Blog del escritor Andrés Casanova

Blog en Monografias.com

 

LA NARRATIVA EN LAS TUNAS VISTA DESDE LA OBRA DE RAMIRO DUARTE



1. Introducción.

Cuando se me a publicar el presente trabajo en mis blogs literarios, me propuse no repetir conceptos trillados ni volver sobre caminos ya andados. También fue mi intención que al rememorar por esta vía al amigo y al escritor, mis criterios no fuesen polémicos. Me tracé entonces una metodología de análisis y comencé por revisar las páginas de Internet que hicieran referencia a nuestro escritor y contemporáneo además de coetáneo, encontrando realmente que en las páginas de la red de redes a las que tenemos acceso libre, tanto a las cubanas en general como en particular a las tuneras, se hace muy escasa o ninguna referencia a Ramiro.

Era de esperar que fuese así por varias razones. Una, la indigencia de la crítica literaria seria que padecemos, signada lamentablemente en muchas ocasiones por falsos amiguismos y por otra parte la promoción artístico-literaria se encuentra a veces en poder de personas que más adoran las estadísticas culturales que los resultados de dichos procesos y el conocimiento y reconocimiento público de quienes hacemos esa cultura desde el punto de vista del arte. Volver una vez más sobre esto casi me condujo a un callejón sin salida y poco faltó para que decidiera hoy no publicar este artículo.

Pero me convocaba el arrojar un poco de luz sobre la narrativa tunera desde mi punto de vista, ya que ni la prensa especializada ni la periódica se ocupan del asunto con profundidad, y seguir cumpliendo con el compromiso que le hice a Ramiro días antes de su muerte de que a su obra no le pasaría como a la de Marta Pérez Leyva, que ya muchos no la recuerdan. Y como a no dudarlo le sucederá a la de Guillermo Vidal y a la de otros escritores y artistas cubanos si nos empeñamos en apoyar la cortina de silencio que sobre ellos se ha hecho, a menos que coincidan aniversarios redondos de sus muertes o convenga a fines extraliterarios el recordarlos.

Para huir de tal pesimismo, comencé entonces por la nota necrológica de Tiempo 21 publicada por Ana Isa Vidal el 8 de junio de 2010 de la que cito su primer párrafo: “La Literatura tunera ha perdido a uno de sus más consagrados exponentes: el destacado intelectual Ramiro Duarte Espinosa, integrante de una generación que le ha dado gloria a la provincia de Las Tunas”. Creo que es cierta la afirmación, pero más bien a nivel retórico: la obra de Ramiro en general y su narrativa en particular sigue siendo un enigma para nosotros a pesar de los alertas que vengo haciendo desde su fallecimiento.

Me limitaré entonces a evaluar algunos aspectos particulares ya que un análisis más general se sale del presente contexto.

2. La narrativa de Ramiro.

En un inventario que realicé el 15 de octubre de 2012 en la casa del escritor encontré que su mayor producción, tanto en lo inédito como en lo publicado, estuvo dentro del género de la poesía desde diferentes vertientes (filosófica, humorística, religiosa, etc.) con los más variados moldes poéticos; y en el ensayo acerca de temas no sólo artístico-literarios sino también filosóficos. Obra narrativa como tal encontré lo siguiente:

Novelas: La carne de los bisabuelos, El rostro ante su huella, La espiral de la lluvia, La hora del proscrito (que en este manuscrito aparece como una versión de La espiral de la lluvia).

Novelas iniciadas: La sombra que nos persigue.

Proyecto de novela breve para niños: El sueño de las mariposa.

Cuentos: un file con varios cuentos manuscritos.

Libros de cuentos: El polvo sagrado está en el polvo, Aires del sur.

