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Blog del escritor Andrés Casanova

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Archivo de Octubre, 2010

MI HIJO CARLOS MANUEL LOGRÓ VENCER LA ACADEMIA

Estoy convencido de que para cualquier persona, tener un hijo es una experiencia que va más allá de las teorías, porque llena gran parte de nuestras ansias y desde luego, de nuestro tiempo. Cuando se le va viendo crecer, milímetro a milímetro, segundo a segundo, con sus grandezas y pequeñeces y hasta sus limitaciones como ser humano, es mayor la experiencia, pues entonces hay la ventaja de ayudarlo a ese crecimiento y alentarlo en los momentos malos.

Tener un hijo estudiando la carrera artística es una doble responsabilidad: hay que  impulsarlo a seguir en ocasiones cuando el ánimo le decae por razones que uno desconoce (quizás un ejercicio que no le sale, una idea que no le viene o una mano que no se le mueve presurosa hacia la herramienta de trabajo, sea el pincel o la guitarra, el propio cuerpo o la memoria).

Todo esto lo digo porque sufrí y disfruté la carrera artística de mi hijo Carlos Manuel, que gracias a Dios acabó por graduarse a mediados de este año 2010 en la Academia Profesional de Artes Plásticas de la ciudad donde vivimos (Las Tunas) y ya recientemente ha comenzado su vida laboral.

Pero a lo que quiero referirme ahora no es a sus luchas con algunos profesores que no supieron ser maestros y creían que la academia era la suma de todas las verdades del mundo, o la falta de materiales para crear como él quería; tampoco deseo hablar ahora de las ocasiones en que pensó que le faltarían las fuerzas para llegar, ni de las oportunidades en que creyó ser un superdotado para las artes. Todos esos pasos inevitables del artista los fue superando con el estudio tenaz y cotidiano, con el empleo del pincel sobre el lienzo o el carboncillo encima de la cartulina, y también el amasado del barro y la participación en las quemas de las piezas, porque si bien dentro del horno no se sabe qué va a suceder, si se trabaja antes con tesón es seguro que las piezas emergerán victoriosas del fuego. A lo que quiero referirme ahora es a la voluntad que tiene de no rendirse, de continuar por encima de obstáculos, a sabiendas de que el oficio del artista es una carrera de resistencia, no de velocidad.

Su primera exposición independiente ya fue, la hizo con piezas de cerámica basándose en parte de lo producido para su tesis de graduación (ver figura 1 con una vista parcial de la exposición realizada en el Museo Vicente García de Las Tunas), y en piezas nuevas que elaboró para esa ocasión.

FIGURA 1: Vista parcial de la instalación Islas Postmodernas

Se empeña ahora  en romper lanzas contra la parte del academicismo absurdo que se vio obligado a aprender más para aprobar asignaturas de un plan de estudios que para sentir dentro de su sangre los conceptos de los grandes maestros de todos los tiempos de las artes plásticas. Desde luego, ese matar al padre no significa que él considere vano todo lo aprendido, porque como me ha dicho: “Hubo profesores allí que supieron comportarse durante todos los cursos no como simples examinadores, sino por encima de eso como guías y mentores de mis ideas”.

De ahí que ahora se empeñe en lograr una segunda exposición, esta vez en pintura, con el propósito de ir a la búsqueda de nuevos paisajes y nuevos retratos partiendo precisamente de paisajes y retratos clásicos. Interesante trabajo que ha comenzado reproduciendo algunos cuadros de pintores de siglos anteriores, para llegar hasta sus propias figuraciones.

Esto, según él expresa, le ha servido para: “…liberarme de las cargas que me impuso la academia en el sentido de que el paisaje y el retrato eran prácticamente temas tabúes en esta época por considerarlos algunos profesores arte pasado de moda.

Si bien es cierto que no me gusta husmear en el taller de mi hijo, me he tomado el atrevimiento de presentarles una pequeña galería con trabajos que está elaborando y que de momento ha titulado PAISAJES Y RETRATOS SUBJETIVOS: estudios desde mi corazón. Dichos trabajos constituyen un estudio nada académico de clásicos cuyas obras le han impactado en esta temática. Algunos cuadros ya están terminados y otros aún se encuentra en el cabellete, en plena faena creativa, tal como se indica en los pie de fotos.

Ya tiene en bocetos una serie de paisajes que aun cuando expresan el entorno vital en el que se mueve en Cuba, se encuentran tamizados por su paisaje interior. El próximo escalón que piensa ascender como artista es trabajar los retratos desde una perspectiva post-moderna, y entonces ya tendría listos todos los cuadros para montar su próxima exposición.

FIGURA 2: VARIANTE SOBRE UN PAISAJE DE VALENTIN  SEROV

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 3: VARIANTE SOBRE UN RETRATO DE VALENTIN SEROV

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 4: VARIANTE SOBRE RETRATO DE FÉLIX VALLOTTON CUANDO SE ENCONTRABA EN PROCESO DE ELABORACIÓN

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 5: VARIANTE SOBRE  RETRATO DE FÉLIX VALLOTTON TERMINADO

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 6: VARIANTE SOBRE UN PAISAJE DE ALFRED SISLEY

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 7: VARIANTE SOBRE UN RETRATO DE REMBRANDT EN PROCESO DE ELABORACION

Técnica: Oleo sobre cartulina

FIGURA 8: VARIANTE SOBRE UN CUADRO DE REMBRANDT CON FIGURA DE MUJER EN PROCESO DE ELABORACION

Técnica: Oleo sobre tela

FIGURA 9: VARIANTE SOBRE UN RETRATO DE REMBRANDT

Técnica: Oleo sobre cartulina

FIGURA 10: VARIANTE SOBRE UN CUADRO DE REMBRANDT CON FIGURA HUMANA EN PROCESO DE ELABORACION

Técnica: Oleo sobre cartulina

FIGURA 11: VARIANTE SOBRE AUTORRETRATO DE CEZANNE

Técnica: Oleo sobre lienzo

FIGURA 12: VARIANTE SOBRE UN RETRATO DE VALENTIN SEROV

Técnica: Oleo sobre lienzo

FIGURA 13: VARIANTE SOBRE UN CUADRO DE REMBRANDT CON FIGURAS HUMANAS EN  PROCESO DE ELABORACION

Técnica: Oleo sobre cartulina

Generalidades

EL CANSANCIO DE TORCER LAS VERDADES

Para unos, la verdad absoluta no existe, para otros, la verdad absoluta quizás exista pero no le es dado a los hombres conocerla; hay quienes sostienen que la única verdad es Dios. No es en ese sentido doctrinal que transcurre mi cuento que ahora les brindo para su disfrute, es algo más simple: es la confianza que debe brindarle el padre al hijo pequeño para que cuando crezca, no deje de ser el mismo héroe imperfecto que siempre fue. Claro está que las ficciones pueden traspolarse a otros contextos, pero esto ya depende del lector, no del escritor.

PADRE E HIJO

El niño comenzó a hablar con frases entrecortadas cuando aún no había cumplido el primer año, y pa lo mismo podía significar pan que papá. El padre sonreía mientras lo miraba crecer, como si quisiera ocultar en el amor pasadas tristezas. Juntos vagaban por el campo, recogían piedras livianas y las lanzaban al espacio con la pretensión de alcanzar las estrellas. Paso a paso, el niño aprendió a diferenciar pan de papá: lo primero suplía cada mañana los ayunos, lo segundo significaban sonrisas tibias y confianza plena, aunque también solía ser enojo cuando el niño aprendió los colores de las hojas y decía azul para fastidiar, no para joder, entiéndase: los niños no pronuncian las palabras con emoción por considerarlas ofensivas, sino porque les son musicales a sus oídos aún no entrenados en las veleidades de los mayores.

Aquí comenzó la frontera y el destino ulterior de padre e hijo. Este quería a aquel con lentitud viendo un gigante en su estatura; el padre se permitía a veces castigos excesivos.

Siendo un adolescente, el hijo escapó al bosque y de regreso trajo en sus manos un pajarillo.

-¿Por qué lo mataste? -preguntó el padre, fiero, a sabiendas de que su ira acorralaba al muchacho; no quería la verdad de su hijo: solo quería su propia verdad.

-No está muerto -contestó el niño, ajeno a la mentira.

Como prueba de la certeza de sus palabras rozó con un dedo al pajarillo y este despertó viéndose libre.

-¡Lo mataste! -repitió con obstinación el padre, iracundo, a pesar de que el pajarillo aleteaba alrededor de los árboles.

-¡Lo mataste! -volvió a decir el padre y mientras azotaba al niño, gritaba: “¡No me desmientas!”.

El padre ya es un viejo. El hijo acaba de regresar del cementerio, sin la mujer amada que ha muerto de parto. Lloroso está por dentro aunque no se atreve a confesárselo al padre.

-¿Por qué la mataste? -pregunta el anciano. Ya su voz no puede ser iracunda; solo derrama el cansancio de una vida.

-Porque ya no me amaba -responde el hijo, hastiado de torcer las verdades.

Fragmentos de mis novelas, cuentos breves y poesías

ACERCA DEL LIBRO NARRATIVA ARGENTINA CONTEMPORANEA (*)

Tuve la suerte de encontrar un día, como perdido entre los estantes de la librería de la ciudad donde vivo, Narrativa argentina contemporánea (Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2006; 267 páginas; ISBN 959-03-0365-X; Selección y prólogo de Basilia Papastamatíu), volumen que agrupa a 26 narradores con el propósito según la propia seleccionadora de “…reunir relatos que ilustren lo más ampliamente posible la gran diversidad que exhibe esta narrativa y que parece corresponder a la misma heterogeneidad y multiculturalidad del pueblo argentino…”

Se trata de un libro orientador, no regido por los valores que adiciona el mercado a los autores, por lo tanto hay algunos desconocidos, si bien otros han sido al menos algo promocionados entre los lectores cubanos y considero que a nivel mundial. Entre estos, aparecen Abelardo Castillo, Andrés Rivera, David Viñas, Haroldo Conti, Mempo Giardinelli, Ricardo Piglia y Rodolfo Walsh; los restantes en mi consideración, son prácticamente desconocidos para el gran público, lo que no les resta ni un tanto así de valor literario.

Sin embargo, como toda selección o antología a la larga siempre resulta incompleta porque en su conformación incide más de un factor (intereses del antologador, facilidades para llegar a los textos, conocimiento previo de los autores en el mercado del libro, etc.), a esta que ahora estoy comentando le faltarían autores como Carlos Roberto Morán y Miguel Ángel Molfino , por solo citar dos autores de los que al menos yo he podido conocer sus narraciones, quizás no en toda la extensión necesaria, pero es una realidad que algunas (¿o muchas?) veces un solo texto nos dice que su autor es capaz de escribir unos cuantos más de tanta calidad o mayor como ese leído por nosotros. Y desde luego, para mí es cuestionable aunque lo haya fundamentado la compiladora, que falten textos poco conocidos de Jorge Luis Borges y de Julio Cortázar.

No es mi intención con este artículo inaugural del tema Comentarios sobre mis lecturas ir más allá de la mera descripción y la incitación a la búsqueda de la obra o los autores que pretendo traer a este espacio, porque allí encontrará el lector textos realmente memorables.

Entre todos, uno que me impactó favorablemente fue Estación Coghlan, de Mempo Giardinelli, relato que ya desde su arrancada es toda una provocación para que el lector continúe leyendo: “Mi amigo Luis Delgado, quien como yo siempre quiso morir a tiempo, ahora está esperando que lo mate” (obra citada, página 168). En apenas cinco páginas se nos plantea un conflicto bien intenso entre el narrador-personaje y el personaje principal del cuento, y las diferentes acciones van llevando a la solución dramatúrgica del conflicto. Es de esos cuentos que además de ejemplares por la técnica que nos enseñan sin mostrarla de manera evidente, nos impulsan a escribir un nuevo cuento.

Yo mismo, lo confieso, de no haber sido porque todo el tiempo que me dejan otras obligaciones lo dedico a trabajar en tres novelas inéditas (de diferentes formas: revisión final, escritura creativa y última revisión), hubiera emprendido una nueva versión de ese cuento con otro final, solo como ejercicio literario, no para publicarlo desde luego, sino para practicar la técnica literaria de la que Mempo es todo un maestro.

(*) TEXTOS Y AUTORES QUE APARECEN EN LA EDICIÓN DEL LIBRO RESEÑADA:

La mujer de otro (ABELARDO CASTILLO); Tres tazas de té (ANDRÉS RIVERA); Inevitable hermano (ANGÉLICA GORODISCHER); Caballo en el salitral (ANTONIO DI BEREDETTO); Abel regresa esta noche (DAVID VIÑAS); Caballero estafador (ELVIO E. GANDOLFO); Como un león (HAROLDO CONTI); El centro cultural (HEBE UHART); Aventuras de los miticistas (HÉCTOR LIBERTELLA); Sacristán (JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ); Como el gesto que no es calandria atroz (LEANDRO KATZ); La fiesta ajena (LILIANA HEKER); Verano rojo (LILIANA HEER); El carapálida (LUIS CHITARRONI); El frasquito (LUIS GUSMÁN); Tango (LUISA VALENZUELA); Estación Coghlan (MEMPO GIARDINELLI); La causa justa (OSVALDO LAMBORGHINI); El fluir de la vida (RICARDO PIGLIA); Lata peinada (RICARDO ZELARAYÁN); La larga risa de todos estos años (RODOLFO FOGWILL); Esa mujer (RODOLFO WALSH); El valet de chambre de Monsignore (SUSANA AGUAD); El pañuelo (SUSANA SZWARC); Espejismos (TUNUNA MERCADO); Como absolutamente nada en el mundo (VICENTE BATTISTA)

Comentarios sobre mis lecturas

EL TONO NARRATIVO

El tono narrativo pudiéramos clasificarlo en particular y general. El tono particular corresponde a uno de los narradores del discurso (cuando se emplean varios) y el general a la obra completa. Conviene realizar esta distinción porque existen novelas narradas por más de un narrador.

El tono particular adopta diferentes matices. Existen autores que diferencian a sus narradores por el vocabulario que emplean: un narrador de bajo nivel cultural pronunciaría (convencionalmente sea dicho; en realidad escribiría) incorrectamente algunas palabras, mientras otro culto dentro de la misma novela las pronunciaría (escribiría) correctamente. Sin embargo, ya se ha ido abandonando este descuido gramatical con que se pretendía aportar verosimilitud a determinados narradores que por su procedencia social se sobreentiende hablan incorrectamente, y para diferenciar un narrador de otro se recurre a procedimientos más sutiles. El tono particular en la actualidad suele darse por mediación de la perspectiva del narrador, que narra los hechos hasta donde los conoce y como él los interpreta; de esta manera, se puede dar el tono del narrador por la manera en que narra la trama: con odio o  amor hacia el objeto de su narración, con rechazo o lo aceptación, etc.

El tono general, en el caso de una novela narrada por varios narradores, es el efecto que percibe el lector cuando ha avanzado en la lectura y puede integrar las distintas voces. En el caso de una novela narrada por un solo narrador, obviamente el tono particular y el general coinciden.

La novela El tamaño del infierno, ya citada en el artículo sobre la estructura, es polifónica. El mundo presentado en ella es un mundo dominado por el escepticismo, de falta de fe en todo. Esta es la miseria que lastra a toda la familia de Jesús, desde los más conservadores hasta los más liberales. El tono general de dicha novela puede percibirse cuando el narrador omnisciente, que dada la estructura ha sido la voz guía de las restantes, dice: “La fantasía en equipo es más peligrosa que la bomba de hidrógeno o las enfermedades de la guerra bacteriológica” (obra citada, página 211). Nótese cómo el tono de este narrador omnisciente niega el valor de las grandes empresas humanas llevadas a cabo en colectivo. Y leyendo con atención la novela, se podrá comprender que todos los personajes en mayor o menor medida se comportan de manera individualista, un signo caracterizador de estos tiempos que estamos viviendo.

CONCLUSIONES
*El tono particular viene asociado con la perspectiva que adopta un narrador
*El tono general queda asociado con el ambiente recreado por el discurso narrativo
*El tono general puede resultar épico, lírico, grandilocuente, tremendista, optimista, pesimista, humorístico, etc.

Criterios personales sobre la técnica literaria

CUANDO UN AMIGO ACABA DE MORIR

Cuando uno va hasta el ataúd, y allí lo ve tendido ya sin mirada que demuestre la respiración, cuando uno contempla en sus despojos a aquel que, como en el caso de hoy, apenas el día 15 me respondió una pregunta con la franqueza de quien no le teme a la muerte, entonces uno dice: ese hombre merece un poema al menos por su muerte. Y se levanta así de madrugada, lo escribe, apenas lo revisa para quitarle algunas rugosidades indebidas, y lo lanza al espacio a vivir para que viviendo el poema, viva el amigo.

REQUIEM POR QUIEN SUPO VER LA VIDA
a Ramiro Iglesias

Les muere el cuerpo
a quienes de la virtud hacen costumbre
aquellos cuya luz derrama donde habitan
y a quienes la sonrisa se les desborda cotidiana
porque dicen verdades sin temerle a las fieras.

Mas el alma nunca se les agota
porque se les recuerda sin dibujos
ni falsas ilusiones como humano
tendiendo mañanas sin avaricia
defendiendo el derecho a la palabra amor
a ser iguales
a no esconderse detrás de una divisa para ser
entero en sus miradas.

Ramiro Iglesias fue de los que anduvo
persiguiendo luz sin proclamarlo
de los que supo decir al azul no me lo pinten de rosado
y por esa razón siempre recordaré que fue mi amigo.
Andrés Casanova
Las Tunas, 22 de octubre de 2010-3:43 am

Generalidades

TRES POEMAS PARA HOY MISMO

En ciertas ocasiones el poeta es avaro con sus versos y luego de revisarlos, los guarda en la gaveta o los destruye. En el mejor de los casos, suele conservarlos para otros días, cuando algún concurso o una editorial convocan su presencia. Y todas estas actitudes resultan comprensibles, nada criticables, porque cada poeta es responsable absoluto de sus sueños. Sin embargo, en esta oportunidad no guardaré estos poemas para un futuro que quizás no sepa cuál será su instante. Los comparto con ustedes de inmediato.

QUEDARTE SOLO

Irte
o quedarte solo
con tus señales que acercan las distancias.

Seguir en medio de la niebla
con tus dolores
la resaca del agua
y la mentira.

Volverte a los desiertos
cuando no andas detrás de los demonios
ni hablas tus verdades
porque pierdes la lengua
y te aplasta la lluvia.

Tener donde dejar la piel
sin temor a que mueran los sueños
por la borda
como esas anclas
oxidadas por falta de ternura.

Detenerse la marcha
porque sobra el silencio.

AVANZADA

No vuelvan a sus jaulas
donde los esperan la fuerza del candado
y el látigo teñido con la sangre de los otros.

Vayan hasta la selva
rujan, barriten, enciendan las hogueras y no se cubran
de los disparos que vienen de la nada.

Ustedes son los dueños de las metáforas:
nadie, en sentido absoluto,
podrá borrarlos de estos versos.

ESPACIO HABITABLE

Las campanas tañen separadas de mí
golpean mis oídos
extraen las rémoras que me atan
liberan mi silencio.

Las campanas apagan la advertencia
aquella donde guardo los deseos de gritar ciertas palabras absurdas
que me ahogan aunque yo las expulse.

Porque de nada me sirven para habitar aquella noche
que traía en los bolsillos
y soy entonces el que pierde la sangre
o el que es devorado por las fieras del circo
o definitivamente
aquel cuyos ojos se cierran a la luz.

Y mi espacio habitable ya no existe
en el instante que se multiplican las derrotas.

Fragmentos de mis novelas, cuentos breves y poesías

LA ESTRUCTURA DE LAS OBRAS NARRATIVAS

La estructura de una obra narrativa consiste en distribuir y ordenar el discurso narrativo de forma que los lectores a quienes va dirigido puedan comprenderlo. El oficio de la creación narrativa sigue aproximadamente los siguientes pasos: el autor selecciona un tema, imagina el argumento, elige el narrador y su perspectiva, y finalmente dispone la trama de manera que el discurso narrativo resulte coherente.

Los componentes de este elemento resultan variados y pueden citarse entre otros:

-la división en capítulos (numerados o no), partes o secciones
-las referencias retrospectivas
-la velocidad del tiempo fabular (más lento o más rápido)
-las referencias a hechos que ocurrirán más tarde en el tiempo fabular
-los escenarios de la narración
-el foco de la narración (un personaje solo o varios a la vez, un grupo sin nexos familiares o una familia, un árbol o un bosque, un animal o una manada)

La novela El tamaño del infierno del mexicano Arturo Azuela está estructurada de forma tal que el relato acerca del regreso de un exbandolero llamado Jesús al seno de su familia, nos incita a leer de un tirón toda la obra con el objetivo de conocer a ese personaje, y aun cuando el narrador demora el momento, continuamos leyendo porque no decae el interés, tanto por lo que está ocurriendo como por lo que va a suceder.

De aquí podemos adelantar que la función de la estructura en la novela es despertar el interés del lector por saber qué va a suceder; una vez despertado el interés, se ha ganado la batalla crucial para el escritor, aquella de lograr que el lector no abandone la lectura. Y a lograrlo, contribuye mucho más el cómo se narra que el qué se narra.

Esta última afirmación no pretende situar la forma por encima del contenido, sino todo lo contrario: alertar que el cómo se narra no es un aspecto simplemente formal que puede dejarse de lado. Es precisamente la conjunción del contenido con la forma, para expresarlo de alguna manera que aun cuando puede parecer pedante, resulta muy útil aprender.

CONCLUSIONES

Para estructurar adecuadamente una obra narrativa, deberá tenerse en cuenta que:
*No siempre lo que funciona en la vida real, es funcional en el discurso narrativo.
*La descripción y la acción deben de conjugarse armónicamente para lograr el interés del lector.
*El contenido específico de cada relato debe de plantearse en la forma que mejor lo exprese, pues de lo contrario puede lograrse un efecto inverso al buscado.

Criterios personales sobre la técnica literaria

ONCE LIBROS QUE ME HAN AYUDADO A SOBREVIVIR

Entre otras lecturas que debo realizar por necesidades de mi trabajo, leo por el  placer de sentirme libre de ataduras y tanto es así, que antes de que escribir fuese mi oficio, ya leía textos que para mi edad hubieran podido ser considerados nocivos por parte de las personas que pretenden dirigir la mente humana. Aclaro que tengo vicio por la lectura desde los diez años aproximadamente. He leído desde lo que se llamaban en mi época muñequitos (tebeos) hasta las obras más abstrusas que pudieran imaginarse.

Sin embargo, hubo once libros que particularmente dejaron una huella dentro de mí en algún momento de mi vida. Unos por la fuerza de sus personajes (digo fuerza porque los personajes no pueden tener psicología al no ser personas), otros por la vitalidad de su trama, aunque también la literatura de no ficción estuvo presente y en este caso los libros a que aludo me marcaron por la enseñanza moral que contienen.

Once es una cifra aproximada, han sido y están siendo más en realidad, aunque decidí redondear a esta cantidad a sabiendas de que desde luego quedarán fuera de la lista muchos libros de  importancia capital.

En un principio pensé realizar una valoración crítica de cada uno, pero esto me pareció ajeno a los propósitos del presente artículo. Solo deseaba decir que todavía existen buenos libros (no solo estos once) que vale la pena leer.

Entonces, simplemente, los relaciono sin orden de prioridad alguna, a sabiendas de que se trata de una relación de libros que quizás otros lectores no compartan:

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (Novela), Miguel de Cervantes Saavedra
Hombres sin mujer (Novela), Carlos Montenegro
Cien años de soledad (Novela), Gabriel García Márquez
El Nombre de la Rosa (Novela), Umberto Eco
El lobo estepario (Novela), Hermann Hesse
Las guerras de los judíos (Historia), Flavio Josefo
José Ingenieros (Ensayo), El hombre mediocre
Amistad Funesta (Novela), José Martí
Rayuela (Novela), Julio Cortazar
Lituma en los Andes (Novela), Mario Vargas Llosa
La Santa Biblia en su versión española Reina-Valera de 1960

Generalidades

CONFESIONES (Poemario que no pude compartir una noche y deseo que ustedes conozcan)

Cuando me invitan a una lectura de mi obra, suelo prepararme con antelación por el respeto que merecen mis (posibles) oyentes. He concluido, en los últimos tiempos, que no todos los oyentes de recitales de poesía asumen la oralidad de la misma manera e incluso, algunos no la resisten: simplemente, dejan sus mentes en blanco y las palabras del orador hienden los aires mas no entran a sus oídos.

Como ya lo he aprendido, rechazo leer en lugares estériles, aunque se pueda interpretar mi actitud erróneamente. ¿Valdría la pena comunicar el resultado de nuestras horas de renuncia a la vida real mediante las cuales creamos nuestros mundos ficticios, cuando en realidad carecemos de receptores?

Una noche, seleccioné con cuidado y seriedad los poemas que pensaba compartir en el lugar que me invitaron, y cuando llegué  sentí un terrible rechazo por el ambiente qie existía donde debía decirlos.

Sin embargo, no quise perder mi trabajo de poda y arreglo de unos versos ya escritos con anterioridad los que agrupé bajo este título porque realmente son confesiones poéticas sinceras, donde el sujeto lírico se vale de mí para pedirnos que meditemos acerca de nuestra razón de ser en este mundo que cada día se va globalizando a pasos más acelerados. Entonces, determiné entregarles el poemario a ustedes, mis lectores virtuales, convencido de que quien entra a la red de redes en busca de literatura, es un receptor respetuoso.

CONFESIONES
Estoy con la gente de a pie
y los que se manchan de grasa los bolsillos.
Soy partidario de quienes en las quebradas
sueñan que aunque demore siglos
un buen día amaneceremos a un paso del futuro.
Voto en las elecciones
por el candidato con la insignia de la justicia
grabada dentro de su corazón
y no colgada en el pecho simplemente.
Estoy contra los cobardes que demandan prudencia
aconsejándonos guardar silencio
cuando rugen los leones.
Redimo mis días creyendo en la verdad
aunque sea necesario combatir contra molinos de viento.

LOS DIOSES DEL OLIMPO
Hagamos de la vida un gran sueño
se dijeron los dioses del Olimpo
gente endurecida por el salitre
y la piel impregnada de almíbar.
Durante las noches de luna y las nevadas
tomaron por asalto los andenes
explotaron las jaulas donde anida la muerte
y extrajeron tumores del asfalto.
Al paso de los años
los andenes no iban a ningún sitio
la muerte mostraba sus pezuñas
y los tumores volvían a reproducirse.

PREFIERO LOS ADIOSES
No confío en el soldado que amanece a la sombra
ni en el poeta que amansa su voz de agorero.
Prefiero los mendigos
perdidos en los parques
y la niña que oculta
pétalos en las nubes.
Aborrezco la historia sembrada de vacío
porque es como una barca anclada desde nunca.

MI MUNDO ES ESTE
A mis amigos del taller mecánico y a Regino Botti

Mi mundo es este
donde las tuercas crujen sus dolores
y la pasión del verso muere sin cansancio
aprisionado en una mordaza helicoidal.

Mi mundo es este
cuajado de integrales y de líneas imperfectas
que nutren los ejes silenciosos de un torno
y obnubilan la paz del olor a zeolita.

Mi mundo es este
entero entre las involutas de un engrane
y mordido en la sombra del acero
en que clamo mi sed ansiando los olivos.

Irremediablemente
mi mundo no es el de las rimas
sino el del aceite que gotea de las alcuzas
mi mundo no es el de los párrafos
sino el de la gasolina que se escancia gota a gota
mi mundo no es el de las multitudes
sino el de la soledad de mis llaves de letras
y el del rudo silencio del asfalto.

Fragmentos de mis novelas, cuentos breves y poesías

MI NOVELA NO SOMOS AQUELLOS NIÑOS Y LA APLICACIÓN EN LA MISMA DE LOS CONCEPTOS HISTORIA Y TRAMA

Hoy quiero referirme a dos conceptos narratológicos que debe tener bien diferenciados todo escritor que aspire a fabricar un texto valedero, y no solo diferenciar los conceptos sino saberlos aplicar adecuadamente mientras planea la obra, cuando la está escribiendo y en el imprescindible momento de la revisión o como lo decía Hemingway de manera más directa, cuando llegaba la hora de aplicarle “el detector de mierda“.

Deseo tomar como punto de partida dos conceptos que he estado utilizando en la práctica de mi escritura, partiendo desde luego de los estudios sobre Narratología que he realizado en diversas fuentes. Me refiero a lo que defino para mí mismo como historia y trama.

Para mí, entiendo por historia los hechos sucedidos en el mundo real, organizados en el sentido temporal. Pueden ser una fuente importante para desarrollar un texto narrativo, pero no basta con conocer una historia para que ya de por sí se convierta en un relato plenamente disfrutable por el lector. Digamos que la historia es lo que ocurre en el mundo en que vivimos, de ese mundo donde transcurre nuestra vida cotidiana y en la cual trabajamos más o menos horas diarias, ganamos dinero, tenemos hambre, necesidades fisiológicas, en fin, el mundo donde los hechos no se suceden con una lógica dramatúrgica, sino con la lógica dialéctica.

Lo que aprovecha realmente el narrador de la historia es una parte, mayor o menor según sus deseos, pero parte que casi siempre es pequeña porque los relatos disfrutables por el lector no tienen historia, sino trama. Y la trama según esta idea que vengo manejando es el desarrollo de sucesos de la ficción organizado en el sentido estético y argumental.

Como se puede deducir, la línea temporal de la historia va del pasado al presente al futuro; sin embargo la línea temporal de la trama no está atada a esa lógica dialéctica, sino que basta que vaya del principio al medio al final para que ya tenga una lógica dramatúrgica.

Para lo que me interesa, basta con estos dos conceptos elementales y entonces puedo hablar de mi novela No somos aquellos niños.

Sobre dicha obra, Rodolfo Mariño Osorio (narrador, poeta e investigador literario) escribió un texto que permanece inédito titilado Acercamiento a la novela NO SOMOS AQUELLOS NIÑOS, en el que plantea una afirmación que me interesa transcribir, porque estoy de acuerdo con algunas de sus partes pero no con otras.

Según el autor, mi novela es un “...testimonio, prácticamente sin ficción o muy poca ficción, de acontecimientos vividos por él (se refiere a mí) en Las Tunas…” lo cual no es cierto, pues de entrada ningún texto que no se propone hablar sobre la historia puede carecer de ficción. Y si bien yo viví algunos de los acontecimientos que narro en mi novela, lo hago desde la trama y nunca desde la historia, pues nombres, lugares y situaciones han sido modificados por mí, han sido llevados a ese limbo que es la ficción, en la que aunque lo que se dice no es enteramente una mentira, tampoco es enteramente una verdad. Confunde aquí el crítico los conceptos de historia y trama como suele sucederle a muchas personas que van al cine y ven una película sobre la Segunda Guerra Mundial: al salir de la sala de proyección, afirman que todo lo visto ocurrió en la realidad así sin más ni menos, y lo que sucede es que lo visto en el filme sucedió en la realidad ficcional pero no en la realidad real, pues todo lo que se tamiza por la escritura personal, ya no puede ser la realidad sucedida en este mundo en que vivimos los seres humanos.

La cita anterior, ampliada, dice lo siguiente: “testimonio, prácticamente sin ficción o muy poca ficción, de acontecimientos vividos por él en Las Tunas, en un periodo de marcada dificultad para un grupo de niños, luego adolescentes, teniendo en cuenta los cambios radicales que se producen en el proceso social del triunfo político-militar e instauración de la revolución socialista“. Recalco la frase que dice: “en un periodo de marcada dificultad para un grupo de niños…” porque ese texto ya es contradictorio con los restantes: ese grupo de niños que está en la novela, ¿acaso no pertenece al mundo de la ficción? Resulta evidente, porque esos niños son los personajes de mi novela, no aparece ahí ningún nombre real, son seres de papel que sólo viven dentro de mis páginas, que jamás vivieron en realidad real alguna, muchos menos en lo que Rodolfo Mariño define como “…el proceso social del triunfo político-militar e instauración de la revolución socialista“.

Es precisamente esta confusión de muchos de nuestros críticos que toman el concepto Nivel de Realidad por la realidad misma, lo que lastra muchos trabajos críticos sobre la narrativa cubana que ubica sus planos temporales en un período posterior a 1959, cuando se estuvo buscando a todo tren la novela de la Revolución, lo cual para mí es un absurdo: no hay ninguna novela aislada que pueda historiar una etapa, porque las novelas lo que contienen es trama y jamás historia.

Entonces yo puedo decir que la trama de  mi novela No somos aquellos niños lo que hace es tomar como referente un tiempo histórico, copiar algunos de los conceptos políticos de aquella época, e inventar un argumento por medio del cual se intenta reflejar la lucha de clases que se dio en Cuba en la etapa que va de 1959 al 1968 aproximadamente, pero desde la perspectiva de personajes niños. Es decir, la mayor parte de las novelas cubanas sobre ese período histórico, enmarcan la trama con personajes adultos; yo lo que hice fue reflejar los conflictos de clases entre personajes niños, hijos desde luego de personajes adultos que pasan por la novela como actantes periféricos, nunca como actantes principales que sí son los niños.

Considero que para analizar cualquier obra de narrativa (cuento o novela) resulta imprescindible tener en  cuenta el concepto narratológico denominado punto de vista del nivel de realidad. En mi novela en particular, el narrador (un narrador colectivo escondido detrás del nosotros durante la mayor parte de la novela; y al final un narrador colectivo que se va desgajando en muchos narradores personales o subjetivo único) está ubicado en un plano realista que se parece al mundo de la realidad objetiva cubana en que vive Rodolfo Mariño como lector, pero que jamás es esa misma realidad objetiva sino una realidad de la ficción donde quienes viven no son las personas de un pueblo cubano de la etapa 1959-1968 sino unos personajes a los que el autor por medio de su narrador pone ubica en un mundo ficcional cuyos planos temporales toman como referente la realidad cubana de esa etapa histórica concreta.

Pero frente a ese mundo ficcional que llamaríamos objetivo está el mundo ficcional subjetivo del narrador colectivo (al final de la obra convertido en varios narradores individuales) que narra desde sus emociones y sentimientos y esto es lo que constituye en mi novela el punto de vista del nivel de realidad: una trama realista narrada por un narrador personal ubicado dentro de esa misma realidad, pero totalmente subjetivo, por cuanto pertenece a uno de los dos grupos de niños en conflicto.

Para concluir, afirmo que mi novela No somos aquellos niños pertenece tan al mundo de la ficción como las restantes que he escrito, porque lo que urdo con mis obras narrativas es una trama, jamás escribo una historia.

En otro momento colocaré un fragmento de esta novela en el blog, para que pueda apreciarse el tratamiento textual que doy a la trama y se tengan más elementos para evaluar el nivel de realidad donde transcurre la obra.

Explicaciones acerca de algunas obras mías

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