MICROCUENTO 3
Cuando pidió perdón ante las cámaras por haber dicho algo en lo que aùn cree, sintió que ya no era una sola persona, sino dos, tal vez tres. Si bien su esposa y él mismo seguirían disfrutando de esta forma de vida recién adquirida, tendrían que soportar aún por un buen tiempo las miradas escrutadoras. El problema era que, al enfrentarse al espejo, ya no sabría a quién realmente estaba mirando.
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