lig tv izle
justin tv

Blog del escritor Andrés Casanova

Blog en Monografias.com

 
promosyonbank.com promosyon canta

OTROS FACTORES EXTRALITERARIOS

En el artículo anterior no fue mi intención analizar en detalles todos los que considero factores extraliterarios para no cargar al (posible) lector de mi texto. Sin embargo, no podía callarme otros que sé influyen demasiado en la vida de un escritor como para callarlos. Son los siguientes:

-Los concursos. No solo dan dinero, sino también la posibilidad de publicar con rapidez y lograr una promoción del autor en el momento de anunciarse el fallo del jurado y del libro ganador una vez publicado. Por supuesto que hay concursos y concursos. En algunos, los organizadores dejan totalmente en manos del jurado la decisión final, y en otros los jurados resultan influidos por aquellos de manera directa o indirecta. Excluyo de esta valoración a los jurados que se dejan manipular (que es otro concepto aún más deleznable todavía) o manifiestan parcialidad hacia determinado concursante. A pesar de todo, en los concursos más puros se corre un riesgo: sólo gana una ínfima cantidad de participantes, por lo tanto puede compararse a una lotería. Aunque tiene una ventaja sobre los factores que se evaluarán más adelante: que el autor está en libertad de participar con su obra concreta, y por tanto no depende de que nadie lo nomine a la opción del concurso.

-Los premios. Se diferencian de los concursos en que no evalúan una obra literaria en particular, sino el conjunto de la obra de un autor, su influencia en la sociedad en general y otras consideraciones que muchas veces rebasan el marco de lo literario. En este caso, los nominados los determinan la organización convocante o algunos grupos que se forman bajo determinados requisitos. Si bien los jurados de concursos los conforman escritores y críticos literarios, los jurados de los premios habitualmente se encuentran constituidos por personas  que sin encontrarse lejos del terreno literario no son creadores en el sentido estricto de la palabra. Desde luego que ofrecen (algunos) dinero y sobre todo, promoción para la obra del autor galardonado, y como consecuencia, para la persona del autor mismo.

-Los reconocimientos. Los hay con dotación monetaria y otros lo son a título honorífico. Los reconocimientos suelen otorgarlos organizaciones no gubernamentales o gubernamentales, oída la propuesta de un jurado del que habitualmente forma parte la organización que otorga el reconocimiento y por lo tanto, es de suponer que se incline siempre por el candidato que más le conviene a la misma por cualquier razón. En este caso no solo se tienen en cuenta los aspectos puramente literarios del autor (el conjunto de su obra, la importancia que se le concede dentro del contexto que se evalúa, los criterios especializados sobre sus textos, etcétera) sino también aquellos que lo vinculan a determinadas acciones de interés para la persona jurídica que reconoce. Los aspirantes son seleccionados con criterios de medida predeterminados y a veces se eligen más para dar lustre a la organización convocante que para atender a la persona reconocida, aunque sin descartar que al menos el día que se informa la decisión del jurado final, el individuo recibe un homenaje en forma de discurso, regalos y diplomas, lo que a la larga no acrecienta el valor de su obra pero al menos deja satisfecha su vanidad personal (si se encuentra entre los que sienten la necesidad de sobresalir por encima de los demás).

-Las clasificaciones. De carácter parecido a los reconocimientos, aunque atañen más al propio individuo que al valor general de su obra literaria. Y si bien los reconocimientos conservan cierto valor literario porque es la obra en sí lo que prima durante los análisis de lo que podríamos llamar un jurado, las clasificaciones resultan realmente nocivas toda vez que casi siempre tienden a establecer divisiones entre los creadores que originan no pocos disgustos. Términos por ejemplo como personalidad municipal de la cultura, personalidad provincial o incluso distinguido por la obra de toda la vida (cuando aún ni la vida del individuo se ha extinguido y mucho menos ha dejado de crear) o méritos por treinta años de creador artístico (tiempo más que discutible: ¿cuándo se comienza a ser artista?, ¿acaso no es una condición innata del individuo?) realmente deberían desterrarse allí donde existan, porque cada vez que se tratan de conocer los criterios de medida que se siguen para realizar tales clasificaciones muy pocos son capaces de responder de manera precisa. Al final, se acaba por aceptar una clasificación que deja fuera a otros creadores de mayor relevancia por su obra que los clasificados. Pero no es siquiera el valor relativo de la obra, sino el hecho de que obras que un día fueron evaluadas de menores o mayores cuando transcurren cien años suelen cambiar de signo para las generaciones que entonces las disfrutan o las rechazan.

(Continúa)

    Compartir este post en:
  • Facebook
  • Twitter
  • menéame
  • Delicious
  • Technorati
  • Digg
Generalidades

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda