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POESIAS POR UN CONGRESO DE POETAS PARA RECUPERAR EL FUEGO (Idiel García)

Ya antes expliqué los propósitos de estos artículos con poemas sobre el tema genérico sobre la paz cuando publiqué dos obras de XIOMARA MAURA RODRIGUEZ (verlos en MI BLOG DE MONOGRAFIA.COM o bien en MI BLOG EN LA PÁGINA DE LA CULTURA CUBANA) y especifiqué que todos los interesados en enviarme sus colaboraciones con una breve ficha bio-bibliográfica debían hacerlo a mi correo electrónico (). Para los que no leyeron el artículo anterior sobre el tema, los invito que lean además la convocatoria al Primer Congreso Internacional de Poetas del Caribe pinchando SOBRE ESTE ENLACE o bien SOBRE ESTE OTRO.

En esta oportunidad les brindo la posibilidad de leer EN BUSCA DEL HOMBRE PERDIDO del poeta Idiel García (*) quien nos llama a meditar acerca del silencio que guardamos mientras vemos pasar todas las injusticias a nuestro lado, y la mayor de ellas, los crímenes que se cometen a nombre de una guerra que supuestamente busca la paz. Porque la convocatoria del poeta-sujeto lírico es para que el hombre salve al hombre.



EN BUSCA DEL HOMBRE PERDIDO



Para Laura y Alain,

por la luz.

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún,

para que el amor con que me has amado, esté en ellos,

y yo en ellos.

Juan: 17.26.

…la Gran Piedra Negra

será todo:

aplastará la cabaña

y a todo el pueblo Piaroa.

Poema Piaroa

I

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

¿no ves las almas a la espera de un grito

/una pequeña voz

/un roce de ala

/un salmo?

abovedadas de estiércol

pasan por

tus ojos

las nubes

como columnas de soldados

hacia la piedra de los sacrificios

un montón de niños sin cabezas

/ni manos

pasan por tus ojos

acompañados de siete calaveras

y te quedas viendo pasar los tanques

/los carabineros

/los portaaviones

/y los gases prohibidos

/y los generales

con sus pasmos de estómago

nada dices

mientras la muerte pasa por tus ojos

/o los ojos del mundo

y nada puedes decir en esta hora maldita

tus ojos están vendados

/no tienes ojos

las puertas de tu alma

están clausuradas con siete velos

y los soldados van todos los días a la guerra

con arsenales de cabezas decapitadas

también la muerte pasa por sus ojos

mas no la pueden ver

y con los arsenales van las esperanzas

/y con las esperanzas los cadáveres

/y con los cadáveres la miseria

/y con la miseria los muertos

/y con ellos

/nosotros

hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

maldita sea mil veces tu ceguera.

II

Hombre /te convoco

para salvar al hombre

a ti /señor de los arenales

/cementerios

carnicerías donde pastan las sierpes

su hambrienta espera

alma del monolito

grieta donde sus misterios

lloran las aves rotas

evaporadas por la lejanía

a ti /que no te muestras

/menudo

/arrobado

/solo como el silencio

esperas tal vez la mano

que no te salvará del cieno

al que te empuja

/la soberbia

tu afán de ser también un dios

a ti /hijo del hombre y no de Dios

/padre del hombre y no de Dios

/hermano del hombre más pequeño

/y también su enemigo

/y enemigo también de Dios

/gigante-enano de siete

/y ninguna legua

a ti /que permaneces como el tronco

más viejo y podrido

del árbol genesiaco

sembrador de esperanzas y desesperanzas

/suicida

/asesino

/decadente

/loco

tal vez último eslabón de la perdida

cadena de la vida y la muerte

hijo del olvido

criatura del odio y la ira

mi día presente y futuro

en esta hora maldita

cuando la espada asola

en los cerros donde el miedo se sienta

como al amigo al que uno habla

en la solemnidad de una confesión

hombre /te convoco

para salvar al hombre.

III

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las memorias

/y desmemorias

un ramillete de muerte

germina como un rosal

en nuestro corazón

una gran nube abrirá la boca

para tragarse el mundo

y habrá una lluvia de cabezas

veo un desfile de hongos abiertos

/sobre el mar

una vorágine de hormigas

con cien mil antorchas

una gran hoguera

en la que Dios vierte sus libaciones

y un derrame de ojos amoratados

y una vertiginosa creciente de bocas cocidas

atadas a las patas de los caballos

y un bullir de manos

/clavadas a maderos

puestos en cruz sobre la tierra

y mientras todo esto pasa por mis ojos

como una ríspida promesa

continúas sentado con la boca entre las piernas

/y el coraje entre las piernas

/y la sabiduría entre las piernas

/y todo lo demás entre las piernas…

ahora que la Piedra de los Piaroas

amenaza también tu cabeza

sigues como un muerto

que anhela el reino de la nada

para saciar tu hambre de la nada

/con ese miedo

que de nada te ha de servir

/cuando la nada sea

¿por qué cierras los ojos

mientras la grulla del Hades

/ejecuta su danza?