Trabajé en esa ocasión además en un Disco Compacto donde se recuperó parte de la obra de Ramiro que quedara en la vieja computadora, ya inutilizada y de una generación tan antigua que al parecer podría datar de las calendas griegas, y por esa vía aparece el siguiente inventario en lo que a novelas se refiere:

Novelas: La carne de los bisabuelos (140 páginas; marcada con fecha de inicio: 3-11-1999); El rostro ante su huella (139 páginas; fechada entre 23 de agosto de 1992 y 10 de agosto del 2002), La espiral de la lluvia (258 páginas; fechada entre el 8 de marzo de 1987 y abril, 29 del 2001), La hora del proscrito (160 páginas; fechada entre el 15 de abril de 1995 y el 9 de noviembre de 1998), La ínsula desnuda (185 páginas; fechada entre el 12 de noviembre de 1991 y el 22 de abril del 2004). Todas permanecen inéditas.

Como se puede apreciar existe contradicción entre una y otra fuente, pero además encontré obras con varias versiones, incluso algunos cuentos publicados que él los dejó como terminados de otra manera y algunas marcas y señalamientos que indican su inconformidad con ciertas modificaciones editoriales de que fuera objeto su obra. Yo realmente indico estas incongruencias como una especie de botella al mar, pues para realizar mi propia obra literaria no me alcanza el tiempo por lo que le sugiero a algún investigador literario que profundice en su vida y su obra de tal manera que puedan responderse las siguientes preguntas: ¿por qué escribía Ramiro Duarte narrativa y sobre todo novelas si no las publicaban?; ¿qué temas abordaban? ¿por qué una de ellas fue destruida por la editorial Sanlope luego de que ya casi estuvo publicada?; ¿cuál era el mundo narrativo de este escritor?

Interrogantes para las que yo tengo respuestas parciales por las conversaciones que sosteníamos en su casa, pero que me gustaría fuesen argumentadas desde el punto de vista textual y contextual de su narrativa, pues no me oculto para decir lo siguiente: la historia de la literatura cubana actual se conocerá más en un futuro por las novelas que les van quedando inéditas a los narradores, que por aquellas que les han sido publicadas. Si esto es cierto, las novelas y cuentos dejados por Ramiro son un arcano de sabiduría.

3. Análisis textual de un cuento de Ramiro Duarte.

Expuestas las dos anteriores introducciones que son del todo discutibles pues no se apoyan más que en mis criterios personales o como acostumbraba decirme José Ángel Avadí, “sacadas del estómago”, paso al objeto central de mi exposición que es mirar el mundo narrativo de Ramiro Duarte desde la óptica de uno de sus cuentos inéditos.

Pero antes como es habitual en estos casos y que a mí particularmente me parece innecesario pero no lo discuto porque he llegado a la conclusión de que toda polémica redunda en pérdida de tiempo para la propia creación, advierto algunos elementos en que me baso de manera indirecta para realizar este análisis:

1º El método que sigue Wilfrido Corral en su introducción a Obras completas de Pablo Palacio (Colección Archivos de la Universidad de París, 1º Edición, 2000), con el propósito particular en mi caso de llegar al canon narrativo ramiriano.

2º El ensayo de Renato Prada Oropesa titulado El estatuto semiótico del texto narrativo-literario (en La narratología hoy, Editorial Arte y Literatura, 1989).

3º El Análisis textual de un cuento de Edgar Poe, de la autoría de Roland Barthes que aparece en el libro anteriormente citado.

4º El criterio de Abelardo Castillo en el sentido de que la narrativa “…sólo se explica por sí misma, y por las mismas razones (…) sólo puede ser (…) descubierto (…) desde su propio lenguaje”.

Quizás a algunos o a muchos estas herramientas les parezcan anticuadas, sin embargo me gusta aplicarlas de vez en cuando y lo hago con entera libertad, sin copiarlas, sólo empleando aquella parte que mejor convenga a mis intereses hasta llegar a un final parecido al de los teoremas que concluyen con el L.Q.Q.D reiterado.

