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Generalidades

Tormenta tropical de verano: sinopsis, resumen y muestra de dos capítulos.

Título del libro: Tormenta tropical de verano

Género: Novela

Carátulas originales:

Sinopsis:

A la vez que novela de espionaje, es también la historia de una obsesión amorosa como si el espejo de Sthendal fuera paseando a lo largo del camino de la realidad cubana en la última década de un milenio agonizante. De manera poco frecuente para la literatura cubana, en ella coexisten y se cruzan como personajes espías, santeros, jineteras, obreros y cristianos, resultando la burla ad infinitum de todos los géneros narrativos. Desde un lenguaje paródico, esta deliciosa tragicomedia está situada en el ojo mismo de la tormenta, en esa zona de calma que precede a la destrucción y al caos.

Resumen argumental:

Novela cuya trama presenta, cual un juego de máscaras, a dos espías que se mueven en la Cuba actual. Se trata de una pareja de españoles (gallegos que fingen ser catalanes) con residencia en la ciudad cubana de Cienfuegos aparentando haber pertenecido al movimiento anti—franquista, cuando la realidad es que como agentes de la CIA cumplen la misión de mantenerse al tanto del montaje de una estación termonuclear soviética. Al desaparecer la URSS, se involucran en un accidente ocurrido a una jinetera (como se les llama en el país a las prostitutas cubanas de la actualidad). Novela de espionaje cuyos principales ingredientes son acción, turismo y sabor tropical.

Esta es una obra, aunque de ficción, sobre la vida cotidiana de la Cuba de ahora mismo, la que se está viviendo en sus calles. No obstante, es preciso aclarar que los nombres y situaciones presentados en la narración son rigurosamente ficticios. Ahora bien, aunque la ficción queda enmarcada entre paralelos imaginarios y meridianos rescatados de un mapa inexistente, nunca en sí misma es un invento descabellado. Por lo tanto, todo lo relatado podría estar sucediendo en alguna parte del archipiélago cubano.

Muestra de los dos primeros capítulos:

I

La ciudad de Cienfuegos, como todas las ciudades cubanas, estaba desbordante de alegría aquel domingo en horas de la tarde. La gente caminaba despreocupada de un lugar a otro, mientras algunos bebían ron sentados en los bancos del parque y cantaban a voz en cuello. De pronto, los relámpagos comenzaron a presagiar la tormenta; los truenos semejaban explosiones de potentes minas y el ambiente fue cargándose de una humedad viscosa. La gente corría, tratando de protegerse de las lloviznas que poco a poco iban convirtiéndose en gruesos goterones de agua.

Felipe atravesó la amplia avenida ahora en penumbras y observó la hilera de carretones tirados por caballos. La intensidad del aguacero disminuyó y pudo ver a los dos pasajeros encima del carretón sin techo.

—¡Voy hasta el puerto! —gritó el cochero al verlo llegar.

Subió maquinalmente los dos escalones del carretón. Mientras esperaba la partida, estuvo recordando la discusión con su madre momentos antes por las ofensas de ella contra su esposa a quien consideraba una prostituta. Matilde no te quiere, le dijo despectiva la madre en el instante que él se llevaba la primera cucharada de comida a la boca; enojado, lanzó el plato hacia delante y salió a exponerse a la lluvia y al mal tiempo, a subirse en este carretón en espera de la partida para quedarse en algún lugar cercano a su casa.

El cochero le habló a una jovencita que se encontraba en la acera. A pesar de la oscuridad, Felipe adivinó que era hermosa.

¿Te decides? —casi le gritó el cochero.

Ella pareció dudar unos instantes.

—¿Y si la lluvia arrecia en medio del camino?

—Es la única posibilidad que tienes de llegar al puerto antes de las siete.

La jovencita determinó subir. Había espacio suficiente entre el joven del arete brillante en una oreja y el hombre canoso que tenía una botella de ron en la mano. Sin embargo, optó por colocarse cerca de la escalera rozando con el vestido a Felipe. Éste pudo advertir unos muslos bronceados, de aspecto virginal, suaves y sin rastros de vellos. Sintió la hinchazón entre las piernas y cuando intentó pensar en su reciente discusión con la madre porque no cesaba de ofender a Matilde, la luz de un rayo alumbró el carretón en que se desplazaban por una de las calles pedregosas de la ciudad. En ese instante, la lluvia se precipitó de una manera violenta.

—¡Pare esta basura, cochero! ¡Frene el caballo o me tiro del coche! —empezó a gritar la muchacha, acercándose a Felipe.

Un nuevo relámpago iluminó el camino mientras los cascos del caballo continuaban golpeando las piedras con un ritmo cadencioso. Felipe olfateó el aroma del pelo de la muchacha, la fragancia a jazmines de su cuerpo, y no pudo contenerse. Dejando caer un brazo sobre su espalda desnuda fue a buscarle sus dedos con la mano libre.

—¡Detenga esta basura, cochero! ¡Deténgala o me lanzo aquí mismo!

—¡Pásame la botella, pásame la botella! —gritaba el de los aretes, manoteando como una mujerzuela muy cerca de su compañero de aventuras.

Felipe no escuchaba el bullicio de los restantes pasajeros ni el del conductor. Ajeno incluso a la lluvia torrencial, se mantenía atento sólo a sus manipulaciones en el cuerpo de la jovencita.

—¡Detenga esta mierda le he dicho!

Felipe reaccionó cuando ella se puso de pie. Entre él y los otros dos pasajeros intentaron detenerla, pero fue inútil. Liberándose de sus brazos, se arrojó al suelo dando varias volteretas en la calle. La lluvia arreció aun más y el carretón continuó la marcha apresurada.

—Usted pudo haber frenado el caballo —dijo Felipe en tono dubitativo.

—Era imposible: en ese momento bajábamos una loma —se defendió el cochero, aceptando la botella de manos del de los aretes.

—En esa bajada no hay quien frene un caballo. Nos hubiéramos matado todos —recalcó el otro de una manera amenazante y Felipe optó por callar.

—De habernos volcado, estaríamos todos muertos —concluyó el cochero, limpiándose la boca con el envés de la mano y luego agitó la fusta en el aire golpeando con furia al caballo.

A partir de ese momento ignoraron a Felipe, como si estuvieran convencidos de que era un cobarde, de que no valía la pena escuchar sus opiniones. Bebían de la botella sin brindarle a la vez que recordaban a la jovencita.

—No sé cómo se llama. Siempre usaba mi carretón para venir hacia la zona céntrica de la ciudad.

—Uy, chico, no me hagas cosquillas —le rogó el de los aretes a su acompañante y luego advirtió—: Esa niña es una jinetera.

—¡Ay, qué cosquillosa eres, niña! —dijo burlón el otro y cambiando de tono precisó–: Claro que es una jinetera. Oí cuando le dijo a una amiga que tenía concertada una cita con un extranjero y estaba apurada por llegar a la zona del puerto.

—¿Tú la conocías? —indagó el cochero sin mucho interés.

—Tanto como conocerla claro que no. Pero la he visto en una casa techada con guano cerca de donde ustedes tienen la piquera de los carretones.

—La he llevado muchas veces hasta el puerto aunque no imaginaba que se dedicara al negocio de buscar dólares negociándole su aparato a los extranjeros.

—En realidad, parece que está tratando de ingresar al oficio. Porque nunca la he visto con ninguno de los que se pasean por el parque.

Entre uno y otro trago, avanzando contra la lluvia, desentendidos por completo de la presencia de Felipe, comentaban lo sucedido a partir de que la muchacha se había puesto de pie amenazando lanzarse a tierra si no se detenía el carretón.

—¿Por qué no viramos? Quizás se ha hecho daño y pudiéramos auxiliarla —sugirió el de la botella.

—¡No seas cobarde! —gritó histérico el de los aretes—. ¿Quieres que perdamos el dinero que vamos a ganar con el negocio de esta noche?

—No, muchachos, no nos conviene —intervino conciliador el cochero—. Nadie vio cuando se tiró y no podrán acusarnos de haberla abandonado—hizo una breve pausa y el tono ahora fue patético—. ¿Y si estuviera muerta?

—Además, se lanzó porque quiso —remató el de los aretes con voz casi femenina.

El vehículo se detuvo. Felipe entregó una moneda amarilla y luego de dar las gracias comenzó a caminar en dirección a su casa. A encontrarse con Matilde.

II

La ciudad de Cienfuegos ha amanecido alegre, como todas las ciudades de Cuba. Felipe, con los rastros del sueño en los ojos, camina por la calle sin darse cuenta de la alegría ajena. Lo ha decidido: hoy no irá al trabajo; ofrecerá después cualquier excusa y se acabó. Está preocupadísimo: la jinetera a esta hora podría encontrarse metida en una caja gris; quizás la estén llorando unas hermanas tan buenas hembras como ella; tal vez la madre grita desconsolada al lado del féretro: ¡Ay, Maritza, Maritza!, ¿por qué se te ocurrió que la solución a nuestros problemas era meterte a puta? Claro, Felipe va pensando que unos ojos pardos y un pelo negro en contraste con una piel tirando a morena no pueden llevar otro nombre que el de Maritza, el mismo nombre de la muchacha de catorce años que él amó cuando era apenas un adolescente, aunque nunca tuvo valor para declarársele.

