperaba. Y les recuerdo que los datos son una media y hay que saber interpretarlos.
Por otro lado, hace unos días el conocido portal de reservas de turismo rural Toprural, ha sido comprado por la empresa norteamericana de Home Away, por un importe de 14 millones de euros, cifra que no está nada mal para un sector, menospreciado económicamente.
Y también según datos estadísticos, y a pesar de no existir ya subvenciones (¿que yo sepa?) y estando en un entorno económico-financiero tan malo, ha vuelvo a incrementar el número de alojamientos turísticos rurales en 233 unidades, lo que supone oficialmente que en España hay al menos 14.489 establecimientos considerados por el INE de turismo rural (Sigo opinando que hay muchos mas, porque al menos se excluyen todos los campings y similares y otros hoteles, como a muchos Paradores Nacionales, que podrían o deberían estar incluidos).
Es decir hablamos de unos 20.000 empleos directos en el sector, pero este dato hay que extrapolarlo, porque se da en zonas rurales, con muy poca población y por tanto con un peso especifico muy relevante para las economías locales.
Y ahora analicen esta información, para evaluar si el turismo rural es un negocio rentable o no.
Creo que hay una variable, clave (la gestión) que habría que tener en cuenta, en especial. Y atreviéndome o arriesgándome a responder a dicha pregunta; diría, que es rentable y lo puede ser a nivel individual, pero no de forma colectiva y quizás también se pueda extrapolar esta misma afirmación, al destino o supuesto destino turístico.
Y creo que es un hecho, que hay zonas y alojamientos, que tienen una gran diferencia de ocupación y de facturación anual, que otros. No lo sé, a nivel de beneficios netos, porque nunca se habla de ello.
Véase que por ejemplo, que esta pasada Semana Santa con una ocupación promedio del 80 % (según las fuentes entre el 75 y el 85 %), las regiones con máxima ocupación fueron Navarra, Extremadura y País Vasco.
Sin embargo si nos referimos a ocupación anual, sigue siendo las Islas Canarias, la que destaca, con un 31 %, el reciente Febrero, frente al 17,6 % de media del resto.
Por ello, es difícil aseverar si tener un negocio de turismo rural es una buena inversión o no, ya que depende mucho, pero mucho, de la localización geográfica y de la gestión empresarial individual que se lleve a cabo.
Las ventajas de saber manejar las herramientas de internet, el conocimiento del mercado y la gestión de la hospitalidad, me parecen fundamentales, para el éxito de la empresa turística rural.
Saber conjugar estas 3 variables, a pesar de poderse encontrar en una localización que no sea optima, en cuanto al acceso al mercado, debe suplir esa carencia y hasta quizás convertirla en un punto fuerte, aunque parezca exagerada la afirmación.
Y recuerden que no están aislados y debe aprenderse a jugar con los factores externos, especialmente los locales, para crear una cadena de valor fuerte y atractiva.
Espero sus comentarios y compartan sus experiencias,
Arturo Crosby
Malas previsiones para el Turismo Rural, en España
Ocupación del 70 % en turismo rural para Semana Santa
Parece que hay acuerdo entre las diferentes opiniones del sector turístico rural español, ya sea de las asociaciones gremiales o empresas comercializadoras, que esta semana santa, no va a ser la mejor, ni mucho menos, según afirman en un comunicado de Efeagro
Las previsiones del 70 % de media de ocupación, son muy bajas, cuando hace años, una o varias semanas antes rondaba el 120 %, es decir había sobredemanda, durante dicho periodo vacacional. Y esto, no es precisamente una buena noticia.
Recientemente leía un comentario de una propietaria de casa rural de Asturias, que afirmaba, que había mucha oferta alojativa, mas bien sobre oferta, que si le añadimos que sigue estando muy atomizada, y la demanda real, apenas ha crecido, sino mas bien ha disminuido, por ser ésta, esencialmente del mercado nacional, a la que la crisis económica está castigando fuerte. Es precisamente esta clase media, la principal consumidora de este turismo.
Y según parece, los precios apenas han bajado (se habla de un aproximado 2% de rebaja, frente al año pasado), que seguro repercute en la respuesta de la demanda actual, que también espera a las reservas de último minuto, para tratar de obtener precios mas bajos, tratando de planificar estadías, que se acoplen a su capacidad de gasto.
Es evidente, que como he afirmado muchas veces, se precisa urgente un cambio en la situación o en la estructura de la construcción de la oferta turística, que no es capaz de encontrar oportunidades de mercado, cuando las hay, pero no basta con saberlo, sino que hay que implementarlo, atreviéndose o afrontando el riesgo de equivocarse. Es parte del negocio.
Este periodo vacacional, no hay duda, que es el de máxima ocupación turística, de todo el año y este indicador del 70%, no augura buenos presagios de cómo va ir en este 2012, aunque también podría cambiar la tendencia, si la oferta sabe y como he dicho, se atreve a cambiar sus formulas convencionales por otras mas innovadoras, incluyendo los factores de precio, producto, experiencia, etc.
Quiero aprovechar este artículo, para preguntar a nuestros lectores de diferentes regiones y países, cuales son las previsiones a días u horas de estas vacaciones tan importantes para el turismo.
Un cordial saludo y que las disfruten
Arturo Crosby
La economía verde y el turismo
Para colorear de verde esta economía, se necesita, cambiar la cadena de valor y el proceso de producción turística
Puede que la “economía verde” sea un término de moda, pero independientemente de si lo es o no, es una necesidad social, sin ningún género de dudas.
Un problema es la interpretación del término, al igual que muchos otros referidos al medio ambiente, directa o indirectamente. Es, se podría decir, de alguna forma, fruto de los daños colaterales del conocido “Green washing” e incluso de un mal entendimiento de la Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial.
Pero si entendemos que la economía verde y los empleos verdes, son aquellos referidos a reducir los impactos ambientales negativos, para poder alcanzar niveles de sostenibilidad, versus explotación incontrolada de los recursos, entonces creo que el turismo debería estar enmarcado dentro de esta conceptualización económica.
Invertir en un turismo respetuoso con el medio ambiente puede ser un motor del crecimiento económico, de la reducción de la pobreza y de la creación de empleo, según un recién informe de economía verde, del PNUMA y OMT.
Según esto, hablamos de que una inversión de un 0,2% al año del PIB mundial (135.000 millones de dólares, según los niveles actuales de PIB), de aquí a 2050, permitiría que el sector turístico siguiera creciendo de manera constante en las próximas décadas y contribuyese a un crecimiento económico, ofreciendo a la vez ventajas ambientales significativas, como la reducción del consumo de agua (18%), del consumo energético (44%) y de las emisiones de CO2 (52%) en comparación con lo que sucedería en un escenario «sin cambios».
Es decir hablamos de negocios rentables verdes, donde se compatibiliza, sostenibilidad con competitividad, una vez más.
Si nos referimos al turismo en las zonas rurales y naturales, esto es todavía más acusado y tiene un peso especifico muy elevado, frente a otras opciones productivas.
Pero para colorear de verde esta economía, se necesita, cambiar la cadena de valor y el proceso de producción turística, desde la oferta, su desarrollo en el territorio, como el diseño de productos turísticos.
Si nos referimos al turismo verde (turismo rural, ecoturismo, cultural, comunitario, etc.), se trataría de incorporar una serie de elementos, variables y factores, en esta cadena de valor, que se encuentran en su entorno rural, social, cultural y por supuesto natural y que todavía no se han sabido estructurar, para de esta forma generar desarrollo local y no solo crecimiento empresarial, en el mejor de los casos.
Por tanto, el turismo debe ser una pieza fundamental de la economía verde, porque puede y debe contribuir a la sostenibilidad ambiental, social y económica y por ello, debe invertir en mejoras clave, que le repercutirá en competitividad.
Y su subsector del turismo verde, es parte de esa economía verde y será fundamental, cuando se re-diseñe su cadena productiva, como antes se mencionó.
Lo “verde” no es solo una palabra bonita, una bandera política, un traje de moda o un escaparate de nuevos productos, sino que conlleva un modelo competitivo, que beneficia al conjunto de la sociedad.
Un cordial saludo,
Arturo Crosby
Cirugía de guerra en el turismo rural: tendencias del 2012
Hoy mismo, al leer el artículo de Hosteltur sobre Tendencias de Viaje en el 2012, me ha provocado, en cierta medida, pensar como afectara los impactos económicos y sociales en el turismo rural, ecoturismo, cultura, etc. porque sin duda alguna, al igual que se lleva notando estos últimos 4 años, una disminución importante del número de pernoctaciones, estadía y en general consumo turístico, esta situación, aparentemente no va a evolucionar en un corto plazo.
Es aburrido a veces, pero conviene recordar, que el peor problema del turismo rural, en todas sus facetas y tipologías, no es coyuntural, sino estructural y que nadie se atreve o quiere o quizás pueda, actuar en el core del asunto.
Es evidente, que la situación coyuntural, como la palabra indica, tendrá una duración determinada, pero cuando pueda pasarse pagina, se volverá a la misma situación, aunque con el sector más mermado y es precisamente ahora, cuando se podría y debería actuar, a modo de cirugía de guerra.
La actual crisis (traducido al castellano, cambio), nos está dando muchas lecciones, pero solo los buenos estudiantes, serán capaces de aprender y no solo pasar el examen, sino además con buena nota.
Para mí, una de ellas, es que el consumo se ha frenado en una serie de productos, pero sin embargo ha aumentado en otros. Es decir mientras que muchos productos y empresas, caen en ventas, rentabilidad, pierden puestos de trabajo, etc. Otras están vendiendo mucho más y están teniendo muy buenas rentabilidades. Es obvio, que el dinero no desaparece y a diferencia de la energía, si se puede crear.
Según Matthias Hartmann, consejero delegado de Gfk, en la última ITB, afirmaba que “La gente está menos dispuesta a abandonar o dejar de consumir un producto emocional, como puede ser un viaje”.
La venta de productos, con mas carga emocional (Smartphones, tablets, maquinas de café expresso) han crecido mucho y muy rápido, desde el 16 al 300%, lo cual es un indicador muy importante.
Si se consiguiese convertir el producto de turismo rural, ecoturismo, cultura, naturaleza, agro, ….en una verdadera experiencia “emocional”, seguramente sería un primer paso, clave en romper esa mala estructura de origen.
Y si bien el precio es clave, es cuestión de saber y poder ajustar los costes de producción, para poder ofrecer precios adecuados a la situación de la demanda actual.
Pero esto, no implica, invertir mucho, pero mucho mas, en creatividad, innovación y esfuerzo, para saber sacar y comunicar eficientemente la parte emocional de estos segmentos del turismo, convirtiendo este turismo en algo no solo apetecible, sino necesario.
Si a esta nueva imagen, se le puede añadir una renovada política de precios (sin crear mercados callejeros), se podrá responder mucho mejor a las expectativas de la demanda y hacer que este 2012, pueda ser ese primer paso a la mejoría del sector.
Y si tienen formulas, experiencias, que estén poniendo en práctica, compártanla con todos nosotros.
Un cordial saludo
Arturo Crosby
Los origenes del turismo rural. El agroturismo, ¿Una formula de agro + turismo?
Una primera y básica formula, para salir de la crisis económica
De alguna forma, el origen del denominado turismo rural, es precisamente el también denominado agroturismo, ya que en el siglo XIX, las antiguas posadas ofrecían al caminante y viajante, un lugar donde comer y donde alojarse, algo así como el Bed & Breakfast. Y obviamente los productos culinarios que se le ofrecían, eran locales, bien producidos por la propia posada o comprados en las aldeas vecinas. No tenía sentido alguno, importarlos de otros lugares.
En definitiva, el proceso productivo y a cadena de valor turística, incorporaba, en dicho “producto turístico” la parte “agro” y mas aun la “Pecuaria”, para aquellos que tenían presupuesto suficiente y porque en dicha época, nadie contabiliza el colesterol, ni las calorías, sino mas bien todo lo contrario.