¿por qué te sientas en la gran sala

/de los deshabitados

como si una tela de araña

te amarrara los pies

al siglo de los sonámbulos?

tú que ardías para besar un sexo

que se abre cual un asesinato

ahora estás sentado y frígido

como un mal aventurero

no sabes que la incertidumbre

es la esfinge que devora a los que habitan

/el reino de los quietos.

IV

Vi tus manos sostener un enjambre de abejas

con patas de negro terciopelo

y una garra penetraba el umbral de la cereza

y un vendaval de caballos rojos

mordía la muchedumbre

con un hambre que hacía doler la fe

/de los bienaventurados

vi una pálida luciérnaga

entre las fauces del tigre de William Blake

/y un ojo sin luz

/y una boca sin voz

/y unas manos sin ser ya para nada

/y un hombre moribundo

sentado en un muelle ya borroso

viendo pasar un barco

en el que su propia sombra se iba

/como una novia

vi que un espasmo sacudía las estatuas

y el corazón de Dios se estremecía

/bajo la luz de un cirio

la sal caía sobre las cabezas como lluvia

y los edificios temblaban bajo la luz

de un cielo acuchillado por un tonto

y los pasos del hombre chocaron contra las puertas

/de los burdeles

y las bocas de los muertos fueron cocidas con huesos

/de niños recién nacidos

y las paredes fueron devastadas por un abrazo unánime

/y casi infinito

porque aquel que en vida no encontró la sombra del perdón

ni perdonó la sombra de los otros

en la muerte fue como un niño

vi tu sombra alargarse en la tierra herida

y sacarse del pecho un corazón

enjoyado por una calavera

/y cantar un himno

/y enroscarse

/y devorarse a sí misma

como en un laberinto de espejos

y lo que vi fue lo que no vi

/y lo que escuché fue lo que no escuché

/y donde estuve fue donde no estuve.

V

Tú /pequeño entre las cosas de esta tierra

donde la muerte es grande

con ese horror a cortar la mentira por lo sano

/a cortar el miedo por lo sano

/a cortar la pobreza por lo sano

con la mirada puesta en una fe que se pudre

¿hasta cuándo serás el hijo de la noche?

¿hasta cuándo será la muerte el premio

/un gajo de zarza

/una bufanda roja

en el cuello de una niña transparente?

tú /que de antiguo vienes

/abre los brazos

para acunar los torsos descabezados

de los hijos del hombre

cuyos oídos han muerto de lujuria

/abre los ojos para ver

la sombra de la llama que se apaga

/abre tu corazón

como el zagal que recibe a su hembra

bajo la sombra de un olivo

en el que la luz se posa como un beso

/de piedra.

VI

Hombre de todos los confines

y de todas las tierras

y de todos los lenguajes

/vivos y muertos

escucho el canto de una granada

cernirse como un cuervo

/sobre tu corazón

una canción fúnebre

cantada por un niño

te veo caer desde una gran roca

/hacia otra gran roca

salir de ti para perderte

tender las piernas sobre un hilo

la cabeza sobre un hueco

esperar te veo sobre un túnel

la mano

/que no te será tendida

la salvación

/que no te será dada…

ahora que hasta las dunas

están a punto de huir despavoridas

/te sientas a esperar

y no sabes qué pensar ni decir de ti mismo

una mano de uranio

cava sobre tu pecho el vacío

por donde se te irá

/toda la risa

/y el llanto

y cuando no puedas llorar ni reír

¿qué harás con tu lámpara?

VII

Ahora que Damocles otra vez levanta su espada

¿vas a cruzar las manos?

eres tú el árbol de la vida

/y puedes renacer

eres un volcán que dormita

/y puedes estallar

puedes estallar y sin embargo duermes

¿qué harás cuando la extinción reclame tu presencia

/cuando los cuervos caigan sobre el páramo

/cuando los chacales alcen sus gritos

/de matanza?

¿qué vas a hacer entonces

si todo será el cuerpo del espanto

y el día echará su sangre

/sobre las eras?

que has habitado con las palabras atadas a la boca

/y las manos ajadas

/y los pasos escuálidos

/y bajo tierra

que has visto caer ciudades

/reinos antiguos

/torres

/credos

/filosofías

que te has sentado ante la vida

como el que pone sus ojos en la noche

y no sabe luego qué hacer

/con las estrellas

¿qué harás cuando el espanto

venga sobre ti /qué pasará

cuando toda esa muerte

/termine de caer?

ahora las campanas aúllan enloquecidas

lanzan sus temblores hacia la vía láctea

/hincan su grito

/ajenas a cuanto acontece

/abren sus heridas

/para que la furia del hombre

/no eyacule sobre Dios

¿adónde miras? ¿a quién suplicas?

está plantado el árbol

y es siempre primavera.

VIII

De tu sueño de siglos

/y siglos de siglos

te convoco a despertar

como el recién nacido al escudo de su madre

como la noche

/al sol que se asoma

/por entre las cumbres negras

/en la alta madrugada en penumbras

como el cervato a la espesura

/en el fragor

/de cientos de jaurías

como las jóvenes liebres

/de la pradera rígida

/por el invierno

/a la hierba recién brotada

/de los cascotes blancos

como el niño que siente temor de la noche

/a los pasos esperanzadores del padre

como los ojos ciegos de la ternura

/a la luz tenue de una plaza

/llena de palomas

como el anciano al hombro del hijo ajeno

como el mar a la luna que en él se mira

como los guerreros al brillo de los escudos

/forjados en el más fino oro

/de la dignidad humana

como el universo a su maraña de espacios

/y tiempos

como un lecho de flores blancas

/a la novia recién salida

/del baño…

/yo

/Idiel García

/poeta y dos veces muerto

te convoco a despertar.

IX

Todo esto vi

a pesar de la muerte que flotaba en el viento:

un jardín donde apacentaba un cielo

/de bestias amarillas

que se agarraban las manos

para bailar en círculos

alrededor de un río blanco

como una luna embarazada

/eran bestias hermosas

/como muchachas

/con sus ojos llenos de soles

/y sus corazones

/como la plata fina de un anillo

/bestias amorosas

/me decían adiós desde el sueño

un manojo de almas

con alas como racimos de uvas

tenían las manos atadas

y alzaban sus voces flamantes de fuego

/las vi quedarse adormecidas

/bajo un olivo de oro

/y eran sus manos un grito suave

/una caricia que se abría

/para recibirme

una manada de ciervos

cruzar una gran pradera

un mar esmeraldino

con un delfín de verde inocencia

un remolino de peces payasos

un bosque de blancas florecillas

como un séquito de novias

subían la escalera del templo sagrado

para recibir en su seno las migas

siempre abundantes de la esperanza

/eran flores menudas

/cual semillas

/donde dormitaba marzo

/y la lluvia

la primavera posarse en la ventana

de un ciego

/y de sus ojos

/brotar una flor candorosa

/como un niño que se avergüenza

/de su temprana desnudez

un colibrí nadando sobre la flor del lirio

esto ocurrió en mi sueño

pero tenía la llama

/de las médulas

que han gloriosamente ardido.

X

Hombre de todos los confines

y de todos los tiempos

y de todas las vidas

y muertes que siguen a este tiempo

/y a los otros

¿por qué te cubres el rostro?

¿por qué acentúas

esa diferencia que no posees

/aun cuando tu ser es único

/en cada ser?

¿por qué plantas en tierra fértil

el árbol de la discordia?

¿por qué fabricas castillos

con la sangre de tu hermano

/con el corazón de tus hijos

/con las cabezas de tus ancestros

y por qué usurpas carne de tu carne

para alimentar el molino de las espadas?

¿por qué desarraigas tu propio corazón

y te sientas a verte desangrar

/hasta los huesos?

¿no sabes que de esa sangre

están hechas tus miserias

/las de tus hijos

/e hijos de tus hijos?

¿por qué te das la espalda

/y no la mano?

¿por qué haces a unos dioses

/y a otros ángeles caídos?

¿por qué eliges la espada

/y no la rosa?

desde Homero hasta el poeta futuro

/desde el Partenón hasta el Central Park

/desde la Ciudad Sagrada hasta Machu Picchu

/desde Yahvé hasta Viracocha

/desde la Gran Pirámide hasta Stonehenge

/desde el Moái Paro hasta el David

/desde Vishnú hasta Obatalá

/desde el primero hasta el último hombre de la tierra

/en cualquier tiempo y lugar de la tierra

/¡tú eres uno solo!

(*) Idiel García (La Criolla, Cuba, 1980). Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido, entre otros, Premio en el Encuentro Nacional de Talleres Literarios en el género de cuento para niños, La Habana, 2007. Premio Nacional de Cuento César Galiano, La Habana, 2011. Premio Nacional de Reseña Crítica Segur, Cienfuegos, 2012, y el Premio “IV Concurso Internacional de Poesía Ángel Ganivet”, Helsinki, Finlandia, 2012. Su obra ha sido incluida en las antologías Faz de tierra conocida y La calle de Rimbaud. Tiene publicado los poemarios Los días de mi muerte, Editorial Capiro, 2007; El jardín de las delicias, Editorial Sed de Belleza, 2010; Cementerio de sombras, Editorial Capiro, 2013. Es miembro de la AHS y egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha colaborado con las revistas Umbral, Cómo, Guamo, Esquife, Hacerse el cuerdo y Ariel.

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