Y absorto en tales pensamientos que lo acercan a la lujuria llega a la funeraria, un espacioso edificio recién construido pintado de color verde, con puertas de cristal y persianas pulimentadas.

Observa a la gente, curiosea por las distintas salas y busca con la vista a cualquier conocido para entablar una conversación sobre las lluvias recientes o la sequía que se ha ido, la escasez de productos agropecuarios o las dificultades para comprar una goma de bicicleta. Al fin descubre al viejo que acostumbra pedirle cigarrillos.

—Hola, varón. ¿Qué buscas por aquí?

—Me han dicho que una prima mía murió en un accidente —miente Felipe para provocar al viejo. Sabe que éste se entera de los pormenores de cuanto sucede en la ciudad.

—¿Cómo se llama su prima?

—Maritza. Se llama Maritza.

El viejo piensa unos instantes.

—¿Me regala un cigarro, varón? —interroga con el deseo reflejado en los ojos.

Felipe se encoge de hombros, extrae la cajetilla y saca de ella un cigarro.

—¿Sabes si a Maritza la están velando aquí? —indaga, aclarándose la garganta y sin alargar la mano todavía.

El viejo le arrebata el cigarro de papel, lo acaricia unos instantes y luego de partirlo en dos pedazos lleva una mitad a los labios guardando la otra en el bolsillo.

—Maritza… —murmura el viejo como pensando—. Maritza…

Felipe siente rabia.

—Contesta mi pregunta —exige—. ¿Están velando a mi prima aquí?

—No hay ninguna Maritza —contesta el viejo y se retira arrastrando los pies rumbo a la cafetería.

Felipe decide mirar en las capillas. En horas tan tempranas un desconocido podría llamar demasiado la atención y vacila antes de echar a andar. Le fastidia haberle regalado de balde el cigarro al viejo vicioso y lucha en su interior por olvidarse de él. Finalmente, se acerca a las dos capillas ocupadas por cadáveres y luego de la pesquisa se siente derrotado. En la primera, una anciana reposa el último sueño con las mandíbulas apretadas; mirar la muerte tan de cerca le provoca náuseas y tiene que sobreponerse para no arquear en presencia de los familiares, gente desconocida para él. En la segunda capilla, un joven vestido con uniforme militar sonríe mientras una mujer llora inconsolable encima del féretro donde él descansa hasta la eternidad.

Empieza a alejarse de la funeraria. Sus pasos recios resuenan contra el asfalto. Cuánto le alegra no haber encontrado dentro de uno de los ataúdes el cadáver de una muchacha que hubiera podido llamarse Carolina, Maritza o Yamisleidis. Una muchacha quinceañera que le habría vendido su futuro a un rico comerciante español, a un negociante holandés en pieles o a un traficante de drogas colombiano, lo misma da.

Lea en el próximo artículo:

Las trágicas pasiones de Cándida Moreno: sinopsis, resumen y muestra de dos capítulos.

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POESIAS POR UN CONGRESO DE POETAS PARA RECUPERAR EL FUEGO (Idiel García)

Ya antes expliqué los propósitos de estos artículos con poemas sobre el tema genérico sobre la paz cuando publiqué dos obras de XIOMARA MAURA RODRIGUEZ (verlos en MI BLOG DE MONOGRAFIA.COM o bien en MI BLOG EN LA PÁGINA DE LA CULTURA CUBANA) y especifiqué que todos los interesados en enviarme sus colaboraciones con una breve ficha bio-bibliográfica debían hacerlo a mi correo electrónico (). Para los que no leyeron el artículo anterior sobre el tema, los invito que lean además la convocatoria al Primer Congreso Internacional de Poetas del Caribe pinchando SOBRE ESTE ENLACE o bien SOBRE ESTE OTRO.

En esta oportunidad les brindo la posibilidad de leer EN BUSCA DEL HOMBRE PERDIDO del poeta Idiel García (*) quien nos llama a meditar acerca del silencio que guardamos mientras vemos pasar todas las injusticias a nuestro lado, y la mayor de ellas, los crímenes que se cometen a nombre de una guerra que supuestamente busca la paz. Porque la convocatoria del poeta-sujeto lírico es para que el hombre salve al hombre.



EN BUSCA DEL HOMBRE PERDIDO



Para Laura y Alain,

por la luz.

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún,

para que el amor con que me has amado, esté en ellos,

y yo en ellos.

Juan: 17.26.

…la Gran Piedra Negra

será todo:

aplastará la cabaña

y a todo el pueblo Piaroa.

Poema Piaroa

I

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

¿no ves las almas a la espera de un grito

/una pequeña voz

/un roce de ala

/un salmo?

abovedadas de estiércol

pasan por

tus ojos

las nubes

como columnas de soldados

hacia la piedra de los sacrificios

un montón de niños sin cabezas

/ni manos

pasan por tus ojos

acompañados de siete calaveras

y te quedas viendo pasar los tanques

/los carabineros

/los portaaviones

/y los gases prohibidos

/y los generales

con sus pasmos de estómago

nada dices

mientras la muerte pasa por tus ojos

/o los ojos del mundo

y nada puedes decir en esta hora maldita

tus ojos están vendados

/no tienes ojos

las puertas de tu alma

están clausuradas con siete velos

y los soldados van todos los días a la guerra

con arsenales de cabezas decapitadas

también la muerte pasa por sus ojos

mas no la pueden ver

y con los arsenales van las esperanzas

/y con las esperanzas los cadáveres

/y con los cadáveres la miseria

/y con la miseria los muertos

/y con ellos

/nosotros

hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

maldita sea mil veces tu ceguera.

II

Hombre /te convoco

para salvar al hombre

a ti /señor de los arenales

/cementerios

carnicerías donde pastan las sierpes

su hambrienta espera

alma del monolito

grieta donde sus misterios

lloran las aves rotas

evaporadas por la lejanía

a ti /que no te muestras

/menudo

/arrobado

/solo como el silencio

esperas tal vez la mano

que no te salvará del cieno

al que te empuja

/la soberbia

tu afán de ser también un dios

a ti /hijo del hombre y no de Dios

/padre del hombre y no de Dios

/hermano del hombre más pequeño

/y también su enemigo

/y enemigo también de Dios

/gigante-enano de siete

/y ninguna legua

a ti /que permaneces como el tronco

más viejo y podrido

del árbol genesiaco

sembrador de esperanzas y desesperanzas

/suicida

/asesino

/decadente

/loco

tal vez último eslabón de la perdida

cadena de la vida y la muerte

hijo del olvido

criatura del odio y la ira

mi día presente y futuro

en esta hora maldita

cuando la espada asola

en los cerros donde el miedo se sienta

como al amigo al que uno habla

en la solemnidad de una confesión

hombre /te convoco

para salvar al hombre.

III

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las memorias

/y desmemorias

un ramillete de muerte

germina como un rosal

en nuestro corazón

una gran nube abrirá la boca

para tragarse el mundo

y habrá una lluvia de cabezas

veo un desfile de hongos abiertos

/sobre el mar

una vorágine de hormigas

con cien mil antorchas

una gran hoguera

en la que Dios vierte sus libaciones

y un derrame de ojos amoratados

y una vertiginosa creciente de bocas cocidas

atadas a las patas de los caballos

y un bullir de manos

/clavadas a maderos

puestos en cruz sobre la tierra

y mientras todo esto pasa por mis ojos

como una ríspida promesa

continúas sentado con la boca entre las piernas

/y el coraje entre las piernas

/y la sabiduría entre las piernas

/y todo lo demás entre las piernas…

ahora que la Piedra de los Piaroas

amenaza también tu cabeza

sigues como un muerto

que anhela el reino de la nada

para saciar tu hambre de la nada

/con ese miedo

que de nada te ha de servir

/cuando la nada sea

¿por qué cierras los ojos

mientras la grulla del Hades

/ejecuta su danza?

¿por qué te sientas en la gran sala

/de los deshabitados

como si una tela de araña

te amarrara los pies

al siglo de los sonámbulos?

tú que ardías para besar un sexo

que se abre cual un asesinato

ahora estás sentado y frígido

como un mal aventurero

no sabes que la incertidumbre

es la esfinge que devora a los que habitan

/el reino de los quietos.

IV

Vi tus manos sostener un enjambre de abejas

con patas de negro terciopelo

y una garra penetraba el umbral de la cereza

y un vendaval de caballos rojos

mordía la muchedumbre

con un hambre que hacía doler la fe

/de los bienaventurados

vi una pálida luciérnaga

entre las fauces del tigre de William Blake

/y un ojo sin luz

/y una boca sin voz

/y unas manos sin ser ya para nada

/y un hombre moribundo

sentado en un muelle ya borroso

viendo pasar un barco

en el que su propia sombra se iba

/como una novia

vi que un espasmo sacudía las estatuas

y el corazón de Dios se estremecía

/bajo la luz de un cirio

la sal caía sobre las cabezas como lluvia

y los edificios temblaban bajo la luz

de un cielo acuchillado por un tonto

y los pasos del hombre chocaron contra las puertas

/de los burdeles

y las bocas de los muertos fueron cocidas con huesos

/de niños recién nacidos

y las paredes fueron devastadas por un abrazo unánime

/y casi infinito

porque aquel que en vida no encontró la sombra del perdón

ni perdonó la sombra de los otros

en la muerte fue como un niño

vi tu sombra alargarse en la tierra herida

y sacarse del pecho un corazón

enjoyado por una calavera

/y cantar un himno

/y enroscarse

/y devorarse a sí misma

como en un laberinto de espejos

y lo que vi fue lo que no vi

/y lo que escuché fue lo que no escuché

/y donde estuve fue donde no estuve.

V

Tú /pequeño entre las cosas de esta tierra

donde la muerte es grande

con ese horror a cortar la mentira por lo sano

/a cortar el miedo por lo sano

/a cortar la pobreza por lo sano

con la mirada puesta en una fe que se pudre

¿hasta cuándo serás el hijo de la noche?

¿hasta cuándo será la muerte el premio

/un gajo de zarza

/una bufanda roja

en el cuello de una niña transparente?

tú /que de antiguo vienes

/abre los brazos

para acunar los torsos descabezados

de los hijos del hombre

cuyos oídos han muerto de lujuria

/abre los ojos para ver

la sombra de la llama que se apaga

/abre tu corazón

como el zagal que recibe a su hembra

bajo la sombra de un olivo

en el que la luz se posa como un beso

/de piedra.

VI

Hombre de todos los confines

y de todas las tierras

y de todos los lenguajes

/vivos y muertos

escucho el canto de una granada

cernirse como un cuervo

/sobre tu corazón

una canción fúnebre

cantada por un niño

te veo caer desde una gran roca

/hacia otra gran roca

salir de ti para perderte

tender las piernas sobre un hilo

la cabeza sobre un hueco

esperar te veo sobre un túnel

la mano

/que no te será tendida

la salvación

/que no te será dada…

ahora que hasta las dunas

están a punto de huir despavoridas

/te sientas a esperar

y no sabes qué pensar ni decir de ti mismo

una mano de uranio

cava sobre tu pecho el vacío

por donde se te irá

/toda la risa

/y el llanto

y cuando no puedas llorar ni reír

¿qué harás con tu lámpara?

VII

Ahora que Damocles otra vez levanta su espada

¿vas a cruzar las manos?

eres tú el árbol de la vida

/y puedes renacer

eres un volcán que dormita

/y puedes estallar

puedes estallar y sin embargo duermes

¿qué harás cuando la extinción reclame tu presencia

/cuando los cuervos caigan sobre el páramo

/cuando los chacales alcen sus gritos

/de matanza?

¿qué vas a hacer entonces

si todo será el cuerpo del espanto

y el día echará su sangre

/sobre las eras?

que has habitado con las palabras atadas a la boca

/y las manos ajadas

/y los pasos escuálidos

/y bajo tierra

que has visto caer ciudades

/reinos antiguos

/torres

/credos

/filosofías

que te has sentado ante la vida

como el que pone sus ojos en la noche

y no sabe luego qué hacer

/con las estrellas

¿qué harás cuando el espanto

venga sobre ti /qué pasará

cuando toda esa muerte

/termine de caer?

ahora las campanas aúllan enloquecidas

lanzan sus temblores hacia la vía láctea

/hincan su grito

/ajenas a cuanto acontece

/abren sus heridas

/para que la furia del hombre

/no eyacule sobre Dios

¿adónde miras? ¿a quién suplicas?

está plantado el árbol

y es siempre primavera.

VIII

De tu sueño de siglos

/y siglos de siglos

te convoco a despertar

como el recién nacido al escudo de su madre

como la noche

/al sol que se asoma

/por entre las cumbres negras

/en la alta madrugada en penumbras

como el cervato a la espesura

/en el fragor

/de cientos de jaurías

como las jóvenes liebres

/de la pradera rígida

/por el invierno

/a la hierba recién brotada

/de los cascotes blancos

como el niño que siente temor de la noche

/a los pasos esperanzadores del padre

como los ojos ciegos de la ternura

/a la luz tenue de una plaza

/llena de palomas

como el anciano al hombro del hijo ajeno

como el mar a la luna que en él se mira

como los guerreros al brillo de los escudos

/forjados en el más fino oro

/de la dignidad humana

como el universo a su maraña de espacios

/y tiempos

como un lecho de flores blancas

/a la novia recién salida

/del baño…

/yo

/Idiel García

/poeta y dos veces muerto

te convoco a despertar.

IX

Todo esto vi

a pesar de la muerte que flotaba en el viento:

un jardín donde apacentaba un cielo

/de bestias amarillas

que se agarraban las manos

para bailar en círculos

alrededor de un río blanco

como una luna embarazada

/eran bestias hermosas

/como muchachas

/con sus ojos llenos de soles

/y sus corazones

/como la plata fina de un anillo

/bestias amorosas

/me decían adiós desde el sueño

un manojo de almas

con alas como racimos de uvas

tenían las manos atadas

y alzaban sus voces flamantes de fuego

/las vi quedarse adormecidas

/bajo un olivo de oro

/y eran sus manos un grito suave

/una caricia que se abría

/para recibirme

una manada de ciervos

cruzar una gran pradera

un mar esmeraldino

con un delfín de verde inocencia

un remolino de peces payasos

un bosque de blancas florecillas

como un séquito de novias

subían la escalera del templo sagrado

para recibir en su seno las migas

siempre abundantes de la esperanza

/eran flores menudas

/cual semillas

/donde dormitaba marzo

/y la lluvia

la primavera posarse en la ventana

de un ciego

/y de sus ojos

/brotar una flor candorosa

/como un niño que se avergüenza

/de su temprana desnudez

un colibrí nadando sobre la flor del lirio

esto ocurrió en mi sueño

pero tenía la llama

/de las médulas

que han gloriosamente ardido.

X

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

¿por qué te cubres el rostro?

¿por qué acentúas

esa diferencia que no posees

/aun cuando tu ser es único

/en cada ser?

¿por qué plantas en tierra fértil

el árbol de la discordia?

¿por qué fabricas castillos

con la sangre de tu hermano

/con el corazón de tus hijos

/con las cabezas de tus ancestros

y por qué usurpas carne de tu carne

para alimentar el molino de las espadas?

¿por qué desarraigas tu propio corazón

y te sientas a verte desangrar

/hasta los huesos?

¿no sabes que de esa sangre

están hechas tus miserias

/las de tus hijos

/e hijos de tus hijos?

¿por qué te das la espalda

/y no la mano?

¿por qué haces a unos dioses

/y a otros ángeles caídos?

¿por qué eliges la espada

/y no la rosa?

desde Homero hasta el poeta futuro

/desde el Partenón hasta el Central Park

/desde la Ciudad Sagrada hasta Machu Picchu

/desde Yahvé hasta Viracocha

/desde la Gran Pirámide hasta Stonehenge

/desde el Moái Paro hasta el David

/desde Vishnú hasta Obatalá

/desde el primero hasta el último hombre de la tierra

/en cualquier tiempo y lugar de la tierra

/¡tú eres uno solo!

(*) Idiel García (La Criolla, Cuba, 1980). Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido, entre otros, Premio en el Encuentro Nacional de Talleres Literarios en el género de cuento para niños, La Habana, 2007. Premio Nacional de Cuento César Galiano, La Habana, 2011. Premio Nacional de Reseña Crítica Segur, Cienfuegos, 2012, y el Premio “IV Concurso Internacional de Poesía Ángel Ganivet”, Helsinki, Finlandia, 2012. Su obra ha sido incluida en las antologías Faz de tierra conocida y La calle de Rimbaud. Tiene publicado los poemarios Los días de mi muerte, Editorial Capiro, 2007; El jardín de las delicias, Editorial Sed de Belleza, 2010; Cementerio de sombras, Editorial Capiro, 2013. Es miembro de la AHS y egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha colaborado con las revistas Umbral, Cómo, Guamo, Esquife, Hacerse el cuerdo y Ariel.

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POESIAS POR UN CONGRESO DE POETAS PARA RECUPERAR EL FUEGO (Xiomara Maura Rodríguez)

Tal como le prometí a un grupo de amigos que desde la poesía buscan la paz en sus más diversas vertientes sin que el tema en sí constituya un compromiso de fuerza, y porque coincido con MARIO RAMÓN MENDOZA y la Cooperativa Nacional de la Palabra con sede en Barranquilla, Colombia, al enunciar en su convocatoria al Primer Congreso Internacional de Poetas del Caribe (leer convocatoria completa YENDO A ESTE ENLACE o bien A ESTE OTRO) que existe “…la necesidad de generar un espacio de reflexión propio de los poetas de la región…” para que los que en este ámbito geográfico creemos en la fuerza liberadora de los versos no nos sintamos solos (ver mi poema ¡AY DEL SOLO! pinchando aquí), COMIENZO HOY LA PUBLICACIÓN DE AUTORES que han determinado unirse a nosotros con la intención de apoyar espiritualmente el emprendimiento de CONPALABRA.