Entonces, comienzo por afirmar como un corolario de mi hipótesis que cada escritor de narrativa tiene un mundo narrativo particular condicionado por sus obsesiones, sus anhelos más íntimos, ilusiones y carencias afectivas, por su ideología, su idiosincrasia, el entorno familiar en que se desenvuelve y el nivel económico que lo sostiene, lo que en otros contextos podría decirse abiertamente la clase a la cual pertenece, aunque en la Cuba de hoy ya casi podemos hablar de clases sociales diferentes. De ser esto cierto, de comprobarse que la obra particular de un escritor depende de la multifactorialidad antedicha, un escritor del género narrativo escribiría durante toda su vida un solo libro que es él mismo o como lo define Andrea Fuentes Marcel: “ese relato que somos”. Es decir, una sola ficción en la que se estaría escribiendo siempre a sí mismo.

El análisis que hice de dos obras extensas inéditas de Ramiro Duarte (La hora del proscrito, novela; y Guillermo Vidal ante la premura del genio, testimonio fabulado) me han llevado a suponer que el mundo narrativo ramiriano podría definirse de la siguiente manera:

“Los seres humanos están predestinados a sufrir la condena que les impone el destino del que no pueden escapar y son dominados por las siguientes obsesiones: la pulsión de muerte, el sexo, la política, la creencia en un más allá luego de la muerte y los sentimientos enfermizos”.

Según esta hipótesis mía cada personaje fabulado por Ramiro responderá a una de estas 5 obsesiones o una combinación de ellas y esa especie de fuerza biológica inconsciente que los domina los arrastrará irremediablemente hacia una derrota fatalista y jamás resultarán triunfadores al finalizar el relato.

Quise comprobar hasta qué punto esta hipótesis mía podría ser cierta, y tomé uno de sus cuentos inéditos del Disco Compacto mencionado, decidiéndome por el menos extenso, el titulado Túnel, movilidad y silencio. Advierto que mi objetivo no era evaluar la calidad formal del cuento, sino simplemente averiguar qué resultados arrojaba un análisis textual que modifiqué del método de Barthes para hacer más ágil la presente exposición.

En este cuento Rolando, el primo del narrador, ha muerto en La Gran Ciudad; sólo las dos hermanas suyas, Natacha y Andrea, no asisten al velorio lo que trae como consecuencia una serie de valoraciones de los restantes familiares de Rolando acerca de las posibles causas de la conducta de las hermanas. La noche del velorio el túnel mediante el cual se accede a esta capital de un país innombrado permanece cerrado por reparación.

El factor temporal en el cuento no es lineal. Rolando tan pronto aparece vivo, circulando por la Gran Ciudad, caminando a través del túnel o bien metido en el túnel de su ataúd. Natacha y Andrea sólo tienen una obsesión: ir al velorio del hermano lo que es impedido por una fuerza superior a la de ellas.

Explicado así de forma sinóptica el argumento del cuento, emplearé como elementos de investigación el análisis textual aislado de lo que dice el narrador sobre Rolando, lo que expresa éste de manera directa o lo que dicen de él otros personajes.

Cito: “…¡Rolando parece que duerme! Alrededor de los setenta, esta enfermedad repentina se lo llevó”.

Aquí la interpretación semiótica del fragmento podría ser:

*La muerte es similar al dormir y el paso de los años conduce a una enfermedad inesperada y la palabra clave entre las 5 obsesiones ramirianas sería pulsión de muerte.



Podemos simplificar el análisis si recurrimos a una tabla de relación entre un fragmento del cuento y su interpretación semiótica hasta llegar a la obsesión. Ejemplos:

Texto de Ramiro

Interpretación semiótica

Obsesiones

(LA ESPOSA): “Cálmate, hijo, durante mucho tiempo tuviste un padre: hoy Rolando es un cadáver”.

El paso del tiempo destruye al ser humano cambiándole su condición biológica.

