Blog del escritor Andrés Casanova

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Archivo de Marzo, 2012

Crónica de una feria del libro: FINAL DE LA FIESTA

Allí donde haya libros, existe el placer por la lectura. Quizás algunos los compren para otros usos, o hasta para dejarlos empolvados de manera lamentable en el más oscuro rincón oxidado de una casa.

Sin embargo, estamos los que confiamos en el poder “mágico” de las palabras (”En el principio fue el verbo”, dice la Biblia) y por lo tanto, creemos que cualquier actividad relacionada con el libro, aunque existan carencias en ella, vanidades de uno que otro concurrente por creerse el escritor más grande del mundo e incluso, desorganización en algunas de las actividades programadas, siempre será motivo de regocijo participar en una de estas fiestas.

Y si he dicho en el título de este comentario que llego al final a pesar de que según el programa oficial mañana es que concluyen las actividades, para el mí el domingo tiene carácter de sagrado para el descanso y por lo tanto, cesan aquí mis crónicas.

A pesar de esto, me veo comprometido a resumir lo acontecido desde ayer en la tarde cuando en el patio de la UNEAC nos convocamos diez escritores para en apenas una hora hablarles a los lectores potenciales acerca de libros de narrativa, ensayo y poesía, labor difícil cuando sesenta minutos después tendríamos que darle paso a lecturas de poemas, música y el ambiente informal de la alegría por el encuentro entre amigos que desde hacía tiempo no se veían. Entonces, como me resultaría imposible reseñar todos los libros presentados, me limito a decirles mis CONFESIONES DE UN LECTOR más adelante.

Durante la mañana del sábado fui, para emplear la imagen acuñada por Lucy Maestre durante la presentación de Fiesta con Havana Club, “el hombre de la moto roja” que desanduvo la ciudad en busca de provisiones para que a la hora de fantasear con mis ficciones no exista en mí cargo de conciencia alguno.

La tarde, me lo había propuesto, estaría en el espacio denominado “Pensamiento literario” porque me interesaba escuchar lo que se dijera acerca del estado de la dramaturgia en Cuba y fui así como mis pasos me llevaron por un sol de horno hasta el vetusto Museo Provincial en reparación que a pesar de ello y del calor intenso, siguió acogiendo en su estrecha sala a los que escuchaban a los disertantes intentando no perderse una sola palabra de ellos.

Mi única intención aquí era adquirir el libro El trabajo del actor sobre sí mismo, de Konstantin Stanislavski, pero quisieron los representantes de Ediciones Alarcos que me interesaran también los dos tomos con obras teatrales cubanas durante los últimos cincuenta años, para que mis ya exiguos bolsillos (metafóricamente sea dicho) dejaran de existir. Pero al menos, tendré buenas lecturas por un tiempo.

Ya en la media tarde en el patio de la UNEAC de nuevo el frescor de las cinco nos acogió para leer poesía y escuchar lo que llamamos trova de dos de los mejores cultores de este género en nuestra localidad, Norge Batista y Fredy Laffitta.

En fin, cierro estas crónicas con la alegría absoluta de lo que no estamos dispuestos a rendir nuestras armas a la mediocridad y al olvido. Yo por mi parte, seguiré escribiendo estas crónicas durante las cien siguientes ferias del libro en mi ciudad, aunque me vea obligado a hacerlo en un rollo de papiro o en unas tabletas de arcilla.

Ahora, los dejo con lo leído por mí en las tardes del viernes y el sábado.

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CONFESIONES DE UN LECTOR

Me corresponde en esta oportunidad hablarles sobre una antología de cuentos titulada CONFESIONES y que lleva por subtítulo “Nuevos cuentos policiales cubanos”, en edición preparada en 2011 por Unión, la editorial de la UNEAC.

Antes de hablarles del libro en sí, quisiera aunque de manera muy breve conceptualizar algunos tópicos que pueden servirle de guía a los posibles lectores, pues es mi deber desde este espacio que se me proporciona por los organizadores de la Feria del Libro en Las Tunas persuadirlos del interés que presentan los textos reunidos en este volumen.

Quiero comenzar por decir entonces que desde lo que podría considerarse el surgimiento de la narrativa policial hasta nuestros días han cambiando muchos puntos de vista sobre la misma. Sin afán de hacer historia y a riesgo de encontrar voces discordantes con la siguiente afirmación, digo que ya hoy el lector verdadero de este tipo de literatura no busca lo mismo que buscaba el de siglos anteriores. Si bien antiguamente para considerar que estábamos ante un texto policial se requería de un crimen o un delito espectaculares, y un detective o investigador que perseguía a un delincuente, ya hoy con la entrada en el mercado del libro del concepto novela negra y de forma más general narrativa negra, tal esquema ha dejado de ser funcional porque constituía una camisa de fuerza para el escritor, esquema que llegó a agotarse desde Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle hasta acá, dando paso primero a las innovaciones un tanto pacatas sobre ese esquema y luego ya a una violación total de cierta Ley Orgánica que servía de base para que los detractores de este género lo calificaran incluso de no-literatura.