Porque de lo que se trata es de recuperar el fuego que nos alienta, desde ahora hasta que cierre sus puertas el Congreso, iré publicando cada semana en mis blogs literarios obras de uno o varios poetas que se unen a nosotros, en dependencia de mi tiempo disponible.

Todos los que me lean están invitados a enviarme sus poemas a la dirección electrónica acompañados de un breve curriculum literario que no exceda de las 10 líneas en letras Arial 12. Hoy comenzaremos con XIOMARA MAURA RODRÍGUEZ (*), quien con EINSTEIN nos ofrece un canto de esperanza por la vida, que nos debe recordar siempre la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki para que la Ciencia sea árbol del bien y jamás fruto del mal; y con HIROSHIMA MON AMOUR nos sugiere que el único holocausto válido para la humanidad es el amor que excede a todo entendimiento humano.


EINSTEIN

Por ti
las montañas se mecen
al son del viento nocturno,
las mareas juegan con el fuego lunar
y los niños cantan una canción a la lluvia.
Por ti
los amaneceres
se juntan con el tiempo,
los atardeceres se bañan en el mar
y las cumbres se posan en los nidos de las aves,
Einstein,
sabio insigne,
tu mente encierra
las verdades grandes de la vida,
los teoremas mágicos del sol y las flores,
el compás que mide la mañana de los tiempos.
Que no perezca nunca tu mente sublime,
que no envejezca
tu grave y verdadera enseña a la ciencia.
Juntémonos en un coro inmenso
para alabar la gloria de tu inmortalidad,
la magia de tus parábolas grandiosas,
encantémonos en tu nombre,
Einstein,
savia de un árbol querido y mágico,
ese árbol florido que retoña con cada generación.
Einstein,
sabio querido padre,
mago del sol y las fuentes.

HIROSHIMA MON AMOUR

No preguntes nunca

por quién doblan las campanas.

Están doblando por ti.

Ernest Hemingway

No por la guerra,
a sus terrícidas y homicidas catapultas No,
no a la falange, al terrorismo,
la monstruosa y fatricida fasción.
No a la hecatombe,
la trompeta y las sirenas del Juicio final,
las moscas y las libélulas danzando como olas de fuego sobre la muerte.
No por la niñez.
A los refugios de la subterra no,
no a las trincheras y la penuria maldita No.
No mueras amor mío, no tú, mi amor,
y por las radiaciones,
que a pesar de la distancia y el tiempo acechan a los cuerpos,
como putrefacto y silente reloj.
Porque en París llueve y amanece y somos felices,
pero una  tarde llega el horrísono
y un día el sabor acre y malsano de la explosión
vuelve a renacer en tu carne.
No por el genocidio,
los proyectiles y las bombas no,
no a los gases nocivos,
el tóxico oriflamme de la piratesca legión.
No se desgarre tu cuerpo
y se corrompa la carne que he adorado todas las noches,
como a los ángeles y al fuego
y los pronósticos del tiempo irreductible a un instante de luz y cieno en el espacio.
No mueras amor mío,
ven y danza otra vez junto a la luz,
olvida que un día vuelve a despuntar la guerra
en tu cuerpo que ha marcado el paso de las generaciones
y el tiempo convulso otra vez  como una explosión
se nutre de relojes difíciles y lentos,
para labrar la enfermedad en tu carne pulcra,
hecha al amor y la dulzura de los besos.
Muera el apetito monstruoso de la destrucción,
mueras tú  que inventas armas de genocidio,
muera el neofascismo y la curvada equis,
destéjase hasta el infinito expulsante de odio y maldición en el adiós,
voraz maldición.
Adiós a las armas, amor mío,
para que aún vivas,
sana y danzante entre mis brazos,
estos que siempre te cobijan al compás del ballet.
Adiós  amor mío hasta ese día,
cuando el reloj del tiempo y el continuo
pueda volar  hasta el supremo instante de la paz y las peonías de abril,
cuando el hálito último de la guerra
se habrá alejado hasta el sin fin jamás.
Oh tú amor mío,
aún no mueras,
vivamos felices en el París más querubiante del universo,
y veloces nuestros cuerpos destrenzaremos
en la danza libérrima de la humanidad.
Dichosos de amor y vida
saludaremos al continuo
con el beso y el éxtasis del endriago Dios.
No mueras amor mío,
que ya se aleje el aliento letal de las radiaciones,
que el hálito infernal de los gases tóxicos de la guerra
sean sólo polvo y cieno  bajo la subterra arenosa de las playas,
encima la danza de nuestra primavera,
donde tú Venus descalza sobre las cenizas
catapultes el treno  indestructible de la paz en el viento aurífice de dicciembre
y el mundo sempiterno.
Oh la paz que sea hasta el fin
holocausto de amor.

(*) Xiomara Maura Rodríguez Ávila (Cuba, l960) Narradora y poeta. Miembro de la UNEAC, del Grupo Iberoamericano “Espinel- Cucalambé”, “Décima al Filo”, “Ala Décima” y de la Sociedad Cultural “José Martí”. Licenciada en Español y Literatura. Trabaja como profesora en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Pepito Tey, de Las Tunas. Ha publicado los libros El arcoiris en el vaso, de cuento (Sanlope, l992), Exhumación, de poesía (España, l996), Espantapájaros, (Sanlope, 2004), Antología Cósmica y Tanática de la Poesía de Xiomara Maura Rodríguez Ávila (México, 2004), Teoría sobre fantasmas, de cuentos (Sanlope, 2006). Xarahlai la gitana, novela (Editorial Oriente, 2008). Su obra aparece además antologada en Un grupo avanza silencioso (Editorial UNAM, l990 y l994) y en Todo el amor (UNAM, l995), Yo la peor de todas (Sanlope, 2003), Confesiones de Circe(El Mar y la Montaña, 2004), Árbol de Rimas (España, 1995), Antología cósmica de la poesía femenina en Cuba (México 2007), Grito de Mujer (República Dominicana, 2011), ¨Soy mujer¨ (México, 2011), La noche y los guerreros de fuego (Estados Unidos, 2011), entre otras, y en revistas cubanas y extranjeras como Del Caribe, Muchacha, Tribuna de La Habana, Ámbito, Quehacer, Yo, Tú, Todos, El Indio del Jarama, Todo es cuento, etc. Ha obtenido diversos premios de índole nacional como: Cuentos de Amor (Las Tunas, 1984), Mirta Aguirre, de cuento (l984 y l987), Poesía de amor de Varadero (l990 y l99l), Cuentos de Amor ¨La llama doble¨ (Las Tunas, 2009) y Premio Internacional de cuento (Estados Unidos, 2011). Ha participado en importantes eventos, entre ellos el Encuentro internacional de narradores, efectuado en Bailén en l990, en la Feria Internacional del Libro, Ciudad Habana, 2008 y el Encuentro Latinoamericano de Poesía Femenina realizado en la República de Colombia, 2012. Tiene dos novelas y varios libros de poesía y de cuentos inéditos. Contactos con la autora por xarahlai@ltu.rimed.cu o bien alathiel97@yahoo.es

Generalidades

HIPÓTESIS DE MANUEL GAYOL MECÍAS SOBRE LOS AGUJEROS

Hace unos días atrás en este blog publiqué el artículo titulado LA NARRATIVA EN LAS TUNAS VISTA DESDE LA OBRA DE RAMIRO DUARTE (puede leerlo en MI BLOG EN MONOGRAFIAS.COM y en MI BLOG EN LA PÁGINA DE LA CULTURA CUBANA), en el cual entre otros aspectos analicé lo que considero las obsesiones de todo escritor, en este caso las que tuvo mi desaparecido amigo Ramiro. Dicho análisis lo realicé por mediación de su cuento breve Túnel, movilidad y silencio en cuya descripción sinóptica entre otras cuestiones expresé: “La noche del velorio, el túnel mediante el cual se accede a esta capital de un país innombrado permanece cerrado por reparación”.

La lectura del artículo completo al parecer motivó a mi amigo el escritor cubano MANUEL GAYOL MECÍAS residente en California, a compartir conmigo su trabajo titulado El horado de Dios y yo, luego de obtener su autorización, a su vez lo comparto con ustedes.

El horado de Dios

Por Manuel Gayol Mecías (*)

Dudo que los orificios o agujeros sean indicadores, señales o caminos del vacío; o para aclarar mejor: de ese vacío que lleva hacia la Nada.

A mi modo de ver, cualquier agujero puede conducir a una dimensión sorprendente. A través de un foramen podríamos ver lo que nunca habíamos imaginado, como lo narró Jorge Luis Borges en su cuento El aleph. Los túneles y las cuevas son senderos hacia lo inesperado. Los laberintos son las posibilidades aterradoras de lo desconocido.

Desde hace algunos años se han descubierto los agujeros negros en el espacio interestelar, y ya se sabe que en el universo hay una infinitud de estos agujeros. Sabrá Dios si la red de laberintos de los embudos negros dan lugar a otros universos, y todos juntos, concavidades, laberintos y universos constituyen una infinita secuencia de la energía del ámbar.