Al igual, que actualmente, en muchas partes de África, el tamaño del cuerpo, en especial a lo ancho, significaba buen estado de salud, es decir de salud económica, ya que reflejaba tener presupuesto suficiente para poder pagar dicha cantidad de alimentos y además mantenerlos.
A mitad del siglo XX, unos años mas tarde de la segunda Guerra Mundial, muchas granjas y casas rurales de la vieja Europa, abrieron sus puertas a los viajeros mas urbanos y claro uno de los reclamos mas atractivos, era precisamente la parte gastronómica.
En definitiva era una primera y básica formula, para salir de la crisis económica de una muy dura postguerra, para las poblaciones rurales, con poco acceso a la financiación y al empleo.
Es un hecho que la actividad turística (porque realmente la mayoría no eran técnicamente excursionistas, ya que se alojaban al menos una noche), en las zonas rurales, estaba directamente enlazada a la comida, en sus diferentes versiones, de desayuno, almuerzo y cena. Es decir una especie de agroturismo.
Y es un hecho, también, que estos alojamientos y pequeños restaurantes rurales, se proveían de productores locales, cuando no eran de autoconsumo. Ya fuese por la poca existencia de fertilizantes manufacturados o por sus precios, podría decirse que era lo que ahora se llama agricultura orgánica, biológica o ecológica, es decir los huertos.
Lo mismo con la parte de ganadería, caza, etc…
Las nuevas formulas innovadoras del agroturismo, como fue en Francia, donde existía desde camping-a la-ferme, albergues rurales para niños, Table d’hôte, (chambre d’hôte)etc…, inventaron esta versión de restauración en granjas, permitiendo al granjero convertirse en una especie de restaurador y ofreciendo sus propios productos, con una cierta garantía de calidad ambiental (bio y local) y fraternal.
Otro de los productos, con mas proyección en el mercado, fueron los agroturismos, donde los visitantes o huéspedes, podían participar en las labores agropecuarias de la granja, es decir runa especie de voluntariado rural, pero pagando.
Esta fórmula, la verdad es que tuvo poco éxito e incluso su réplica en otros lugares no dio buenos resultados, exceptuando claro está el tema de granjas-escuela, que es otro concepto, en especial por la clientela.
Pero la idea, calaba en los visitantes, hasta que muchos de ellos tenían que pasar por el proceso físico y emocional, de experimentar, un trekking en una granja, donde se incorporaba un slalom, para sortear las muñigas o excrementos de los animales, los olores, moscas y demás elementos de este peculiar ecosistema.
Los que llegaban a las ubres de la vaca o cabra, ya tenían ganado su diploma y si además conseguían sacar el oro blanco, además de proeza, le suponía un problema añadido, tenerlo que beber….
Por supuesto si imaginan cientos de turistas urbanos, que no miles, intentando succionar leche a la misma vaca, es evidente que ese maltrato involuntario, le causara graves impactos psicológicos y fisiológicos al animal, con lo que su rentabilidad, queda en entredicho.
Tengan en cuenta, que, como algunos amigos hoteleros rurales, me contaban, algunas turistas, llegaban con zapato de tacón y después de varios días, seguían con tacón (lo siento, pero el hombre no llevaba corbata, por hacer el símil), lo que nos dice mucho.
Todo evoluciona y mas en el turismo, ya que la demanda está muy segmentada, con motivaciones y expectativas, que nos dicen que existe un gran interés en comprar productos turísticos, donde el elemento clave, sea poder comer algo especial, local, saludable, bien diseñado o presentado y en un entorno rural-natural.
Es lo que también se denomina turismo gastronómico rural, donde cabe desde cocina tradicional hasta nuevas inventivas, pero bajo esos parámetros.
El huerto y las vacas, son un elemento de valor y diferenciador en el turismo rural y de naturaleza.
La parte agropecuaria, es la que genera la ruralidad y sin ésta no se podrían crear experiencias rurales y por tanto no habría turismo rural.
Un cordial saludo
Arturo Crosby
Ecoturismo de lujo. Naturaleza para VIPs
¿Se imaginan a Bill Gates o cualquier multimillonario, pasando sus vacaciones en un todo incluido del Mediterráneo o del Caribe?
A mí me cuesta bastante visualizarlo.
Sin embargo, no me extrañaría, saber que está pasando unos días, en un lugar remoto, aislado, en plena naturaleza, pero seguro que con unas comodidades, a las que quizás no quiera renunciar. La verdad, es que no le conozco tanto, como para ir más lejos de estas adivinanzas.
Pero si podemos afirmar que existe un importante segmento de la demanda que esta aburrido de lo más convencional y que es un consumidor fiel, al que podríamos denominar ecoturismo de lujo, donde se incluye los eco-alojamientos VIP, es decir lo que últimamente se viene llamando “gampling”.
Esta nueva modalidad, a caballo entre una tienda de campaña o carpa y un hotel de lujo, está calando en el mercado, aunque se hable poco de ello. Lo cierto es que en algunos lugares como Chile (“Swimmers in the Desert”), se ha implantado bien, como en el desierto de Atacama o la Patagonia, o en España (Hoopoe Yurt Hotel,…) pero realmente está extendido por todo el mundo.
La gestión sostenible de la operativa turística, es uno de los factores de éxito de este tipo de oferta ecoturística y suelen recalcarlo, en sus páginas webs, o durante sus estancias.
Pero si este tipo de turismo es un lujo o no, es cuestionable. Según la RAE, lujo es (Del lat. luxus): 1. m. Demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo. 2. m. Abundancia de cosas no necesarias. Y 3. m. Todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo.
En el Webster dictionay, se añade otra acepción del lujo, como aquello que es personalmente gratificante (wich is personally gratifying), que puede lo explique mejor, en este caso.
Es obvio, que actualmente pero mucho más en el futuro, el poder disfrutar de una naturaleza prístina, o más bien poco alterada por la actividad humana es y será un verdadero lujo, algo que costara mucho poderlo alcanzar y disfrutar, aunque sea por unas horas o días.
Ahora bien, realmente para disfrutar de estos escenarios únicos, ¿Es necesario crear infraestructuras alojativas, con todas las comodidades posibles, a pesar del coste que puede conllevar?
Tengan en cuenta, que en muchos lugares de nuestro Planeta, el hecho de poder abrir el grifo de la ducha y tener agua, potable y con presión, conlleva una importante inversión económica.
Seguramente la frontera entre la confortabilidad, funcionalidad, placer y lujo, no es muy objetiva y dependerá mucho de las motivaciones y expectativas de la demanda turística.
A nadie le desagrada estar cómodo, disfrutar de una buena comida, bien atendido y en medio de un marco natural, de incalculable valor. Pero no se qué porcentaje de usuarios o visitantes, se lo cuestionarían, si supiesen los costes ambientales, económicos y ambientales, que supone disfrutar de estas comodidades, durante un tiempo determinado.
El “green washing” juega un papel clave, para aliviar las posibles malas conciencias de la demanda y funciona. Y si no vean cuantos eco-resorts hay por el mundo.
Ahora bien, ¿Realmente el ecoturismo de lujo, es rentable?. Quizás habría que preguntarse también, si el ecoturismo sin lujo, es rentable, entendiendo éste como aquel, que no ofrece una confortabilidad turística, por la que los clientes están dispuestos a pagar.
Si nos basamos en la rentabilidad monetaria, es obvia la respuesta, ¿o no? Pues hagan cálculos. Si hablamos de otro tipo de rentabilidades, que nos la podamos permitir, ya sea la emocional, psicológica, social,….entonces la respuesta, no está nada clara.
De cualquier forma, tengan en cuenta que el segmento del ecoturismo o mejor dicho del turismo que busca la naturaleza, para disfrutar de ella, en sus múltiples facetas y manifestaciones (donde se incluye la parte man made, como la gastronomía, cultura intangible, etc…), incrementará su volumen, en mercados maduros, exigentes y con necesidades vitales.
Ahora bien, creo que el lujo, es y será un elemento diferenciador, ya sea en su vertiente de oferta turística (hostelera y de animación), o en el entorno natural, donde se desarrolle la actividad turística.
Un cordial saludo,
Arturo Crosby
Ser mas verde, es igual a ser mas competitivo
Incorporar las variables ambientales o verdes, en el proceso de producción turística
Aunque hace años e incluso todavía algunos, actualmente, asumen que la apuesta ambiental en las empresas o negocios turísticos, puede ser un límite a su crecimiento y un lastre para su competitividad, creo que más bien puede ser una buena oportunidad y más ahora, en estos años, previos al resurgimiento verde que se avecina, por obvias razones de desarrollo y mayores expectativas en calidad.
Seguramente, el razonamiento erróneo, que la calidad ambiental, es un valor añadido al producto o la oferta turística y por tanto conlleva un coste adicional, que el mercado lo pagara, esta retardando mucho su implementación.
La idea más bien, es incorporar las variables ambientales o verdes, en el proceso de producción turística, en su cadena de valor, a la hora de diseñar una oferta turística, un producto o una experiencia turística, por lo que no tendría por qué tener ningún sobreprecio.
Este año, en el Foro de Exceltur, el presidente del gobierno Mariano Rajoy, insistió durante su presentación en la apuesta por los destinos turísticos maduros, ya que supone la mayor concentración de camas turísticas y por tanto de negocio y empleo. Recuerden que el turismo es el sector que aguanta mucho mejor la crisis, por su capacidad exportadora.
Ahora bien, la mayoría de las infraestructuras alojativas y de muchos servicios es obsoleta, la calidad ambiental en muchos sitios es dudosa (aunque gracias la programa Banderas Azules, se mejoro en estas últimas décadas) y la percepción ambiental por el consumidor, no es precisamente positiva y es lo que más cuenta a la hora de adquirir una experiencia y en el proceso de compra, amén de los precios, cuando no hay otros elementos diferenciadores, claro. Por referirme, aquí mas al tema ambiental y dejando fuera otros factores, que también inciden.
Pues para aquellos destinos turísticos maduros y mucho mejor para los nuevos o emergentes, comentarles, que si es posible una importante regeneración, pero con repercusión en la percepción de los visitantes, que cuenta igual o más.
La mejor ambiental, a través de medidas especificas, tanto a nivel de empresas o negocios, como de destino, repercute en calidad ambiental y esta se traduce automáticamente en calidad turística.
Pero para conseguir esto, es necesario capacitar a los trabajadores del sector, creando seguramente un nivel de puesto laboral o competencias que determine un rol verde en esta cadena de producción turística.
Obviamente esto se consigue, cuando existe un marco o entorno laboral, proclive y mejor pro-activo, cuestión no tan difícil si se diseñan buenas estrategias de concienciación y reconocimiento social y empresarial, a través de diferentes tipos de incentivos.
Si se logra implementar las medidas ambientales necesarias para realmente conseguir una calidad ambiental, demostrable (no basta con serlo, sino también aparentarlo, ¿verdad?), y esto ocurre cuando empresa y trabajadores, están en sinergia, sin duda repercute positivamente en la gestión empresarial (calidad, eficiencia,…) y por ende en la competitividad, especialmente si se logra con estas medidas una diferenciación de la oferta o producto turístico, que le haga menos vulnerable a las políticas basadas en la guerras de precios.
Sé que en la situación actual de crisis económico-financiera, parece que este mensaje, puede caer en saco roto, pero tengan en cuenta que hay muchas zonas de nuestro planeta que ya están comenzando a trabajar en esta línea, en especial las países y regiones turísticas emergentes. ¿Sera por algo?
Si Vds. no se anticipan, serán sus clientes quienes se lo exijan, mañana, pero aquellos que ya lo hayan puesto en marcha, se beneficiaran, frente a sus competidores.
Reciban un cordial saludo
Arturo Crosby
Emprendedores y emprendimientos turísticos, como respuesta a la crisis actual
Planteamientos y formulas más atrevidas, pero basadas en la realidad del mercado y adaptadas a esta incertidumbre
Estaba leyendo un artículo sobre el nuevo consumidor turístico, denominado X-tremo (Hosteltur), aquel que ha aprendido a obtener el mejor producto turístico, acorde a su presupuesto, mucho más selectivo, exigente y con motivaciones y expectativas muy definidas. Es decir la madurez se impone, en el proceso de compra y cada vez lo hará mucho mas, no lo duden, por lo que la definición clara de lo que se ofrece, es y será clave a la hora de exponer o promocionar nuestros productos y experiencias, así como para comercializar.
Como afirmaba el artículo, “el comprador X-tremo “cuenta con más tecnología, herramientas y recursos para acceder a la información sobre el producto”, resumiendo el espíritu con una frase generalizada, “gracias a la crisis, ha aprendido a comprar mejor”.
Por otra parte, un país como Francia, país número 1 en receptivo de turistas, decidió a día de hoy, maximizar su inversión publicitaria en ferias y canceló su presencia en Fitur y BIT, al no ver resultados eficientes de su inversión, en estos últimos años.
Una conclusión rápida y poco analítica, seria echar toda la culpa a la situación actual de crisis financiera, pero eso sería demasiado simplista, aunque seguro que es la detónate de estos cambios que se están produciendo y seguirán, que más que otra cosa, está marcando una tendencia a la búsqueda de eficiencia en la inversión y gasto, en este caso en turismo. Lo que obliga a re-estructurar tanto ideas, modos de gestión, precios, rentabilidad y un enfoque completamente nuevo.
Y esto, es algo que ya se puede apreciar, si uno se toma el tiempo y esfuerzo, para ver estos cambios, que comienzan a aflorar, cada vez mas. Es desde luego un signo positivo, y una respuesta a un modelo de incertidumbre, que me temo va a ser bastante duradero, pero que lo que requiere es saber y poder reaccionar, porque si bien la solución mejor seria anticiparse, esto es una cuestión muy compleja.
Por tanto, pienso, que una de las mejores herramientas será la flexibilidad y la rapidez de reacción y adaptación, algo similar a la teoría de la evolución, pero en periodos de tiempo, infinitamente más cortos.
Sin duda, alguna otra de las herramientas más eficaces en la gestión turística, será el fomento y el apoyo a emprendedores/as y emprendimientos, pero con una clara asunción de riesgos, puede que mas allá de lo habitual, asumiendo planteamientos y formulas más atrevidas, pero basadas en la realidad del mercado y adaptadas a esta incertidumbre.
Y precisamente, estaba viendo un video y un artículo sobre un famoso esquiador japonés Yuichiro Miura, que en el 1970, bajo esquiando el Everest, batiendo un record de velocidad y me preguntaba el porqué de esa acción y claro ¿para qué?. Locos, aventureros, gusto del riesgo,…en definitiva son emprendedores, que llevan su empresa adelante, aunque sea incomprendida y determinan su propio éxito o fracaso.
En una situación de crisis, como la actual, que desde luego no es la primera que tenemos, ni que vayamos a tener, porque seguro, que al igual que cambios climáticos, tendremos cambios económicos, financieros y sociales, porque es parte del juego de la evolución, en este caso humana o social, parece que la respuesta, está siendo muy lenta, indecisa, poco valiente y con miedo de afrontar cambios.
Cuando se escucha algunos términos, tan importantes y tan poco comprendidos como la gobernanza, la cooperación o la coopetencia (Coopetition), muy usados en la terminología académica, profesional en turismo,…pero con muy poca implementación. Uno se pregunta, si no es hora, ya de poner en práctica éste tipo de ideas más atrevidas, innovadoras, arriesgadas, que obviamente rompen muchos moldes establecidos, pero que como mínimo, pueden generar oportunidades, que pueden ser aprovechadas, por en este caso, todos los actores del turismo, que son inversores y beneficiarios y que supone mucho mas, inversión en el conocimiento, saber hacer, tecnología y capacidad de gestión y claro esfuerzo colaborativo, que es lo que menos destaca y mas se precisa.
Si la crisis, está provocada por cambios económicos, financieros, sociales,…, y ésta a su vez, genera cambios en la demanda turística, o sabemos adaptarnos e incluso aprovecharnos de ello, o estaremos fuera de juego.
Asumamos riesgos y atrevámonos con nuevas formulas, en este nuevo año 2012
Un cordial saludo,
Arturo Crosby