También resulta preciso aclarar que la literatura policial cubana ha cambiado mucho desde la década del 60 del siglo pasado hasta acá, con la llegada de nuevas generaciones de escritores a esta especie de campo minado que fue en sus inicios coto exclusivo de algunos, literatura convertida por éstos en un cliché, en otra camisa de fuerza pero ahora tropical y circunscrita a los límites de las fronteras insulares de Cuba.

Por suerte hoy podemos exhibir un pequeño botón de muestra que ha venido a romper con ambos esquemas y ha irrumpido en el mercado del libro con textos donde no aparecen los ya clásicos y manidos policías cubanos perfectos,  las amables viejitas presidentas del CDR con una tacita de café para los no menos amables investigadores oficiales y otra pléyade de imaginarios actores de una literatura que estaba dejando de serlo para convertirse en mera propaganda política, ni tampoco el triunfo universal de los policías sobre los delincuentes.

La existencia de esta antología preparada por Lorenzo Lunar y Rebeca Murga, quienes desde hace tiempo vienen observando el desarrollo del género en Cuba, muestra un amplio espectro de conceptos acerca de cómo tratar fabularmente el tema del crimen y del delito en general en la Cuba posterior a 1959 sin caer en esquemas ni tópicos aburridos. En cuanto a extensión encontraremos textos que en otro contexto no se clasifican como “cuentos” sino como “relatos” (por ejemplo, El viejo que se comía la suerte, de Mario Brito Fuentes, con 12 páginas y unas líneas más) hasta lo que ahora se ha dado en llamar “minicuentos” (por ejemplo, Música de fondo I, de Danieris Fernández Fonseca, con menos de una página de extensión). En cuanto a temáticas, las hay diversas, desde la presentación del criminal por placer (Una novela para Dostoievski, de María del Carmen Muzio) hasta la descripción del incremento del delito como consecuencia de lo que se ha llamado eufemísticamente el “período especial” (por ejemplo, Río de Agua Mansa, de Angel Santiesteban).

Llama la atención también en estos textos cómo se han desacralizado los héroes típicos creídos por el imaginario popular como incorruptos e incorruptibles policías cubanos (por ejemplo, puede comprobarse leyendo Atrapados, de Carlos Santos Montero) y también que la mujer cobra protagonismo en la escritura de textos policiales: de un total de 18 autores antologados, 7 son mujeres. Quizás esto se deba a que de los dos antologadores una es del sexo femenino, lo que también habla acerca de la democratización de este género en Cuba que tiene dos paradigmas indiscutibles en el caso de la novela: Daniel Chavarría y Leonardo Padura.

Debo aclarar que toda antología recoge en sí el criterio estético de sus antologadores, y jamás será la verdad absoluta en cuanto a calidad e intensidad de los textos elegidos, por lo que advierto a los que decidan darse una vuelta por  la nueva literatura negra cubana, que se encontrarán diferentes niveles de calidad en las obras aquí recogidas: unas realmente pequeñas piezas maestras del género que vale la pena conocer, otras de manera lamentable se quedan en los intentos. Sin embargo, recomiendo la compra de este libro: sus textos apuestan por la desacralización del héroe, la introducción de personajes novedosos y raros para la literatura cubana, la exploración de diversos niveles de realidad que ya está exigiendo toda la narrativa cubana en general y no solamente la policial, así como una libertad creativa que va contra criterios dogmáticos de algunos con deficiente visión estética que califican cada propuesta artística que se salga de sus moldes mentales oscurantistas e inquisitoriales de poco menos que “nocivas para la salud”.

¡Doy la bienvenida a estos cuentos que a no dudarlo abrirán las mentes de escritores y lectores, porque podrán observar que, parafraseando una consigna conocida entre nosotros, sí se puede en Cuba… hacer verdadera literatura desde el llamado género negro o policial!

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DESTINO

Soy zurdo
y no me creo
un adalid de la gloria sino más bien
el judío errante que ya no adivina los caminos de la historia.

No merezco
aplausos por mis acciones
pues lo que hago con mis manos
mis sueños lo deshabitan
porque he perdido caminos.

Soy diestro
para escribir
la memoria que no olvido
pues con mi mano derecha
tomo la verdad y miro
hasta dónde la mentira ha hecho de mí pordiosero.