*Pulsión de muerte

*sentimientos enfermizos (negarse a aceptar la muerte del ser querido)

(EL NARRADOR): “Canta tú también, pajarillo, levanta el vuelo: vete a recorrer el bosque, aspira el aire de la mañana, elévate a la nube, con el viento circula: sólo Rolando no puede hacerlo”.

La vida es movimiento, libertad; el cadáver está inmóvil.

*Pulsión de muerte

*La política (concepto de libertad)

(EL NARRADOR Y LA ESPOSA): “-Su respiración es estertórea y fatigosa, le dijo la esposa de Rolando al doctor: él reniega de los tratamientos médicos…”

El familiar cercano se convierte en antagonista del que va a morir.

*Pulsión de muerte

*sentimientos enfermizos (incomprensión)

(EL NARRADOR) “Rolando, su cuerpo inmóvil, un espacio que queda libre para otro morador; un tiempo, que al menos él no percibirá”.

La desaparición física de uno es benigna para otro.

*Pulsión de muerte

*La creencia en un más allá luego de la muerte (el beneficio de la muerte)

(EL NARRADOR): “Y mientras la ciudad gira, llora, ríe, trabaja, Rolando, vivo entonces, apresura el paso por las aceras, tanta juventud le cabe en el cuerpo, que no sabe qué hacer con ella”.

El pasado de todo ser humano es la juventud y es más benigno que el presente.

*Pulsión de muerte

*Sentimientos enfermizos (considerar que todo pasado es mejor)

(EL NARRADOR): “Trató de rellenar este vacío con la búsqueda del otro; mejor dicho, de la otra: la hembra que nos procrea y amamanta, con la que hacemos el amor…”

El ser humano huye de la soledad buscando una pareja.

*El sexo

*Sentimientos enfermizos (considerar que la compañía sustituye al amor)

Existe un párrafo en este cuento que resulta revelador de la filosofía ramiriana sobre los seres humanos y es el que cito a continuación: “Y mientras los vehículos automotores aceleran la velocidad, el túnel de los ojos, la nariz, las orejas; los poros abiertos en la piel, la cañerías de la sangre que llevan el flujo al corazón, trabajan, el esófago engulle, la boca de los urinarios y las tuberías del alcantarillado, trasiegan un desecho pútrido: allí se purifica la especie, lentamente se fuga, y arriba el sol, La Nebulosa de Andrómeda y otras constelaciones, efectúan el Corrimiento hacia el Rojo, hacia la enigmática zona oscura, donde se refugian los muertos”.

Yo al menos concluyo lo siguiente acerca de la filosofía, la ética y la ideología que Ramiro defiende en este cuento:

1º El ser humano está formado por túneles (concepto filosófico muy propio en la obra de Ramiro que alude a sus creencias doctrinales.).

2º El ser humano se alimenta por un túnel y expulsa los desechos pútridos a través de otro túnel (creencia doctrinal mediante la cual el ser humano no es tal, sino un simple trasegador de vida y muerte en la que siempre triunfa esta última).

3º La muerte es benigna, purificadora, eleva lo espiritual hacia las constelaciones, hacia lo alto, hacia el cielo donde se refugian los muertos convertidos en espíritus ganando así la vida por mediación de la muerte (creencia doctrinal en la existencia de los espíritus, y es sabido que Ramiro fue espiritista practicante, persona respetada y apreciada en la Sociedad Espiritas La Voz del Nazareno de la cual fue socio de honor, según dato que me brindara su amigo Miguel Domínguez).

No deseo concluir mi exposición sin citar un breve fragmento del cuento evaluado: “Rolando es ahora un cadáver, y cada uno, en un momento, es un espacio, un punto: es lo que es”, porque me parece que ahora mismo Ramiro Duarte nos está haciendo una broma, diciéndonos que después de la muerte no vale la pena estudiar las obras literarias dejadas por el escritor porque a fin de cuentas a los muertos acaba por olvidárseles por aquello de que “el muerto al hoyo y el vivo al pollo”.


Generalidades

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom