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VENEZUELA (HOY Y SIEMPRE). A la eterna memoria de Hugo Chávez

Puede cantarse siguiendo la melodía de la canción “Venezuela”, compuesta por los españoles Pablo Herrero y José Luís Armenteros. Traté de respetar hasta donde pude la fonética original, una de las canciones preferidas del comandante. 

 

Vibra tu voz en hondo amanecer

Y anida en esta canción

Vuela tu risa de vientre y de sal

Ya florecen los abrojos.

 

Vives risueño jardín de unidad

Un mundo quiere nacer

Ya la patria decidió crecer

Hagámosla florecer.

 

Comandante sigue en nuestro mirar

Y en estas manos inquietas

Hecho tierra, cielo, mar y pregón

Cubre el planeta.

 

Tu palabra alienta hoy nuestro hacer

Vuela, gigante, vuela

Con el viento hermano pleno de amor

En Venezuela.

 

Eres el río que besa la mies

Germina pueblo creador

En la justicia tiene su ser

Rumbo a su propio destino.

 

Hay en tus ojos eterno aprender

Todo ha cambiado en tu voz

Manos enlazan un tiempo mejor

Con una activa oración

 

Con Bolívar asumes ser inmortal

Tricolor con sus estrellas

Toda América viva en unidad

Amor que no cesa

 

Comandante  desde la eternidad

Cúbrenos con tu candela

Vamos todos la patria a forjar

Es Venezuela

 

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ORACION

Mujer universal. Madre de la vida.

Naces de ti misma una y otra vez

Y todos nacemos diariamente de ti.

Habitas –sepamos o no- todos los corazones

Y desde allí vas tejiendo nuestra fe.

Y -si te dejamos y aunque no te dejemos-

Acompasas nuestros latidos

Abriendo de la nada posibilidades aún sin nombre.

 

Mujer universal. Madre redentora.

Caminas silenciosa a lo largo de nuestras tristezas

Labrando la paz desde los restos de los días

Redimes las almas de pesadas cadenas

Señalas la luz en los lugares más insospechados

Nos muestras el camino y después aguardas.

 

Mujer universal. Madre amorosa.

Tejedora de encuentros y de senderos

Destierras heridas y miradas acechantes

Nos invitas a asumir para siempre la luz de Dios

Y día a día convertirnos en prójimo

En alas de amores inauditos.

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SIMON RODRIGUEZ EN NUESTRO PRESENTE Y NUESTRO FUTURO

¿Tiene algo que decirnos Simón Rodríguez a nosotros, hoy, mientras transitamos este cambio de época, mientras asumimos nuevos esquemas y formas de organización social, política y económica? ¿Qué representa su palabra y su ejemplo de vida para nosotros en este momento de reconstrucción histórica? ¿Puede inspirarnos y orientarnos Simón Rodríguez, luego de 241 años de su natalicio, en el camino hacia nuevos amaneceres sociales?

Mi respuesta es contundente. SI. Sí tiene mucho que decirnos Simón Rodríguez, sí puede inspirarnos, sí puede convertirse en una referencia viva para comprender el mundo que muere y el universo que nace desde nuestros actos. Su ejemplo, su palabra, su obra pueden orientar nuestras miradas y nuestros pasos si lo desarraigamos de falsos pedestales y lo colocamos frente a nuestras realidades cotidianas, si lo estudiamos y lo leemos en sus propias palabras y su propio espíritu, de cara a ese porvenir que espera por nosotros.

La propia historia de vida de Simón Rodríguez es en sí misma una fuente de aprendizaje vivo. Es cierto que diversos autores lo miran de modo diferente, y es nuestro trabajo descubrirlo por nosotros mismos, en su contexto histórico, en sus palabras, y sobre todo en su proyecto, desde las realidades que transitamos diariamente. Simón Rodríguez es la encarnación vital de un proyecto social en el que militó sin ambages, para el cual se preparó durante muchos años, muchos pueblos, muchos oficios, muchas lecturas, muchas cavilaciones, muchas ideas, como un auto desarraigado (si cabe el término) en un ejercicio magistral de autodidaxia, y que arropó asumiendo todos los riesgos, en un salto al vacío, pleno de fidelidad al mismo, en el conocimiento de que la independencia era aún (y sigue siendo) un proyecto inconcluso.

Mirar a Rodríguez vivo implica ir más allá del personaje caricaturesco en que lo ha convertido cierta tradición tendenciosa que lo ha pintado como el “loco” desadaptado, o el maestro subordinado al Emilio de Rousseau. Reencontrar a Samuel Robinson es rebasar la idea de que su pensamiento social, político y educativo es sólo un eco de la filosofía europea de entonces. Rodríguez, si bien bebió y procesó la literatura en boga, la rebasa pues su sed es absoluta, así como inagotables son sus capacidades creadores de sueños y utopías, con sus respectivos métodos y formas.  

Resucitando las ideas sepultadas en las letras rodrigueanas, podemos  mirar nuestro presente y futuro como cuerpo social, observar nuestra sociedad como una herencia colonial a la que hay que repensar y transformar radicalmente.   Rodríguez nos enseña el horizonte de la construcción colectiva de una república original, independiente, desde las acciones conscientes y responsables de sus propios habitantes. Porque, para Simón Rodríguez, somos los habitantes (todos sin excepción), especialmente los que viven en condiciones de pobreza y exclusión, los llamados a protagonizar este proyecto republicano.  La nueva sociedad se va configurando desde procesos de inclusión creciente de todos los ciudadanos a través de la educación pertinente y el trabajo liberador como eje de organización social, hechos que fomentan  la generación de hábitos (modos de vida, diríamos hoy), plenos de ética y de sociabilidad, y propician la conformación de espacios organizacionales en lo económico (que incluye los medios concretos de satisfacción de las necesidades sociales).

Pero Simón Rodríguez ha visualizado para nosotros algunas pautas para avanzar como sociedad libre, independiente, desde el supuesto de que América es la tierra de la utopía, del ensayo sociopolítico, de la praxis, como diríamos hoy.  Así, se permitió soñar (un sueño activo), desde su época, la creación a lo largo y ancho del territorio nacional de escuelas talleres que propiciaran el trabajo como centro de la educación popular, como eje organizador de la vida social, como sistema reticular creciente que desde los campos fuese conformando sociedades económicas, baluartes del desarrollo local (endógeno, en nuestro lenguaje actual) y regional, que cimentaran progresivamente, desde lo cotidiano, las nacientes repúblicas.

En tanto educador y filósofo de la educación, Simón Rodríguez nos aportó las bases de lo que luego sería el estado docente; la educación gratuita/ obligatoria/ integral: corporal, mental, práctica y científica; también nos anticipó lo que hoy llamaríamos la profesionalización del docente;  la posibilidad de ensayar proyectos educativos de modo práxico (que la UNESCO proclamaría en los años 70 del siglo XX), el vínculo indisoluble entre la educación y el desarrollo pleno e integral del país, local y global. Y también nos mostró la superación mediante la práctica educativa de categorías aparentemente antagónicas, tales como: educación/ trabajo; lo personal/ colectivo; la acción/ reflexión.

Por otra parte, Rodríguez, aún hoy, es una fuente importante de filosofía, pero no de una filosofía académica, inalcanzable, sino de una filosofía práxica, para el quehacer político, social y educativo concreto. Hemos dicho que  aunque sus pensamientos muestran rasgos de la filosofía europea de su época, el racionalismo de Voltaire, el naturalismo de Rousseau,  el empirismo/  escepticismo de Hume,  la práctica organizativa de Fourier y de Saint Simon, el liberalismo de Locke, y aunque fue prácticamente contemporáneo con Hegel, el filósofo del idealismo, la filosofía de Rodríguez es profundamente materialista, anticipando a los reconocidos Carlos Marx y Federico Engels, siendo la propuesta rodrigueana profundamente original, cargada de futuro, y es un sol que aún brilla y seguirá brillando.

Otro elemento relevante es la invitación de Rodríguez de buscar una escritura semejante al modo en que hablamos y nos comunicamos  diariamente, al decir de Friedrich Nietzsche, un escribir para leer con el oído. Y en esa búsqueda erigió una forma de pintar las ideas (logografía), organizando las frases y oraciones de una forma que representaran una imagen, más fáciles de comprender y más fáciles de memorizar. Una revalorización del lenguaje hablado en contraposición al poder escrito, en esto que Ángel Rama ha llamado la ciudad escrituraria.

Finalmente, encontramos que Simón Rodríguez es un pensamiento vivo, que ha fecundado el de personas insignes, como José Martí, Leopoldo Zea, Prieto Figueroa, Félix Adam, cuyos aportes a la América Latina y al mundo son también invalorables. Por otra parte, ese pensamiento vivo rodrigueano propicia el encuentro con lo que hemos llamado la praxis alternativa latinoamericana: la educación popular, la educación dialógica y crítica de Paulo Freire.

Y para finalizar, reitero la invitación de abrir todos los cauces posibles para  seguir descubriendo a Simón Rodríguez, que su ejemplo y su pensamiento nos acompañen vivencialmente en esta tarea de profundizar la crítica a la sociedad existente, marcada por el individualismo, la fragmentación y el afán de lucro; de prefigurar colectivamente nuevos estadios sociales más solidarios, cooperativos, de mayor equidad,  y de construir de modo compartido  las vías, los métodos, los recursos más propicios para abrazar plenamente ese horizonte. .. 

 

(PALABRAS EN LA SESION SOLEMNE DEL CONCEJO MUNICIPAL DEL MUNICIPIO BOLIVARIANO LIBERTADOR, CARACAS, EL 28 DE OCTUBRE DE  2012, a  241 años del natalicio de SIMON RODRIGUEZ)

 

 

 

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DESENCUENTRO

El quiere estar calmado para atravesar las airadas palabras. Ella se siente ignorada e intensifica su verbo. El se detiene, invitándola con un soplo de voz a la mayor tranquilidad posible. Ella siente que sus casi gritos no llegan a ninguna parte y eso la enfurece más. El piensa que a ella puede disparársele una subida de presión arterial. Ella piensa que él se muestra impávido para hacerla rabiar. Cada uno empieza a tomar una decisión que puede ser definitiva.

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El Club X. La lucha por la evolución

Este posible film inicia con un diálogo, en una casa de Eastbourne, Inglaterra, en 1885, entre el científico Thomas Huxley y su nieto de 8 años, Julián Huxley (que como sabemos luego se convertiría en otro eminente investigador).  En una sala llena de reconocimientos para Thomas, de las principales sociedades científicas de la época, el niño pregunta al abuelo por qué le llaman el bulldog de Darwin. Este diálogo da pie para un recuento rápido de la vida de Thomas. Autodidacta, científico reconocido desde muy joven, se empeñó siempre en fundar una filosofía natural, rechazando explicaciones teológicas o metafísicas.

Con frecuencia, la película vuelve al diálogo entre abuelo y nieto. Y, desde allí, se desprende una diversidad de flashes back, que compone  episodios relevantes  de la vida de Thomas Huxley. En ese trayecto, él conoce a un joven naturalista profundamente serio y reservado, llamado Charles Darwin. En la cinta, hay un énfasis tal vez excesivo en las discusiones entre Huxley y Darwin. Suponemos que se quiere mostrar una relación compleja. Huxley busca una figura científica de gran talento, que le ayude tanto a difundir su filosofía natural como a ubicar científicos naturalistas en cargos claves de las diversas academias del país. Darwin, en cambio, intenta convencer a Huxley de la verdad de la selección natural. Ninguno convence al otro, pero terminan convertidos en aliados circunstanciales.

Huxley intenta convencer a Darwin de que publique su trabajo, pero éste luce indeciso, pues hay aspectos vitales que aún no ha resuelto.  Entonces, aparece una carta de otro investigador solitario, Alfred Wallace,  que, sin la minuciosidad que embarga a Darwin, formula una teoría idéntica. Darwin entra en angustia y depresión. Huxley y sus amigos, viendo en riesgo sus planes  de imponer su filosofía natural, logran mediar para que ambos presenten la teoría en la sociedad linneana. Por cierto, esta presentación no tiene las repercusiones que ellos esperaban. 

La película empieza a centrarse cuando, ante la poca consideración por parte de  los científicos de la teoría de Darwin, Huxley convoca a sus amigos y deciden crear el Club X. Acompañan a Huxley, George Busk, Edward Frankland, Thomas Archer Hirst, Joseph Dalton Hooker, Thomas Henry Huxley, John Lubbock, Herbert Spencer, William Spottiswoode y John Tyndall. Este Club, en el film, asume un comportamiento futurista, en el sentido de convertirse en un agente de propaganda de la teoría evolutiva de Darwin. Y lo medular en este film es la planeación y el desarrollo de esta estrategia para imponer una teoría y desmontar de sus pedestales a los científicos vinculados con doctrinas religiosas.

El Club X crea una revista llamada Nature que sirve de voz científica para difundir la evolución, facilitan la correspondencia de Darwin con diversos científicos en todo el mundo, para fundamentar mejor los grandes vacíos de la teoría, y se hacen presentes en todas las discusiones académicas. Como defensor férreo de la evolución, aunque no de la teoría de la selección natural, Thomas Huxley fue llamado el bulldog de Darwin.

Creo un acierto la reseña fílmica de la famosa  discusión entre Huxley y el obispo (también científico) Samuel Wilberforce en la British Association en el Museo de historia natural de la Universidad de Oxford en 1864, Londres, Inglaterra. Nos referimos a que la discusión versa sobre aspectos científicos del momento, sin incluir esa anécdota dudosa en la que supuestamente Wilberforce pregunta a Huxley si él desciende del mono por línea materna o paterna. En la película, y tal vez así ocurrió en la realidad, Huxley es arrollado por la feroz oratoria del obispo.

Otro aspecto interesante de la película es que fija posición en ciertos mitos bien sembrados. Por ejemplo, el supuesto conflicto entre Darwin y la iglesia; Darwin no sólo recibió apoyo de religiosos que habían asumido el camino de la ciencia, sino que al morir fue enterrado en la abadía de Westminster. Otro mito, que su teoría se impuso sola, por la fuerza de su verdad, cuando en realidad recorrió un largo camino para afianzarse en el mundo científico. Y ello ocurrió muchos años después de su fallecimiento.

La película termina cuando, una vez muerto Darwin, los miembros del Club X se reúnen para revitalizar la promoción de su teoría. No obstante, la teoría de la evolución ya no es mayormente considerada en el mundo científico de la época. En este punto, vuelve la conversación entre Thomas Huxley y su nieto, Julián. Curiosamente, Julián se compromete ante su abuelo a luchar para comprobar la teoría de Darwin y volver a colocarla en el sitio que merece en el mundo científico. Thomas sonríe condescendiente, pero aunque se trate de una escena imaginaria, Julián fue un pilar fundamental en la reedición de la teoría darwinista en el siglo XX.

 

 

 

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MICRORRELATO 5:

La decepción sube desde su vientre y seca sus labios, mientras sus ojos recorren la página poblada de frases sueltas, planas, más bien incoherentes, que escribió anoche, cuando su mente, abierta al infinito, apuntaba los dictámenes de Dios.

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Los Programas Nacionales de Formación: ¿A dónde nos conducen?

Sin duda alguna, el Ministerio del Poder Popular para la Educación
Universitaria ha asumido un trabajo titánico, en diversas direcciones,
para cimentar la transformación universitaria en Venezuela. Desde el
respeto que me inspira este trabajo, creo que es un buen momento para
profundizar en la discusión acerca de los propósitos y los modos de
llevar a cabo estos procesos. Tengo la plena seguridad de que estas y
muchas otras reflexiones ayudarán a mejorar y potenciar lo que con
gran esfuerzo se viene haciendo.

En esta oportunidad, quiero formular algunas observaciones sobre los
llamados Programas Nacionales de Formación (PNF). Me apoyaré
específicamente en los referidos a la formación para la salud:
Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Ortoprótesis y Fonoaudiología, que
han surgido del diálogo fecundo entre los ministerios para la Salud y
para la Educación Universitaria.  Voy a referirme a continuación a
cuatro aspectos que considero vitales en su concepción y aplicación:

1.      Los Programas (PNF) pretenden responder a los fundamentos y
lineamientos estratégicos constitucionales, del Plan Nacional
Socialista Simón Bolívar, a la Misión Alma Máter y a la organización
Mundial de la Salud, en cuanto a fortalecer a la creación de un estado
democrático y social de derecho y de justicia, fortaleciendo el poder
popular y el desarrollo pleno de los seres humanos desde una visión
amplia y social de las llamadas discapacidades. Y se logra una buena
síntesis al respecto.

2.      No obstante, creo que existe una severa discrepancia entre los
propósitos y los lineamientos organizacionales-estratégicos y
curriculares que se proponen. Para crear redes sociales-populares de
conocimientos, sistemas de atención integral para el pueblo y
estrategias complejas de prevención y formar profesionales integrales,
necesariamente tenemos que propiciar un reordenamiento de las
instituciones en el sentido de prepararlas para la transformación
mediante un proceso intensivo de sensibilización y formación y una
acción de flexibilización normativa-administrativas de las
instituciones educativas.  En otras palabras, no es posible asumir
procesos de cambio educacional si las organizaciones no están
habilitadas para ello. Y esto requiere una directriz estratégica nada
sencilla, desde el MPPEU.

3.      Por otra parte, considero que las propuestas curriculares de
formación humanista, inter y transdisciplinaria, para la prevención
desde la organización institucional-comunitaria, corren el peligro de
diluirse en unas pautas curriculares fragmentadas, centradas en los
contenidos disciplinares, que contradicen la filosofía de los mismos
PNF. Creo que las estructuras formativas propuestas no sobrepasan la
concepción curricular tradicional, aún cuando traten de incorporar
claves que intentan una mayor apertura y diálogo interdisciplinario,
tales como unidad curricular, trayectos, tramos y temas. Conviene tal
vez pensar en pautas curriculares más abiertas, flexibles, dinámicas,
que propicien con mayor fuerza  la creación intelectual, el diálogo de
saberes, la incorporación de la vida diaria en el aprendizaje formal.
Ir más hacia la Andragogía, disciplina que sólo ocupa cuatro líneas en
el diseño de los PNF.

4.      Desde mi punto de vista, no queda clara la concepción del
aprendizaje que se maneja.  Se habla de Freire como alguien que aportó
en cuanto a teorías de inteligencia en el área social (¿?). Y se ponen
en un mismo plano, sin relieves, a concepciones tales como aprendizaje
significativo (Ausubel), aprendizaje por descubrimiento (Bruner),
constructivismo (Piaget), aprendizaje mediado (Feuerstein) y la zona
de desarrollo potencial (Vigotski). Estos autores, a excepción de
Freire y un tanto de Vigotski, que son tan diversos en cuanto a
concepción y fundamentos, coinciden en enfatizar el aprendizaje
personal, individual, y sin negar sus aportes, creo que poco pueden
aportar al aprendizaje que procuramos, más social, más compartido, más
colectivo, más transformador.  No estaría mal que miráramos con mayor
fuerza y profundidad en autores latinoamericanos que han realizado
interesantes y validados aportes en tanto en visiones conceptuales
como en  prácticas sociales: el citado Paulo Freire, Marco Raúl Mejía,
Alfonso Torres, Moacir Gadotti, Lola cendales, entre otros tantos.

5.      Siguiendo lo anterior, considero que hay poca valorización del
método de proyectos, siendo ésta una propuesta ya extendida y validada
en diversos espacios institucionales y sociales. Los PNF se limitan
sólo a “aprendizaje por proyectos”, en el sentido de tener un medio
para aplicar lo aprendido en las sesiones de clase. El método de
proyectos no está presente al menos como una vía propicia para la
llamada intervención comunitaria (¿No tendríamos que repensar el
término “intervención”?), ni aparece alguna oportunidad de aprenderlo
y desarrollarlo en ninguna unidad, tramo, trayecto o tema.

Finalmente, quiero insistir en que se trata de profundizar sobre la
discusión de la transformación universitaria venezolana, y estos son
sólo algunos insumos para ello.

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Del servicio (Conversaciones con el Maestro)

Me pregunto a mí mismo:

 

-¿Cuál palabra puede definir mejor lo que he venido a hacer?

 

Con fuerza, me responde el Maestro:

 

-¡Servir!

 

Aún sin recuperarme de la sorpresa, interrogo:

 

-¿Servir cómo?

 

Y la respuesta viene rápido:

 

-Mediante la palabra. La palabra está en ti desde siempre.

 

Me atrevo a preguntar:

 

-¿Y cómo debo asumir las palabras?

 

De nuevo viene la respuesta con rapidez:

 

-Las palabras son algo vivo, como tú, como yo. Ellas vienen de Dios y van hacia Dios. Debes tratarlas como a un ser vivo. E integrarlas a ti.

 

Y agrega el Maestro:

 

-Las palabras vibran, y por eso producen cambios en lo que ustedes llaman curvatura espacio-tiempo.

 

Sigo pensativo. El Maestro prosigue:


-La palabra viene unida a la fe. La fe no es una creencia ingenua. La fe es un estado de conciencia. Míralo así.

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Desde la Andragogía…¿Quién es adulto?

Para edificar una posible respuesta, volveré a los autores antes reseñados, enfocando su concepción del ser adulto. Luego, reforzaré lo anterior con la visión de algunas de las ciencias sociales y de aportes filosóficos sobre los seres humanos.

Knowless (1972) vincula al ser adulto con el ejercicio permanente de autoconcebirse, en oposición a una realidad que le circunda, lo cual le plantea retos que van direccionando su conducta. Es decir, el ser humano no es algo definido, acabado, sino alguien que se concibe y se define a sí mismo en acciones que se confrontan con la realidad.

Por otra parte, Félix Adam (1977) también concibe al adulto como un ser en proceso de aprendizaje permanente, para potenciar su desarrollo pleno en diversas direcciones:

1. En lo plenitud de los procesos fisiológicos y morfológicos.

2. En la comprensión y asunción de un rol histórico-cultural.

3. En la definición de su rol en lo económico, cívico y político.

4. En lo cognitivo, emocional y

5. En el plano de la acción, y el desarrollo de capacidades para accionar creativamente en el mundo del trabajo.

En este movimiento, el adulto definirá y decidirá de modo sinérgico los pasos a seguir, asumiendo conscientemente el despliegue de su experiencia, siendo principalmente él mismo su propio regulador (Adam, 1984b).

El adulto es un ser que construye saberes para orientarse en situaciones de incertidumbre. Somos personas en proceso de humanización creciente que conlleva un despliegue de nuestra creatividad (Ludojoski, 2008). En otras palabras, hablamos de un proceso de autoeducación, mediante el cual elegimos libre y responsablemente lo que hemos de aprender y los modos de hacerlo.

Desde la sociología, y de la mano con quienes enfocan la biografía humana como un medio de estudiar procesos sociales complejos (Ferrarotti, 1983 y Bertaux, 1983), podemos mirar al adulto como un ser con historia.

Como ser humano, el adulto sintetiza y retraduce el movimiento de la totalidad social. Podría afirmarse temerariamente que la sociedad se expresa por las acciones de las personas, sin restar a estas su autonomía y sus ámbitos de libertad. La historia no trata sólo sobre el pasado y el presente, sino también sobre el futuro, por lo menos como reto, como posibilidad abierta (Zemelman, 2002).

Los procesos formativos entre adultos pueden articularse con esas proyecciones al futuro, o pueden modificarlas. Tratar con el adulto es moverse entre historias comunitarias, locales, nacionales, regionales y mundiales, e historias personales de vida entrelazadas, conformando tramas desde lo cotidiano.

Con los enfoques de investigación cualitativa, asumimos que los adultos, en tanto humanos, son seres en relación, que construyen colectivamente sus espacios sociales. Van configurando la realidad desde sus actos de habla cotidianos (Taylor y Bogdan, 1990), articulándose bajo un sistema compartido de significados (Rusque, 1999). Ello les obliga a favorecer y maximizar las posibilidades de diálogo, acuerdos y negociaciones. En este sentido, los adultos pueden comprenderse como sujetos y autores (Dos Santos Filho, 1995).

La Andragogía, por lo tanto, debe enfocarse en la constitución de relaciones de intercambio, reciprocidad y horizontalidad entre los seres humanos. No obstante, la formación que se da en la relación, en la conjunción de un sujeto colectivo, no menoscaba sino que enaltece el desarrollo personal.

Desde las corrientes humanistas y existencialistas, podemos ver que el ser adulto tiene tendencia a la búsqueda de autonomía, al desarrollo de la conciencia del nosotros y del sí mismo, desde sus intereses y necesidades y desde su modo de vida. Para ello, es necesario acompañar un proceso intenso de formación, con la participación plena del sujeto, para que él logre y afiance progresivamente esos niveles de autonomía y de autoconciencia.

Hablamos de experiencia, y ello equivale a proyecto (Adam, 1977), como vía para comprender y superar una realidad mediante un conjunto sistemático de acciones compartidas. Esto implica que tanto los fines que se persiguen como las reglas de juego han de ser generadas y eventualmente modificadas colectivamente.

Mas que determinar que las personas desarrollen ciertas y determinadas competencias, se trata de propiciar ambientes para abordar visiones integrales de situaciones específicas, alimentar los modos efectivos de razonamiento, y permitir la libre escogencia de las opciones que los adultos determinen, personal y colectivamente.

Desde otro enfoque, el adulto es una persona socialmente productiva (se integra o busca integrarse al mundo del trabajo) y activamente recreativa. Sus procesos formativos han de tener en cuenta este sentido ergológico, mucho más allá de meros procesos de capacitación y adiestramiento, en búsqueda de la autorrealización y un sentido de existencia pleno, desde su medio laboral. Por otra parte, en el marco de la educación permanente, se propicia el disfrute como derecho y como modo de favorecer el desarrollo integral de las personas (Adam, 1977).


Un intento de síntesis

En síntesis, los adultos, desde la Andragogía, son seres:

1. Activos en el sentido pleno de la palabra, pero se trata de una actividad generada desde las relaciones mutuas. Los adultos actúan con autonomía en sus procesos de interpretar el mundo, en el reconocimiento, modulación y hasta control de sus emociones, y en la elección responsable de sus modos y ámbitos de acción.

2. Con tendencia a la integración de grupos y alianzas sociales con la familia, comunidades, grupos de amigos, y aún con la sociedad total (humanidad), como ente suprahumano. Ello implica el favorecimiento de la integración (no la reducción) de distintos niveles de conciencia: personal, grupal, comunitario, nacional, regional y mundial.

3. Inmersos en procesos evolutivos que despliegan todas sus dimensiones humanas: física, biológica, sociológica, cultural, social, ambiental, antropológica, histórica y económica.

4. Que transforman permanentemente las realidades de las cuales son parte indisoluble. En este sentido, la sociedad es una trama multidimensional, contingente, resultante y condicionante de la diaria relación entre personas. Estas relaciones pueden ser de armonía y consenso, pero también de tensiones, desacuerdos y conflictos. De aquí la concepción de una necesaria tensión persona-sociedad, en la que se interpenetran permanentemente.

5. Que constituyen síntesis sociales, reapropiándose y retraduciendo lo social, y son a la vez sujetos activos en su conservación o su transformación.

Fragmento del libro: Andragogía. Una lectura prospectiva. Edit. El perro y la rana. 2011

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Resumen de mi gestión como vicerrector académico de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez

Carta a la Ministra de Educación Universitaria Dra. Yadira Córdova. Caracas, 07 de Mayo de 2012 (Continuar leyendo »)

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