No miento
sino el quehacer
en mis días se fracciona
porque convierto en teorema
lo que fue una pobre burla.

Vamos a ver
si tus perros
que muestran sus fieros dientes
con sus odios pasajeros
son capaces de tragar
los sueños que no he soñado.

Entonces ya vencedor
voy a la luna y me pierdo
porque allí
no habitan ángeles.

Al final sólo quedamos
yo y tu desprecio
yo y tu mirada vacía
yo y tu silencio asesino
yo y tu recuerdo que fui
quien sostuvo tus olvidos.

Entonces nunca me pierdas
de vista porque te pierdes:
Soy zurdo porque perdono
Y derecho porque olvido.


MOSCU YA NO CREE EN SUS LAGRIMAS

No fui a Moscú como simple turista
hombre de paso que viene y va sin echar raíces
afianzado en las imágenes de postal
o las fotos posadas para un regreso que jamás llega a ser.
En Moscú no fui a ver el cadáver de Lenin
porque en dos oportunidades me lo impidió
el programa de clases en la Universidad.
Al Kremlyn me acerqué casi con miedo
como si el centro del poder me alertargara.
En cambio
estuve paseando por la plaza Alejandro Nevski
catorce horas tomado de la mano de Sofía Alexandrova
la última nieta de Boris Pasternak
quien me confió frotándose las manos de tanto frío dentro de su alma
que al abuelo no le importó jamás ser ignorado
confiando como estaba en el curso de la historia.
Eché raíces en Moscú.
Pasé frío en Moscú.
Tuve hambre en Moscú
de ser un poeta.
Viaje de gratis
en el Metro de Moscú
algunas veces.
Viví en Moscú
en la calle Kapraia Domi
en el número cinco
junto a Sofía Alexandrova
que amaba a Moscú
tanto como a su abuelo Boris.
En Moscú me gradué
gracias al Manual de Afanasiev
y trabajé dos años
como montador de tornos.
Entonces Moscú fue
el pasado sin manchas
la estrella con la hoz
y el martillo escudado.

Hoy que despierto
soñando con mis poemas
comprendo que Moscú
tanto como La Habana
no puede creer en lágrimas.

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Crónica de una feria del libro: LA BIBLIOTECA ME ABRIÓ SUS PUERTAS

Hoy, viernes 2 de marzo, ha sido para mí pródigo en actividades propias de la feria e incluso, unas cuantas netamente privadas. Me ha quedado un gran agotamiento de tanto corretear por la ciudad, hacer gestiones para…, pensar lo que voy a decir en cada lugar porque…, no debo incomodarme pues…, en fin, esos pequeños conflictos cotidianos que le suceden a cualquiera en cualquier latitud.

La mañana en la Biblioteca Provincial, cuya directora Carmen Velázquez me acogió una vez más en su institución creando todas las condiciones para que fuese un éxito la presentación no sólo de mi novela Fiesta con Havana Club, sino también la de Canción desde la huida pero sobre todo, de mis vínculos como escritor con la Editorial Amarante y las razones por las que estoy entregándole obras hasta este momento inéditas. Muy pronto en la sección “Monografías” de este mismo blog, podrán leer la muestra gratuita de ambas novelas que distribuye la editorial.

Considero que las palabras de Lucy Maestre, la presentadora, resultan tan elocuentes como para que no sean necesarias más explicaciones de mi parte.

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ELOGIO DE FIESTA CON HAVANA CLUB

Por Lucy Maestre

Me causa un enorme placer ser la presentadora de la novela Fiesta con Havana Club de nuestro escritor Andrés Casanova, pero antes de hablarles del texto que en formato digital de la editorial española Amarante ha sido puesto a la venta mundial en varias librerías virtuales, les hago una breve semblanza como creador de quien debe ser orgullo de los tuneros que lo ven andar día a día por las calles de nuestra ciudad, lo mismo a pie que en su pequeño motor rojo.

Confieso en primer lugar que me considero su amiga a pesar de que a veces hemos discrepado por su manera recta de hablar, por no tener como decimos habitualmente “pelos en la lengua”, pero eso ya sería parte de su biografía y yo prefiero presentárselos como el escritor empecinado que es, dispuesto a toda costa a defender la publicación de sus obras.

En esta semblanza, comienzo por su novela Hoy es lunes, libro cuyo espacio fabular es una fábrica cubana contemporánea con los conflictos entre los obreros y una administración corrupta, texto que hoy más que nunca cobra vigencia a pesar de haber sido publicado por Letras Cubanas en 1995.

Luego le siguen en orden de publicación, en el caso de las novelas, Tormenta tropical de verano con tres ediciones diferentes, la primera por nuestra tunera Editorial Sanlope, novela que yo califico de divertida comedia de contraespionaje y además, una manera de mostrar al cubano de hoy inmerso en su realidad habitual. También por Sanlope vimos en las librerías Las trágicas pasiones de Cándida Moreno, que comienza siendo un canto de amor y termina convertida en un texto sobre el desamor.

Luego la Editorial Oriente le publica dos obras más, La jaula de los goces y La fiebre del atún. La primera una sátira pero a la vez una demoledora crítica contra las ansias de poder de los hombres, de gobernar los cerebros ajenos. La otra, radiografía psicológica de un hombre frustrado que construye la mujer ideal en su mente y esa imagen se vuelve contra él mismo. En ambas los espacios fabulares son totalmente ficticios, pero pueden extrapolarse a cualquier realidad terrenal.

Disfruté la lectura de Las nubes de algodón porque me parecía estar viviendo entre escritores reales. Cuando pasaba sus páginas donde los miembros del taller literario viajan por diferentes países fabulares hasta llegar a la Casa de Contratación de Sevilla en busca de su amigo el escritor y mecánico Cundo Núñez, me parecía en realidad que me movía en el Tren Fantasma con escritores tuneros.

Finalmente, puedo decir con orgullo que fui la editora de No somos aquellos niños, puesta a la venta por la Editorial Sanlope en el 2007. Un texto que me permitió apreciar más de cerca al Andrés Casanova escritor, conocer sus sueños y frustraciones como creador, su laboriosidad pero también sus méritos. Porque debo aclarar que la obra suya no ha sido lo suficientemente valorada por la crítica, la que no se ha detenido a evaluar lo que lleva dentro de cubanía a la vez que de universalidad, lo que aporta en el campo de la técnica literaria y lo que nos deja como enseñanza para nuestra vida.

Debo mencionar una octava novela publicada en edición digital por la portuguesa Emooby en 2011 titulada Atrapados por el vicio, pero sobre la que no puedo abundar por no haberla leído. Aclaro que también dicha editorial, con sede en la Isla Madeira, tiene en su librería virtual cinco libros electrónicos de Andrés Casanova, los que salvo el que acabo de mencionar que era inédito al momento de su publicación, son reediciones de obras anteriormente impresas.

Fiesta con Havana Club la entregó a la Editorial Amarante, recientemente fundada en la española ciudad de Salamanca, cuando ésta contactó con él interesándose por una novela inédita suya. Muestra de los valores que encontró el Consejo Editorial en esta obra, puede dejar constancia lo que opinó de ella la editora Mercedes Andrés (cito textualmente): “…obra magnífica, muy bien escrita; en la línea de la última novela negra cubana; donde aparecen tres aspectos fundamentales muy valorables y que ofrecen su sello de distinción: En primer lugar “obra coral” donde ninguno de los personajes toma especial protagonismo (…). En segundo lugar (…) cargada de un humor inteligente, muy agradable al lector pues no se cae en los tópicos ni en los arquetipos sociales jocosos. Y un surrealismo enmascarado en las situaciones del otro plano astral, lo cual es de agradecer cuando nos encontramos abrumados por una literatura plagada de vampiros, zombies, etc en tono serio y aburrido. Y en tercer (…) lugar, el aspecto crítico que desprende la obra. Cuando, los agentes perjudiciales externos van perdiendo importancia, cuando el exterior es cada vez menos peligroso para una sociedad; entonces cada uno nos miramos más en nuestro ombligo. En resumen, una novela entretenida y que recomendaremos y promocionaremos con todo nuestro (…) potencial”.

Creo de interés agregar también a manera de información, que el crítico español Eladio Martín en el espacio virtual “Crítica de Libros” se refiere a esta novela de manera elogiosa y que ya la obra se encuentra catalogada en el importante sitio cuya dirección electrónica es http://www.bibliotecanegra.com.

Está seleccionado este mes por la Editorial Amarante como “libro destacado”, en correspondencia a la coordinación que se estableció por parte del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Las Tunas para presentar este importante texto en nuestra feria, por lo que ahora sólo me queda pedir que luego de las palabras de Andrés Casanova, se les distribuya el folleto de muestra de la novela que ha confeccionado Amarante de manera especial para nosotros, en el que podrán encontrar además de un fragmento de la obra, una explicación sobre los libros electrónicos, una semblanza del autor y una valoración  de esta importante novela.

Escrito el 1º de Marzo del 2012

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Crónica de una feria del libro: MAÑANA ESTARÉ DE FIESTA CON MIS AMIGOS…pero no con Havana Club

Mañana viernes, a las once de la mañana, la Biblioteca Provincial José Martí me abrirá una vez más sus puertas para acogerme, pero esta vez lo hará de una manera electrónica, pues en el espacio de esta Feria del Libro que alberga la Ciudad Virtual, mis lectores potenciales podrán conocer detalles acerca de la publicación que estoy haciendo de mis obras con la Editorial Amarante, con sede en Salamanca, España.

Será para mí una nueva oportunidad de festejar la salida a la luz de mis obras que nacen lentamente en el mi taller de fabricar ficciones. Había esperado largamente porque una editorial apostara por mi novela Fiesta con Havana Club

Portada de Fiesta con Havana Club

Portada de Fiesta con Havana Club

de la que puedo decir que es una novela de espionaje que transcurre en una Habana un tanto futura, aunque casi es la actual. Una hermosa jovencita es encargada por el catalán Francisco Llobregat de ganarse la confianza del asesor principal del Ministro de Desarrollo Técnico y… (Mejor los invito a que vean la ficha confeccionada por Amarante tal como se encuentra en:

http://editorialamarante.es/ebooks/ficha/fiesta-con-havana-club

Yo solamente pensaba hablar de esta obra, pues fue lo conversado por mí con la editora Mercedes Andrés, quien de manera gentil propició una cooperación entre Amarante y Sanlope, de manera que allá diseñaron y en Sanlope imprimieron los archivos digitales del cartel promocional, la invitación y el folleto con la muestra gratuita que se entrega en la red a los que vayan a la dirección URL:

http://editorialamarante.es/ebooks/descargar/fiesta-con-havana-club

Para mi sorpresa, hace apenas unas horas y para que los lectores que asistan a la primera presentación de Fiesta con Havana Club en Cuba, Amarante colocó en la red mi segunda novela que publico con ellos, Canción desde la huída, novela que califico de postmoderna, cuyo espacio fabular es una pequeña ciudad cubana de la actualidad

Portada de Canción desde la huida

Portada de Canción desde la huida

en la que se relatan las dificultades que intenta vencer una pareja de diferentes estratos sociales para imponer su amor.

En fin, que voy a celebrar con mis amigos mañana, cuando ofreceré más detalles acerca de la presentación y desde luego, donde no habrá Havana Club porque no consumo bebidas alcohólicas pero si habrá la satisfacción de un escritor que ha encontrado una nueva vía para que sus libros no duerman el sueño eterno en las gavetas de la posteridad.

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Crónica de una feria del libro: EN EL PATIO DE LA UNEAC CON UN GRUPO DE AMIGOS

En esta fresca tarde del primero de marzo en el patio de la UNEAC, amplia casona que acoge siempre a los amantes de las artes, nos convocamos esta vez un grupo de amigos, colegas escritores, de aquí y de allá, y con el trasfondo de otros que conversaban con sus botellas color ámbar, nosotros nos dedicamos a lo nuestro. Hablar de libros publicados por Ediciones Unión.

Títulos que recomendamos buscar, porque luego de los análisis y las lecturas de nuestras consideraciones particulares, concluyo que aunque no es posible leer todos los libros que se editan, sí es necesario llegar al menos a un grupo de los que resulten imprescindibles.

Cada uno de nosotros defendió los libros escogidos desde hace varios días: Variaciones al arte y a la fuga (de Francisco López Sacha); Aunar lo imprevisible (de Gustavo Pérez); Acercamientos y complicidades (de Ricardo Viñalet); Las nubes en el agua (de Alberto Garrandés); y Las ruedas de la fortuna (de Félix Sánchez Rodríguez). Los presentamos, en ese mismo orden, Antonio Gutiérrez Rodríguez, Odalis Leyva Rosabal, Marina Lourdes Jacobo, Xiomara Maura Rodríguez y yo. Los cinco coincidimos en esta suerte de juicio donde el tribunal que dará el veredicto final se formará en el futuro por los posibles lectores, que estamos en presencia de textos que continúan prestigiando la literatura cubana.

Aquí les dejo lo que personalmente opino  sobre Las ruedas de la fortuna porque me resultaría imposible por cuestiones de tiempo reproducir lo dicho por los restantes colegas.

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LAS RUEDAS DE LA FORTUNA O EL DESENCANTO DE TULIO

De las múltiples lecturas que pueden hacerse de una obra literaria, yo voy a quedarme con aquella que está en correspondencia con mi ideario estético: la literatura de ficción es simplemente eso, realidad literaria. Puede tener un cierto contacto con esta realidad en la que usted, yo, el otro, el otro y el otro respiramos, vamos al baño, sufrimos uno que otro día una rabia por alguna burocracia o una injusticia de cualquier funcionario público que creído reycito sin corona nos atropella, pero no por eso deja de ser ficción, sus seres que la pueblan siguen siendo simples personajes que no personas, con caracterización psicológica pero jamás con cerebro propio ni psicología.

Carátula de Las ruedas de la fortuna

Carátula de Las ruedas de la fortuna

Quien escribe a los personajes es el autor, pero cuando los suelta a vivir en sus ficciones ya los pierde, ellos viven su propia vida dentro de la realidad literaria, y así le ha sucedido a Félix Sánchez con Tulio Ojeda, a quien en una novela anterior (Tulio y los elefantes verdes, Editorial Oriente 2009, ISBN) lo puso a vivir la aventura de participar en un maratón amistoso apoyado por la Radio Victoria de esa novela (no la de ninguna realidad real) y la embajada en La Habana de la República Democrática Alemana, nombre de país que hoy ya no existe, y en el cual a pesar de una serie de manipulaciones que hicieron ciertos funcionaritos que querían el triunfo para Yamilé, negra y mujer, porque representaba los ideales de la Federación de Mujeres Cubanas de aquel lugar de la ficción, logra Tulio la victoria gracias al apoyo de sus fans capitaneados por Cristo y su aplanadora, un muchacho que terminará los días de Las ruedas de la Fortuna ingresado de por vida en el Hospital para Dementes.

Ahora en Las ruedas de la fortuna (como en aquel cuento de Onelio Jorge Cardoso de título similar, aunque aclaro que Cardoso sólo se refiere a una rueda; además, a pesar de la imagen de la carátula, las ruedas de la novela de Félix se refieren a las de uno de los llamados bicitaxis que circulan por muchas calles cubanas) Tulio tiene otro sueño que vencer: que la nueva Alemania, cuyos manes edilicios se comprometieron a asumir todos los compromisos contraídos por las dos Alemania antes de la caída del Muro de Berlín, cumplan con otorgarle el viaje al país de sus sueños, donde quizás esté perdida la alemanita Brigitte Ubel, su entrenadora en el maratón y de quien acabó enamorándose. Y entre cartas al nuevo embajador ahora en un año terrible para los habitantes de ese país metido dentro de las ruedas que yo llamaría sin fortuna (pasaban por lo que “alguienes” decidieron llamar eufemísticamente período especial en lugar de decirle monda y lirondamente crisis económica terrible, si es que deseaban agregarle algún adjetivo diferenciador de lo que sucede en otros países de la realidad real), luchas contra la burocracia de la ciudad provinciana donde vive y búsqueda de un método de supervivencia a cualquier precio, Tulio se convierte en bicitaxista.

Claro que no voy a contarles la novela, aunque deseos  no me falten de hacerlo porque disfruté cada una de sus 306 páginas de esta edición que hace Ediciones Unión con ISBN 978-959-308-006-4, porque en sólo tres días llegué a la página final, en un maratón de lectura similar al de la amistad protagonizado por Tulio, y al maratón de sueños del personaje por lograr sus objetivos de ir a Berlín o a Frankfurt (que es otra historia paralela en esta obra) y no sólo ser abrazado por los viejos combatientes contra el fascismo de Hitler sino también encontrar a Brigitte Ubel, que luego de la desaparición de la RDA también desapareció del pueblo donde parecía que iba a unir su vida a la de Tulio.

Bien, esta novela tiene varias subtramas tan interesantes como los sueños de Tulio. La historia de los propios bicitaxistas, quiénes eran en la vida anterior a la crisis en la que están metidos y donde encontrar una tenca lo que se vuelve un problema de vida o muerte; la de Luis, el tío de Tulio, uno de los que busca tencas clandestinamente en la presa en compañía de un grupo de amigos, exponiéndose a que los inspectores le decomisen el producto por perjudicar los intereses estatales; el asesinato de cuatro bicitaxistas, caso en cuya solución tendrá participación destacada la compra de unos binoculares profesionales a un marinero contrabandista; la existencia de la vendedora de libros de uso, que prefiere aquellos de papel absorbente porque ya no dan papel sanitario por la libreta de abastecimientos; la existencia en el lugar de la nueva moneda para duplicar la anterior en nombre pero no en valor; la bolsa negra; los cambios de jefes incompetentes y dogmáticos que suben y suben como la espuma por una escalera que al parecer llega al cielo… y muchas más allá.

Podría referirme al virtuosismo de narrador del autor Félix Sánchez pero quizás ustedes no me crean porque a él se le ocurrió poner en la dedicatoria del libro, entre otras, la siguiente: “Para tres buenos amigos: Lázaro Zamora, Carlos Esquivel y Andrés Casanova”, y ustedes tendrían derecho a pensar que los estoy engañando, que hablo bien de este libro porque soy cómplice en la amistad. Por suerte, puedo recurrir a lo que llamo el principio de autoridad, que es aquel por medio del cual se le cree al de más prestigio entre dos que testifican: este libro mereció el Premio Guillermo Vidal UNEAC de las Tunas (así dice la carátula del libro, aunque debemos recordar que es uno de los llamados Premios Nacionales en cuyas bases se recoge la obligación de ediciones Unión de publicarlo) que en 2010 estuvo compuesto por un jurado que podríamos decir de lujo: Ernesto Pérez Castillo, Lourdes González Herrero y Ramiro Duarte Espinosa.

En fin amigos, que de las múltiples lecturas que tiene todo libro como estructura flotante que se le considera por la escuela de los estructuralistas y yo así lo creo, los invito a que busque cada uno de los presentes la suya propia adueñándose de este libro para que conozcan la suerte final de Tulio Ojeda.

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Crónica de una feria del libro: EN LA ACADEMIA PROFESIONAL DE ARTES PLÁSTICAS

Lástima no haber tenido una cámara fotográfica para haberles ofrecido imágenes del encuentro que tuvimos tres escritores a favor del libro con los estudiantes de la Academia Profesional de Artes Plásticas de nuestra ciudad, en una de las actividades de extensión hacia centros estudiantiles que son habituales en la Feria del Libro que se celebra en nuestra ciudad.

Motivo doble de alegría para mí: ser recibido con muestras de alegría por el claustro de profesores, como siempre en esta Academia de la que me considero parte mucho más ahora que tengo entre sus estudiantes un taller de creación literaria; y que estuviera en el público mi hijo Carlos Manuel, artista plástico y mi heredero sentimental en el mundo de las artes.

Ya que por derecho propio me correspondió ser el presentador, porque los otros dos escritores no son de nuestra ciudad, no sólo me dediqué a hablar sobre el libro El ritual del necio del escritor Roberto Méndez, sino además a expresar mi interés porque algunos de los hoy educandos en un futuro se dediquen al diseño del libro, porque sueño con el día en que tengamos excelentes diseñadores en la Editorial Sanlope y veo entre los estudiantes de la Academia los posibles actores de ese futuro. También les expresé mis consideraciones acerca del precio del libro, de sus tres aspectos más importantes para ser adquiridos por los lectores (el título, el diseño de portada y la nota de contracubierta), para leerles luego el minicuento Tristeza mía y el poema Soy un poeta comprometido, que desde luego ustedes podrán leer más abajo. Finalicé mi exposición con la explicación desde mi punto de vista de la importancia de leer la novela de Roberto Méndez para ellos, que bien pronto serán los artistas de aquel presente, los atraje con la lectura de algunos fragmentos llamativos de la obra e hice silencio luego de haberles leído el artículo que también queda a la vista y que titulo El ritual del necio y sus múltiples lecturas.

Debo hablar sobre los dos amigos escritores que me acompañaban:

José Antonio Guerra (Amancio, Las Tunas, 1970; narrador y poeta, especialista de II Grado en Pediatría y quien ha publicado cuatro libros) ubicó a los oyentes en el contexto de su novela El pálido rencor de los que temen (Editorial Sanlope, 2011) antes de leer un fragmento realmente conmovedor. Se trata de una obra que a pesar de ser clasificada por su editor como “novela juvenil”, realmente debía haberse dicho de ella simplemente que es una novela, porque su lectura sería incluso más apropiada para los adultos que tenemos hijos y deberíamos siempre velar por ellos de manera más cercana. En ella se toma como pretexto la muerte de un joven estudiante en una escuela interna cubana, para comenzar el relato de un drama que conduce a una serie de transformaciones. Con lenguaje crudo, casi despiadado, el fragmento leído por sí solo es capaz de convencernos del placer de leerla completa.

Ibrahim Martínez Romero (Yateras, Guantánamo, 1964; instructor de Artes Plásticas con dos poemarios publicados por la editorial guantanamera El Mar y la Montaña), nos confió haber sido músico y artista plástico, oficios a los que renunció por dedicarse al menos remunerado, la literatura, por el que siente una pasión sin límites. Nos leyó sus poemas Decadencia, A un paso de la luz y Diagnóstico final, los que quizás un día pueda compartir con ustedes desde este espacio.

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TRISTEZA MIA

Cuando regresé de Barcelona, supe la noticia: Lucy Maestre había ganado el Premio Internacional de Poesía Infanta Inés de Colombia.

Ella, es decir Lucy, es mi amiga. La admiro como poetisa y porque su sensibilidad a veces la hace sufrir. Toco el timbre. Escucho su voz preguntar. Le respondo.

SOY UN POETA COMPROMETIDO


soy un poeta comprometido con la historia
porque avizoro días canjeables por terquedades
y hasta el cielo se tornará de un púrpura ametrallado
sin remedio de abrir flores entre verdes.

No temo confesar que aspiro un día
a que ya no nazcan más serpientes ni dragones
a que todos los hombres y mujeres conozcan las verdades
y se disuelvan los odios imposibles.


soy un poeta comprometido con la Verdad
tan mayúscula como la propia Historia
porque sólo ellas dos podrán libertarnos del fango y la ignominia.

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EL RITUAL DEL NECIO Y SUS MÚLTIPLE LECTURAS

Para mí, presentar un libro siempre ha sido un acto de responsabilidad y es por tal motivo que antes de hacerlo, leo con calma el texto y luego confecciono un resumen de la presentación para finalmente, escribir en no más de dos cuartillas una suerte de orientación para el lector.

Considero entonces mi responsabilidad que quien adquiera el libro no resulte decepcionado al emprender la lectura.

En esta feria me han hecho responsable de presentarles RITUAL DEL NECIO del cubano Roberto Méndez (camagüeyano nacido en 1958 quien además de ser poeta, ensayista y narrador de amplia cultura, es Doctor en Ciencias sobre Arte del Instituto Superior de Arte de La Habana y ha recibido varios premios nacionales de gran importancia).

Novela de la que comienzo diciendo que tiene múltiples códigos y muy apropiada para quienes deseen ejercitar el pensamiento libre, creador y al margen de imposiciones o deseos ajenos. Novela de confrontación de criterios éticos y estéticos, advierto que no se trata de una lectura facilista.

Narrada desde diferentes perspectivas, desde la de un narrador autoral hasta la de un testigo pasando por estados intermedios o fronterizos, nos conduce por el laberinto mental de los personajes y sus frustraciones en cualquier época: tanto en el pasado más remoto como en tiempos más actuales, incluidos los días del llamado “período especial cubano” que fue una triple consecuencia de la crisis económica, moral y política del socialismo europeo encabezado por la entonces Unión Soviética.

El espacio fabular principal se pone de manifiesto desde el primer párrafo: “Cada noche, antes de las ocho, el Ángel está en la azotea. Desnudo, empuña su trompeta y por un momento los vecinos que escuchan olvidan el apagón, las peleas por un poco de aceite o de agua, o por nada. La música va saltando de techo en techo, de chalet en cuartería y se pierde allá, sobre la línea del mar, donde despierta a los solitarios viajeros de los botes. Desde hace un año, nunca falta a la cita. Jamás ha venido alguien a darle las gracias por esos instantes, pero apenas escuchan el primer acorde, comienzan a perdonarse algo por dentro y quizás son felices, una gota, hasta que después de las ocho se hagan a la vez el silencio, la oscuridad absoluta y comience la verdadera noche feroz de La Habana”.

Para mí, resulta clave en esta arrancada el adjetivo “feroz” que está como brillando en ese párrafo, advirtiéndonos tal vez que vamos a asistir más a una tragedia que a una comedia, lo que corresponderá finalmente desentrañar a cada lector.

No obstante a este espacio fabular principal, por medio del recurso de la intertextualidad los múltiples narradores nos llevan por otros espacios y con un lenguaje disímil y tramas cruzadas somos testigos entre otras subtramas de:

-El amor casi imposible entre Hortensia y Ángel.

-La metamorfosis de Kundry en Mailet y viceversa.

-El desenfreno por el sexo entre algunos personajes.

-La amistad de Ángel con el suicida.

-La puesta del Tanhäuser de Ricardo Wagner.

-Las artes plásticas y la música como vías de progreso espiritual del ser humano.

-La proyección humanista en diferentes etapas de la historia en contraposición a herejías y métodos inquisitoriales.

Un alerta final: no es para el consumo de los llamados “lectores hembras” según la clasificación de Cortázar. Es una reflexión filosófica sobre el hombre y la mujer, el sexo sin cortapisas y el valor de los principios humanos por encima de burocracias, imposiciones de cualquier tipo, actitudes oportunistas y corruptoras y sobre todo, es un canto de esperanza a favor de la libertad verdadera.

Una novela para leer varias veces hasta encontrar el código secreto que el escritor no ha querido regalarnos, porque está escrita con una prudente valentía, aunque desde luego con valentía.

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