De cierto, el ojo de una cerradura ha sido (y es) un recurso nunca gastado para la imaginación de cualquier historia y/o poema. De hecho, los ojos están situados en dos cuencas por donde entra no sólo la energía solar, sino además la fuerza de la vida de los otros. Lo que el mismo Antonio Machado y también Octavio Paz han reconocido como la otredad, que maravillosamente nos rodea y nutre, porque es interacción de vida que se introduce por la voz en los corredores de los oídos, con los alimentos mediante la boca, mediante el olor a través de las hornacinas de la nariz y por el tacto en los poros de la piel. En fin, los seres humanos estamos formados por agujeros que nos permiten vivir.

El aire de la vida y de la poesía penetra por todos los orificios del cuerpo; es como si nosotros, a través de la piel, tuviéramos la posibilidad de rehacernos constantemente.

Las ventanas y las puertas son dos metafóricas y extraordinarias aberturas. Por una ventana alcanzamos a saber que más allá, en la cercanía o la distancia, hay algo que se añora. La ventana podría ser el cuadro de otra vida real, de un paisaje nuevo, según nuestra imaginación y temperamento; y es que abrir una ventana puede significar una manera más de respirar el mundo o sentir la brisa de un poema perpetuarse en la memoria.

La puerta, por su parte, puede ser no solo la entrada o la salida a/de un ámbito de riesgo: el sueño o la pesadilla, la vida o la muerte, sino además el regreso al (o la pérdida del) origen. Pero para cualquiera de ellas, el vano de la puerta no tiene por qué ser siempre un hueco o vacío falto de solidez, o falto de realidad, sustancia o entidad, sino que puede conformar un sentido profundo de relación humana; hasta puede llegar a ser una puerta estelar hacia una galaxia impensable.

Un volcán es el agujero o pasadizo hacia las entrañas de la tierra, y decir esto también significa el hecho virtual de poder llegar al magma de la vida, a nuestro mismísimo centro de gravedad física.

Sin embargo, la mujer, por encima de todo, es sin ambages la excelencia del agujero… En realidad, a la hora del amor, el que se entrega es el hombre, cuando realiza el sexo con la mujer que lo acoge y lo cobija mediante su vulva. Ahí también comienza la vida esplendorosa no solo como placer, sino asimismo como reproducción, como nuevo comienzo. Más tarde, nacemos por esa carnosa y agridulce angostura para hacernos más humanos.

Cada vez que una persona muere deja un agujero imaginario en el espacio donde vivió. Detectar ese agujero quizás sea una oportunidad para los que aún vivimos intentando conocer la redención, intentando sentir la energía del ámbar que podemos descubrir dentro de nosotros mismos, o de ese ser que se marchó, que ya no está visible.

A mi modo de ver, todos los agujeros, orificios, hoyos, cuencas, corredores, pasillos y huecos pueden ser ilimitados. Porque todos vienen de esa especie de foramen universal e infinito que se encuentra en la profunda dimensión imaginaria de los sueños… Ese sentido de vida viene del horado de Dios.

(Bell, California, 2000 - 2006)

(*) Manuel Gayol Mecías es el director y editor de Palabra Abierta (www.palabrabierta.com). Escritor y periodista cubano. Graduado de licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana en 1979. Fue investigador literario del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas (1979-1989). Posteriormente trabajó como especialista literario de la Casa de la Cultura de Plaza, en La Habana, y además fue miembro del Consejo de redacción de la revista Vivarium, auspiciado por el Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana. Ha publicado trabajos críticos, cuentos y poemas en diversas publicaciones periódicas de su país y del extranjero, y también ha obtenido varios premios literarios, entre ellos, el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992 por su cuaderno La noche del Gran Godo, publicado 19 años después por Neo Club Ediciones de Miami. En el año 2004 ganó el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano, de Nueva York, por “El otro sueño de Sísifo”. Trabajó como editor en la revista Contacto (de la ciudad de Burbank, California), en 1994 y 1995. Desde 1996 y hasta 2008 fue editor de estilo (Copy Editor), editor de cambios (Shift Editor) y coeditor en el periódico La Opinión, de Los Ángeles, California. Actualmente, es miembro del Consejo Asesor de la Fundación Paella for the World y reside en la ciudad de Eastvale, California. Desde 2011 hasta la actualidad ha vuelto a trabajar como editor en el periódico La Opinión.

OBRAS PUBLICADAS: Retablo de la fábula (Poesía, Editorial Letras Cubanas, 1989); Valoración Múltiple sobre Andrés Bello (Compilación, Editorial Casa de las Américas, 1989); El jaguar es un sueño de ámbar (Cuentos, Editorial del Centro Provincial del Libro de La Habana, 1990); Retorno de la duda (Poesía, Ediciones Vivarium, Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana, 1995); La noche del Gran Godo (Cuentos, Neo Club Ediciones/Alexandria Library, Miami, 2011); Ojos de Godo rojo (Novela, Neo Club Ediciones/Alexandria Library, Miami, 2012) y Marja y el ojo del Hacedor (Novela, Neo Club Ediciones/Alexandria Library, Miami, 2013). Próximamente saldrá publicado su libro de ensayos Viaje inverso. Hacia el reino de Imago (Una mirada al centro de la fábula).

Generalidades

UN CONGRESO DE POETAS PARA VOLVER A ROBAR EL FUEGO

Desde Barranquilla, Colombia, la Cooperativa Nacional de la Palabra (CONPALABRA) se ha propuesto realizar el primer Congreso Internacional de Poetas del Caribe, el que considero no sea una reunión más de escritores para decir sus poemas sino, como sugiere el afiche promocional que aquí les muestro, una cruzada de unidad poética a favor de la paz que tanto necesitamos no sólo entre los países, sino también en las calles, en los hogares, en los centros laborales… donde a veces la maldad humana surge como la serpiente bíblica y viene a susurrarnos al corazón el odio contra el otro.

Afiche del Primer Congreso Internacional de Poetas del Caribe

Según la Resolución Nº 001 dada en la ciudad de Barranquilla el 1º de Agosto de 2013, suscrita por Mario Ramón Mendoza en su condición de representante legal de la cooperativa, su presidente Reinaldo Morán y el vicepresidente Guillermo Solano, apoyados por la junta de vigilancia que componen Querubín Imperio y Leonel Solano así como los socios Israel Mogollón, Ereilis Navarro, Manuel Patrocinio Algarín, Bolívar Rodríguez, Antonio Rocha y José Erazo, resolvió convocar “…al PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE POETAS DEL CARIBE: Unidos por la paz, del 25 al 29 de octubre de 2013 en la ciudad de Barranquilla, Colombia, en español”.

Se proponen los organizadores “…un estudio detallado sobre la obra de poetas del Caribe, teniendo en cuenta su calidad, potenciales perspectivas y compromiso del autor con la lucha por la paz, para escoger un delegado por cada país y cada departamento del Caribe colombiano…”, decisión que “…será comunicada a los respectivos gobiernos y áreas culturales para solicitar la financiación de los delegados”.

Los interesados en presentar ponencias al congreso por cada tema, deberán inscribirlas con un resumen de una cuartilla a más tardar el 10 de octubre, y para su presentación y discusión tendrán una extensión máxima de 15 cuartillas.

Con este encuentro se pretende “Volver a robar el fuego” y básicamente estará centrado en cuatro temáticas:

1. ¿Es posible una revolución poética en el Caribe?
2. Poetas representativos del Caribe (3 por cada país participante).
3. El papel de los poetas y su compromiso con la paz de los pueblos.
4. Libros de poesía paradigmáticos en los últimos 50 años, que aborden el tema de la paz, la igualdad, la justicia social y la solidaridad.

Finalmente, los delegados deberán elaborar una proclama que incluirá los compromisos y conclusiones finales del congreso, a la vez que se presentará el próximo país anfitrión. Como dice mi poema publicado en el artículo anterior, “¡AY DEL SOLO!”, y este Congreso servirá para acercarnos los poetas caribeños entre nosotros aunque no nos movamos de nuestro sitio de forma tal que logremos la paz por medio de la palabra.

Todos aquellos que deseen obtener datos adicionales sobre este congreso que a no dudarlo servirá para que los poetas caribeños nos conozcamos mejor e insertemos nuestras obras en todo lo bueno, en todo lo honesto, en todo lo puro donde merece estar la poesía, pueden comunicarse con el organizador quien es a la vez Gerente de la Cooperativa Nacional de la Palabra con sede en Barranquilla, Colombia, a las direcciones electrónicas conpalabra@hotmail.com y marioramonm@gmail.com.


Generalidades

LA NARRATIVA EN LAS TUNAS VISTA DESDE LA OBRA DE RAMIRO DUARTE



1. Introducción.

Cuando se me a publicar el presente trabajo en mis blogs literarios, me propuse no repetir conceptos trillados ni volver sobre caminos ya andados. También fue mi intención que al rememorar por esta vía al amigo y al escritor, mis criterios no fuesen polémicos. Me tracé entonces una metodología de análisis y comencé por revisar las páginas de Internet que hicieran referencia a nuestro escritor y contemporáneo además de coetáneo, encontrando realmente que en las páginas de la red de redes a las que tenemos acceso libre, tanto a las cubanas en general como en particular a las tuneras, se hace muy escasa o ninguna referencia a Ramiro.

Era de esperar que fuese así por varias razones. Una, la indigencia de la crítica literaria seria que padecemos, signada lamentablemente en muchas ocasiones por falsos amiguismos y por otra parte la promoción artístico-literaria se encuentra a veces en poder de personas que más adoran las estadísticas culturales que los resultados de dichos procesos y el conocimiento y reconocimiento público de quienes hacemos esa cultura desde el punto de vista del arte. Volver una vez más sobre esto casi me condujo a un callejón sin salida y poco faltó para que decidiera hoy no publicar este artículo.

Pero me convocaba el arrojar un poco de luz sobre la narrativa tunera desde mi punto de vista, ya que ni la prensa especializada ni la periódica se ocupan del asunto con profundidad, y seguir cumpliendo con el compromiso que le hice a Ramiro días antes de su muerte de que a su obra no le pasaría como a la de Marta Pérez Leyva, que ya muchos no la recuerdan. Y como a no dudarlo le sucederá a la de Guillermo Vidal y a la de otros escritores y artistas cubanos si nos empeñamos en apoyar la cortina de silencio que sobre ellos se ha hecho, a menos que coincidan aniversarios redondos de sus muertes o convenga a fines extraliterarios el recordarlos.

Para huir de tal pesimismo, comencé entonces por la nota necrológica de Tiempo 21 publicada por Ana Isa Vidal el 8 de junio de 2010 de la que cito su primer párrafo: “La Literatura tunera ha perdido a uno de sus más consagrados exponentes: el destacado intelectual Ramiro Duarte Espinosa, integrante de una generación que le ha dado gloria a la provincia de Las Tunas”. Creo que es cierta la afirmación, pero más bien a nivel retórico: la obra de Ramiro en general y su narrativa en particular sigue siendo un enigma para nosotros a pesar de los alertas que vengo haciendo desde su fallecimiento.

Me limitaré entonces a evaluar algunos aspectos particulares ya que un análisis más general se sale del presente contexto.

2. La narrativa de Ramiro.

En un inventario que realicé el 15 de octubre de 2012 en la casa del escritor encontré que su mayor producción, tanto en lo inédito como en lo publicado, estuvo dentro del género de la poesía desde diferentes vertientes (filosófica, humorística, religiosa, etc.) con los más variados moldes poéticos; y en el ensayo acerca de temas no sólo artístico-literarios sino también filosóficos. Obra narrativa como tal encontré lo siguiente:

Novelas: La carne de los bisabuelos, El rostro ante su huella, La espiral de la lluvia, La hora del proscrito (que en este manuscrito aparece como una versión de La espiral de la lluvia).

Novelas iniciadas: La sombra que nos persigue.

Proyecto de novela breve para niños: El sueño de las mariposa.

Cuentos: un file con varios cuentos manuscritos.

Libros de cuentos: El polvo sagrado está en el polvo, Aires del sur.

Trabajé en esa ocasión además en un Disco Compacto donde se recuperó parte de la obra de Ramiro que quedara en la vieja computadora, ya inutilizada y de una generación tan antigua que al parecer podría datar de las calendas griegas, y por esa vía aparece el siguiente inventario en lo que a novelas se refiere:

Novelas: La carne de los bisabuelos (140 páginas; marcada con fecha de inicio: 3-11-1999); El rostro ante su huella (139 páginas; fechada entre 23 de agosto de 1992 y 10 de agosto del 2002), La espiral de la lluvia (258 páginas; fechada entre el 8 de marzo de 1987 y abril, 29 del 2001), La hora del proscrito (160 páginas; fechada entre el 15 de abril de 1995 y el 9 de noviembre de 1998), La ínsula desnuda (185 páginas; fechada entre el 12 de noviembre de 1991 y el 22 de abril del 2004). Todas permanecen inéditas.

Como se puede apreciar existe contradicción entre una y otra fuente, pero además encontré obras con varias versiones, incluso algunos cuentos publicados que él los dejó como terminados de otra manera y algunas marcas y señalamientos que indican su inconformidad con ciertas modificaciones editoriales de que fuera objeto su obra. Yo realmente indico estas incongruencias como una especie de botella al mar, pues para realizar mi propia obra literaria no me alcanza el tiempo por lo que le sugiero a algún investigador literario que profundice en su vida y su obra de tal manera que puedan responderse las siguientes preguntas: ¿por qué escribía Ramiro Duarte narrativa y sobre todo novelas si no las publicaban?; ¿qué temas abordaban? ¿por qué una de ellas fue destruida por la editorial Sanlope luego de que ya casi estuvo publicada?; ¿cuál era el mundo narrativo de este escritor?

Interrogantes para las que yo tengo respuestas parciales por las conversaciones que sosteníamos en su casa, pero que me gustaría fuesen argumentadas desde el punto de vista textual y contextual de su narrativa, pues no me oculto para decir lo siguiente: la historia de la literatura cubana actual se conocerá más en un futuro por las novelas que les van quedando inéditas a los narradores, que por aquellas que les han sido publicadas. Si esto es cierto, las novelas y cuentos dejados por Ramiro son un arcano de sabiduría.

3. Análisis textual de un cuento de Ramiro Duarte.

Expuestas las dos anteriores introducciones que son del todo discutibles pues no se apoyan más que en mis criterios personales o como acostumbraba decirme José Ángel Avadí, “sacadas del estómago”, paso al objeto central de mi exposición que es mirar el mundo narrativo de Ramiro Duarte desde la óptica de uno de sus cuentos inéditos.

Pero antes como es habitual en estos casos y que a mí particularmente me parece innecesario pero no lo discuto porque he llegado a la conclusión de que toda polémica redunda en pérdida de tiempo para la propia creación, advierto algunos elementos en que me baso de manera indirecta para realizar este análisis:

1º El método que sigue Wilfrido Corral en su introducción a Obras completas de Pablo Palacio (Colección Archivos de la Universidad de París, 1º Edición, 2000), con el propósito particular en mi caso de llegar al canon narrativo ramiriano.

2º El ensayo de Renato Prada Oropesa titulado El estatuto semiótico del texto narrativo-literario (en La narratología hoy, Editorial Arte y Literatura, 1989).

3º El Análisis textual de un cuento de Edgar Poe, de la autoría de Roland Barthes que aparece en el libro anteriormente citado.

4º El criterio de Abelardo Castillo en el sentido de que la narrativa “…sólo se explica por sí misma, y por las mismas razones (…) sólo puede ser (…) descubierto (…) desde su propio lenguaje”.

Quizás a algunos o a muchos estas herramientas les parezcan anticuadas, sin embargo me gusta aplicarlas de vez en cuando y lo hago con entera libertad, sin copiarlas, sólo empleando aquella parte que mejor convenga a mis intereses hasta llegar a un final parecido al de los teoremas que concluyen con el L.Q.Q.D reiterado.

Entonces, comienzo por afirmar como un corolario de mi hipótesis que cada escritor de narrativa tiene un mundo narrativo particular condicionado por sus obsesiones, sus anhelos más íntimos, ilusiones y carencias afectivas, por su ideología, su idiosincrasia, el entorno familiar en que se desenvuelve y el nivel económico que lo sostiene, lo que en otros contextos podría decirse abiertamente la clase a la cual pertenece, aunque en la Cuba de hoy ya casi podemos hablar de clases sociales diferentes. De ser esto cierto, de comprobarse que la obra particular de un escritor depende de la multifactorialidad antedicha, un escritor del género narrativo escribiría durante toda su vida un solo libro que es él mismo o como lo define Andrea Fuentes Marcel: “ese relato que somos”. Es decir, una sola ficción en la que se estaría escribiendo siempre a sí mismo.

El análisis que hice de dos obras extensas inéditas de Ramiro Duarte (La hora del proscrito, novela; y Guillermo Vidal ante la premura del genio, testimonio fabulado) me han llevado a suponer que el mundo narrativo ramiriano podría definirse de la siguiente manera:

“Los seres humanos están predestinados a sufrir la condena que les impone el destino del que no pueden escapar y son dominados por las siguientes obsesiones: la pulsión de muerte, el sexo, la política, la creencia en un más allá luego de la muerte y los sentimientos enfermizos”.

Según esta hipótesis mía cada personaje fabulado por Ramiro responderá a una de estas 5 obsesiones o una combinación de ellas y esa especie de fuerza biológica inconsciente que los domina los arrastrará irremediablemente hacia una derrota fatalista y jamás resultarán triunfadores al finalizar el relato.

Quise comprobar hasta qué punto esta hipótesis mía podría ser cierta, y tomé uno de sus cuentos inéditos del Disco Compacto mencionado, decidiéndome por el menos extenso, el titulado Túnel, movilidad y silencio. Advierto que mi objetivo no era evaluar la calidad formal del cuento, sino simplemente averiguar qué resultados arrojaba un análisis textual que modifiqué del método de Barthes para hacer más ágil la presente exposición.

En este cuento Rolando, el primo del narrador, ha muerto en La Gran Ciudad; sólo las dos hermanas suyas, Natacha y Andrea, no asisten al velorio lo que trae como consecuencia una serie de valoraciones de los restantes familiares de Rolando acerca de las posibles causas de la conducta de las hermanas. La noche del velorio el túnel mediante el cual se accede a esta capital de un país innombrado permanece cerrado por reparación.

El factor temporal en el cuento no es lineal. Rolando tan pronto aparece vivo, circulando por la Gran Ciudad, caminando a través del túnel o bien metido en el túnel de su ataúd. Natacha y Andrea sólo tienen una obsesión: ir al velorio del hermano lo que es impedido por una fuerza superior a la de ellas.

Explicado así de forma sinóptica el argumento del cuento, emplearé como elementos de investigación el análisis textual aislado de lo que dice el narrador sobre Rolando, lo que expresa éste de manera directa o lo que dicen de él otros personajes.

Cito: “…¡Rolando parece que duerme! Alrededor de los setenta, esta enfermedad repentina se lo llevó”.

Aquí la interpretación semiótica del fragmento podría ser:

*La muerte es similar al dormir y el paso de los años conduce a una enfermedad inesperada y la palabra clave entre las 5 obsesiones ramirianas sería pulsión de muerte.



Podemos simplificar el análisis si recurrimos a una tabla de relación entre un fragmento del cuento y su interpretación semiótica hasta llegar a la obsesión. Ejemplos:

Texto de Ramiro

Interpretación semiótica

Obsesiones

(LA ESPOSA): “Cálmate, hijo, durante mucho tiempo tuviste un padre: hoy Rolando es un cadáver”.

El paso del tiempo destruye al ser humano cambiándole su condición biológica.

*Pulsión de muerte

*sentimientos enfermizos (negarse a aceptar la muerte del ser querido)

(EL NARRADOR): “Canta tú también, pajarillo, levanta el vuelo: vete a recorrer el bosque, aspira el aire de la mañana, elévate a la nube, con el viento circula: sólo Rolando no puede hacerlo”.

La vida es movimiento, libertad; el cadáver está inmóvil.

*Pulsión de muerte

*La política (concepto de libertad)

(EL NARRADOR Y LA ESPOSA): “-Su respiración es estertórea y fatigosa, le dijo la esposa de Rolando al doctor: él reniega de los tratamientos médicos…”

El familiar cercano se convierte en antagonista del que va a morir.

*Pulsión de muerte

*sentimientos enfermizos (incomprensión)

(EL NARRADOR) “Rolando, su cuerpo inmóvil, un espacio que queda libre para otro morador; un tiempo, que al menos él no percibirá”.

La desaparición física de uno es benigna para otro.

*Pulsión de muerte

*La creencia en un más allá luego de la muerte (el beneficio de la muerte)

(EL NARRADOR): “Y mientras la ciudad gira, llora, ríe, trabaja, Rolando, vivo entonces, apresura el paso por las aceras, tanta juventud le cabe en el cuerpo, que no sabe qué hacer con ella”.

El pasado de todo ser humano es la juventud y es más benigno que el presente.

*Pulsión de muerte

*Sentimientos enfermizos (considerar que todo pasado es mejor)

(EL NARRADOR): “Trató de rellenar este vacío con la búsqueda del otro; mejor dicho, de la otra: la hembra que nos procrea y amamanta, con la que hacemos el amor…”

El ser humano huye de la soledad buscando una pareja.

*El sexo

*Sentimientos enfermizos (considerar que la compañía sustituye al amor)

Existe un párrafo en este cuento que resulta revelador de la filosofía ramiriana sobre los seres humanos y es el que cito a continuación: “Y mientras los vehículos automotores aceleran la velocidad, el túnel de los ojos, la nariz, las orejas; los poros abiertos en la piel, la cañerías de la sangre que llevan el flujo al corazón, trabajan, el esófago engulle, la boca de los urinarios y las tuberías del alcantarillado, trasiegan un desecho pútrido: allí se purifica la especie, lentamente se fuga, y arriba el sol, La Nebulosa de Andrómeda y otras constelaciones, efectúan el Corrimiento hacia el Rojo, hacia la enigmática zona oscura, donde se refugian los muertos”.

Yo al menos concluyo lo siguiente acerca de la filosofía, la ética y la ideología que Ramiro defiende en este cuento:

1º El ser humano está formado por túneles (concepto filosófico muy propio en la obra de Ramiro que alude a sus creencias doctrinales.).

2º El ser humano se alimenta por un túnel y expulsa los desechos pútridos a través de otro túnel (creencia doctrinal mediante la cual el ser humano no es tal, sino un simple trasegador de vida y muerte en la que siempre triunfa esta última).

3º La muerte es benigna, purificadora, eleva lo espiritual hacia las constelaciones, hacia lo alto, hacia el cielo donde se refugian los muertos convertidos en espíritus ganando así la vida por mediación de la muerte (creencia doctrinal en la existencia de los espíritus, y es sabido que Ramiro fue espiritista practicante, persona respetada y apreciada en la Sociedad Espiritas La Voz del Nazareno de la cual fue socio de honor, según dato que me brindara su amigo Miguel Domínguez).

No deseo concluir mi exposición sin citar un breve fragmento del cuento evaluado: “Rolando es ahora un cadáver, y cada uno, en un momento, es un espacio, un punto: es lo que es”, porque me parece que ahora mismo Ramiro Duarte nos está haciendo una broma, diciéndonos que después de la muerte no vale la pena estudiar las obras literarias dejadas por el escritor porque a fin de cuentas a los muertos acaba por olvidárseles por aquello de que “el muerto al hoyo y el vivo al pollo”.


Generalidades

ÚLTIMA DESPEDIDA PARA ROBERTO CASANOVA GUERRERO

La muerte del mayor de mis hermanos me ha dejado anodado: especie de alter ego intelectual mío con  quien debatía todos los temas posibles (incluso, los que no pueden sacarse a la luz sin riesgo de ser juzgados de altaneros o de cualquier otra bajeza humana) eran puestos sobre la mesa del diálogo en las visitas frecuentes a su casa.

Sufrí su final desde el fatídico miércoles de su ingreso hasta el ya imborrable viernes de su terminación definitiva 17 días con sus noches después, no sólo con el dolor de la pérdida sino además de las burocracias añadidas que tanto me persiguen.

Entonces, no pude menos que homenajearlo escribiendo unas palabras para el día de la despedida postrera, el sábado 31 de marzo en el cementerio local. Y para que el homenaje sea completo, aquí reproduzco mi lectura de esa mañana que difícilmente podré olvidar jamás.

Nos enfrentamos hoy al último día que estaremos cerca del que fuera un ser querido para muchos, momento difícil por irrepetible e irreversible.

No creo que Roberto mi hermano fuese un ser perfecto, ¿quién lo será? ¿Acaso el bodeguero que nos mira de buena o mala gana?; ¿o el médico que hace todo por salvarnos o el que comete cualquier negligencia?; ¿el electricista que arregla nuestro ventilador o el zapatero que da puntadas horribles en nuestros zapatos? Ninguno de estos ni otros millones que pudiera mencionarles, incluyéndonos a todos los que aquí estamos. “No hay justo ni aún uno”, dice la Biblia y eso me tranquiliza. Robertico (así lo seguiré llamando toda la vida) me dijo que deseaba perdonar y ser perdonado, que quería irse ligero de equipaje al viaje sin retorno, y que sólo me pedía unas palabras finales.

Le amé como hermano porque también dice la Biblia que el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, todo lo perdona. Discutí con él como hermano. No estuve de acuerdo con él en algunas de sus actuaciones como hermano. Coincidí en muchas ideas suyas como hermano. En fin, le amé de manera entrañable porque aunque siempre lo supe imperfecto, en más de una oportunidad no pude eludir alguno de sus consejos, o me advirtió de algunos peligros propios de este mundo.

Entonces, ese amor fraterno que de ahora en adelante me faltará, trataré de suplirlo con los que deja como continuadores de su sangre.

No sé cuánto tiempo estaré lamentando su muerte, aunque sé que Dios es mi pastor y nada me faltará. Pero de lo que sí estoy convencido es que mientras yo viva, lo estaré recordando.

Gracias a ustedes por habernos acompañado a los dolientes hasta el momento de la despedida final. Quisiera pedirles solamente que cada uno arranque una flor de alguna corona y la arroje a la fosa mortuoria antes de que los sepultureros la sellen definitivamente.

Por lo demás, perdónenme la elegía que he escrito para Robertico, pero no puedo dejar de compartirla con ustedes porque luego me ahogaría de pena.

DOLOR

Hoy que estamos sintiendo el dolor repetido

cuando la verdad es un río que navega

entre la soledad eterna y el seguir asidos a la vida

cuando jamás el que tiene nuestra misma sangre

conocerá el oxígeno

ni retornara a sus antiguas costumbres

a jugar ajedrez contra la muerte

fumar la pipa del olvido

y retornar sobre sus pasos ciegos,

nos quedará la esperanza

de su no sentir el dolor de su dolor

las risas que desaparecieron por el agónico latido de sus huesos.

Desde este instante que no veremos ya su rostro disolverse

ojalá pudiéramos cualquier día de estos

vernos en el cielo.

Las Tunas, 31-3-2012

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Crónica de una feria del libro: EMPEZÓ LA FERIA DEL LIBRO EN LAS TUNAS

Hoy en la mañana del 29 de febrero, día adicional que cada cuatro años nos regala el Universo, en esta pequeña ciudad de Las Tunas comenzó una fiesta del libro.

Y digo “fiesta” porque luego de la inauguración en la Plaza Cultural con música, danzas y discursos, los otros, el pueblo, esperaba en las puertas de las librerías por el inicio de las ventas.

No sé ni cuento la cantidad de libros que se venderán, no se puede medir la pasión por la literatura por medio de las estadísticas; lo que me importaría saber en realidad es de cada cien libros cuántos serán disfrutados hasta la página final por algún lector interesado.

Saliendo de la plaza a una adolescente se le cayó un sencillo libro, quizás adquirido a no más de 3 pesos, y mi asombro fue grande cuando al levantarlo del suelo para devolvérselo respetuosamente pude descubrir el título: El pequeño príncipe. Sólo atiné a decirle con una sonrisa:

-No dejes de leerlo.

Luego mis pasos me llevaron al lugar donde los artesanos en el bulevar céntrico venden sus llamativos productos, y después de conversar un rato con Amilkar Rodríguez frente a sus interesantes y llamativos souvenirs representativos de la cubanía, mis pasos me llevaron hasta una de las librerías gigantes donde los potenciales lectores esperaban desde mucho antes de que en la Plaza Cultural a los escritores y los demás invitados y público en general nos empezara a quemar el sol.

Valiéndome de mi credencial entré, violando la cola que desde antes de las 8 de la mañana se había formado para comprarle un regalo a mi esposa: Arroz, el insustituible, del Chef Iván Linares Méndez; Helados y bebidas frías, de Jorge Méndez Rodríguez-Arencibia; Dulces caseros, de Silvia Mayra Gómez Fariñas; y Beber en el trópico cubano, de Madelaine Vázquez Gálvez y Alejandro Montesinos Larrosa. Quizás no lleguemos a consumir muchas de sus recetas culinarias, pero al menos es una tradición de esta ciudad con los libros de tal temática cuando llega una feria.

Ya a las 10 de la soleada mañana estábamos en la Biblioteca Provincial José Martí un grupo numeroso de personas, rindiéndole homenaje a uno de nuestros grandes narradores, que como yo jamás estuvo dispuesto a abandonar Las Tunas a pesar de nuestras múltiples escapadas literarias y extraliterarias: Guillermo Vidal.

Me dieron la posibilidad de leer dos textos que aquí comparto con ustedes: un minicuento donde el personaje es otro escritor tunero amigo suyo y mío también, como Guillermo ya fallecido, me refiero a Ramiro Duarte; y un poema que yo, como fabulador, le hice creer al público oyente que se lo había mostrado a Guillermo estando éste en vida, cuando a mediados de la década del 1990 ambos nos convertimos al cristianismo evangélico. En realidad, ahora lo confieso, ese poema lo escribí apenas el pasado año. Pero como el programa decía: “Recital poético dedicado a Guillermo Vidal”, no tuve otra alternativa que crear una vez una inofensiva ficción.

Mi primer día en la feria del libro tunero. Qué bueno tenerla cada año, para respirar una aire universalista por medio de autores extranjeros que aunque ya fallecidos porque vivieron en otras épocas o porque luego de estar en la Feria Internacional de La Habana se retiraron a sus países, se está entre libros que es una de las mejores maneras de estar.

29 de febrero de 2012, a las 11 y 20 a.m.

YA NO VENDEN AGUJAS

Para pinchar los globos de los demás niños, Ramiro Duarte compraba cada día en la farmacia del doctor Ortiz una aguja redonda, de tres pulgadas y con la marca registrada de la Pharmacial Randon, le mejor casa productora de agujas.

Una mañana llegó a la farmacia y supo que el doctor Ortiz la había vendido con todo y agujas. Desde ese día, Ramiro Duarte se negó a asistir a la escuela pues, se decía, qué sentido tiene aprender a leer si ya no se pueden explotar los globos de los demás niños.

MIL BUJÍAS SIN TIEMPO

He pensado durante estos mil días
que me han tendido como el tigre de la jaula
en la posibilidad de retornar al antes
cuando una flor en realidad era una flor y las palabras
chocaban contra el viento.

Tiempos aquellos de cometas y trenos
aunque sin patines sí con bicicleta
cuando la voz del gran hermano alertaba
y mis padres decían ahora sí acabaron
para los de este lado las banderas sin agua
y el odio escapado del redil.

Anduvieron los días persiguiendo quimeras
porque la familia no estaba dispuesta a dispersarse
y mientras unos descubrían los habituales pelos en la sopa
mamá nos advertía lo increíble
que la seda ya no servía para las lluvias
ni el arroz lamería nuestra piel para salvarnos.

El padre en cambio aseguraba
haber soñado con el dragón inerme de la selva
que lo esperaba para entregarle sus llamas.

Yo mientras tanto he abandonado  al gran hermano
porque sus predicciones aseguraban que la muerte
era la única manera de ganar la sobrevida.

Fueron mil días convertidos en tigre
buscándome a mí mismo sin el atroz vacilar de los espejos.

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OTRO ARGUMENTO A FAVOR DEL LIBRO ELECTRÓNICO

Si los seres humanos de siglos anteriores hubiesen negado el desarrollo, en la actualidad aún estuviésemos leyendo en rollos de papiro, o quizás más lejos todavía, en tabletas de arcilla.

En este orden de razonamiento deberían pensar los que atacan o niegan el futuro del libro electrónico o como le dicen los entendidos, el ebook.

Muchas son las polémicas actuales acerca de su funcionalidad y de su triunfo o no sobre el formato papel. De tipo económico (en España por ejemplo, el IVA del ebook es de un 18% contra un 4% en el caso del formato en papel, lo que viene planteando desde hace tiempo una exigencia en este sector); de tipo técnico (algunos conocedores plantean que los equipos de lectura a pesar de ser muy caros son de baja calidad); e incluso por causas retrógradas: hay quienes niegan su factibilidad porque según creen “no puede trasladarse con nosotros” o “no puede hojearse”, lo que según afirman “nos quita el placer de la lectura en cualquier parte”, algo que resulta por completo falso por los propios adelantos de la técnica electrónica: la existencia de los ipad desmiente tales argumentos.

Hay un hecho cierto: tantas ventajas tiene el libro electrónico sobre el formato papel para escritores (permite la publicación ilimitada de sus textos), lectores (pueden adquirir excelentes libros a precios muy baratos), e incluso para intermediarios en la cadena escritor→lector (agentes literarios, editores y libreros) que este formato aunque algunos no quieran acabará por imponerse.

Habrá desde luego que definir a lo largo de este camino:
*El derecho del autor a cobrar un porciento justo por la explotación de sus textos.
*La extensión de dispositivos de lectura de alta calidad a precios asequibles para todos.
*Una legislación internacional concebida especialmente para estos libros, que sea suscrita, respetada y hecha cumplir por todos los países.
*Una amplia difusión de la crítica sobre estos libros en la prensa escrita y televisiva…
…y gran cantidad de conflictos que habrán de resolverse a medida que surjan, porque los habrá, hasta que sea algo bien común llegar incluso a una librería física con un dispositivo de lectura personal y pedir este título, y aquel, y aquel otro…

Cuando el libro electrónico llegue a sobrepasar las barreras que tienen algunos para navegar por Internet de manera total, entonces habremos llegado a la post-postmodernidad del libro, lo cual será deseable para que la humanidad continúe su desarrollo hasta otro escalón superior.

**Artículos sobre el tema que recomiendo leer:
El (repetitivo y triste) error de los libreros, por Enrique Dans, en http://www.enriquedans.com/2011/10/el-repetitivo-y-triste-error-de-los-libreros.html
Apuntes sobre el e-book o libro electrónico, por Carlos de Tomás, en http://asus.usal.es/index.php?option=com_content&view=article&id=9881%3Aapuntes-sobre-el-e-book-o-libro-electronico-por-carlos-de-tomas&catid=60%3Ajosefcoadserias&Itemid=246&lang=es

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SPAM EN LOS BLOGS, ¿UN MAL NECESARIO?

En estos momentos, acabo de borrar en este blog mío de monografias.com la “friolera” nada más y nada menos de ¡¡¡¡¡180 COMENTARIOS-SPAM”, mera basura electrónica invitando a todo lo imaginable que producen a no dudarlo los robots electrónicos cazadores de cualquier objetivo en el espacio virtual.

Algunos sitios, para evitar estos incómodos mensajes o comentarios que nada aportan a un blog y hacen perder el tiempo a su moderador, han adoptado el sistema de contraseñas-símbolos, procedimiento mediante el cual se le pone coto a este abuso electrónico.

En el caso de los blogs en monografias.com,  ¿cómo se podría evitar que nos llenen de spam?

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