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EPISTEMOLOGIA DE LA INTEGRACION CULTURAL

Desde las ideas precariamente sintetizadas en el cuaderno anterior, intentaremos ahora proponer una plataforma de discusión para una posible epistemología de la integración cultural.

En este sentido, iniciaremos este cuaderno intentando establecer un perfil mínimo de la integración latinoamericana y del Caribe, enfatizando en lo cultural. Luego, apoyándonos en el camino antes recorrido, propondremos algunos lineamientos de la epistemología de la integración.

Lo primero que tenemos que decir es que eso que se llama “integración cultural” es algo bastante complejo y diverso, y de seguro significa distintas cosas para distintas personas. En ella se encuentra y se confrontan memoria ancestrales de los pueblos con el pensamiento secular del mundo moderno, y formas culturales locales, específicas, con los arrolladores procesos de la mundialización. No obstante, y sin pretender exponer acá un concepto acabado, existen algunos elementos definitorios que pueden fundamentar un constructo de integración cultural. Proponemos los siguientes:

a) Es posible hablar actualmente de un cambio radical en el polo de referencia desde donde se miran los procesos de integración cultural latinoamericana y caribeña. Desde la visión donde la cultura es un mero recurso para el logro de las metas económicas en la región, hasta los nuevos enfoques donde lo cultural, pasando por el desarrollo de una plena ciudadanía, es el eje articulador e integrador. Ello incluye el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la consolidación de la convivencia pacífica, la creación de un espacio cultural común dentro de la diversidad que nos es propia, el crecimiento de la autonomía en las diferencias y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestros países, particularmente de los que viven en situaciones de pobreza, desempleo y exclusión (Declaración de Cartagena de Indias, 2004).

b) Si antes la integración se pensaba desde los organismos internacionales que son sujetos económicos por excelencia (como el BID y el Banco Mundial), en el entendido de que el progreso económico traería a la larga el bienestar para todos, hoy día la integración comienza a pensarse desde la propia América Latina y el Caribe, desde las personas concretas en situaciones históricas, sociales y culturales definibles.

c) Anteriormente, se suponía que la apertura absoluta de los mercados generaría núcleos crecientes de progreso que a la larga terminarían permeando toda la sociedad; hoy día, la integración se concibe como un proceso multidimensional, que se sustenta en el fortalecimiento de los regímenes democráticos, en el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, en el fomento de la paz y el empleo de la negociación para la resolución de conflictos (Alba, 2005). En otras palabras, se trata de la constitución de sociedades democráticas, estables y activas, lo cual pasa necesariamente por la constitución de ciudadanías, por la vitalización de los derechos a oportunidades productivas y al desarrollo (Kliksberg, 2001).

d) Si en otro tiempo, los enfoques macroeconómicos (visión global de los conjuntos de factores económicos, atención al producto interno bruto y a la balanza comercial), eran empleados de manera privilegiada para evaluar el grado de desarrollo de una sociedad, hoy día (sin dejar de lado lo macroeconómico) es vital ocuparse de factores tales como el índice de desarrollo humano, el desarrollo endógeno, el desarrollo del concepto de “economías más pequeñas” (Alba, 2005), en fin, el impacto en la calidad de vida como un concepto multidimensional.

Si la concepción predominante ha sido la libertad absoluta de los mercados al capital internacional, minimizando el rol de los estados, ahora se retoma la importancia de estos, su rol activo en el establecimiento de equilibrios y en la promoción y coordinación de iniciativas y proyectos destinados al mejoramiento de los niveles de vida de la población en toda su diversidad y alcance.

Fragmento del libro: Hacia la integración cultural latinoamericana. 2006. Editorial Ipasme. Caracas

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Comentarios

4 respuestas a “EPISTEMOLOGIA DE LA INTEGRACION CULTURAL”
  1. Joise Morillo dice:

    Querido Julio, este concepto platónico.

    “Si la concepción predominante ha sido la libertad absoluta de los mercados al capital internacional, minimizando el rol de los estados, ahora se retoma la importancia de estos, su rol activo en el establecimiento de equilibrios y en la promoción y coordinación de iniciativas y proyectos destinados al mejoramiento de los niveles de vida de la población en toda su diversidad y alcance.”

    Me parece muy importante por lo viable y en consideración de crear justicia, no para muchos, y mucho menos exclusivo para los adeptos hacia un partido, sino para todos. Siempre en función de generar felicidad al colectivo. Acordaos que una acepción política, relacionada con la doctrina marxista radica precisamente en la desaparición del estado (comunismo)

    Acerca de esto:

    “En contraste, MacLaren (2003) plantea que, más que adaptar los estudiantes al sistema, hay que hacerlos críticamente mal adaptados, para que puedan convertirse en agentes de cambio en las luchas anticapitalistas.”

    Lo considero muy sartreano, por cuanto el contenido, la idea, en el sentido cultural debería ser educar para ser mejores, y no, para crear el caos, esa afirmación, es un chauvinismo que se identifica en un despotismo ilustrado, donde se crea una serie de mecanismo para proveer al pueblo de una educación mediocre en función de mantenerse en el poder, y no en función de elevar la calidad de interpretación de las causas deficitarias de un elevado número de individuos respecto a su autoestima y autosuficiencia, autonomía económica.

    ¿Porque en vez no se le educa al individuo para entender la función de un carpintero un mecánico? Y además proveer de institutos idóneos, como lo fue: ¡El INCE, las escuelas técnicas industriales! ETI.

    Estoy de acuerdo en que no todos pueden ser ingenieros y médicos, pero si, miembros de una sociedad que goce de sus ocupaciones. Esa opinión de Mac Laren me huele a buhonerismo, informalidad, proclive a la delincuencia y el deterioro social. El capitalismo no es la causa del desorden político de los pueblos, simple y llanamente porque este no es un sistema político, sino un sistema de mercadeo que se funda en un proceso económico, el cual, muy bien puede ser manejado por cualquier sistema político, sea democrático, oligárquico, monárquico, incluso el tiránico y el comunista. El problema es hacer una buena gestión. Un ejemplo China, Viet Nam etc. Todo lo contrario: Cuba, Nor Corea.

    Os ama

    Joise

  2. julio c valdez a dice:

    Hola, joise. Un placer encontrarte de nuevo en estos espacios virtuales. De acuerdo contigo: la evoluciòn humana y social ha de ser para todos o no serà para nadie. Hemos de aprender cada vez màs la tolerancia y la solidaridad, o ya no seremos màs…

  3. Fabiana Azurmendi dice:

    Hola Julio y Joice,

    Estoy de acuerdo con que debemos educar para “despertar al ciudadano”, para que cada uno sea artífice de su destino y dejemos de buscar culpables en sistemas políticos y educativos. Me parece muy interesante la entrada sobre Freire en este mismo Blog; y a propósito de McLaren, entiendo que cuando dice “criticamente mal adaptado” se refiere a que el alumno debe analizar su historia y su contexto criticamente en vez de aceptarlo como una verdad porque está escrito o representado en una lista bibliográfica de lectura obligatoria. Creo que la educación para la justicia social es eso, enseñar al estudiante a analizar criticamente lo que lee; de esta forma, elegirá su destino y será agente de su propio cambio dentro del sistema. El odio y el resentimiento no son conceptos de la educación para la justicia social. Además, entiendo que, retóricamente, la palabra “lucha” en un contexto que se enfrenta con poderosos sistemas económicos y con ganas de significar otra cosa, predisponga tendensiosamente a pensar en caos. En educación significa “despertar consciencia”, y las “armas” son papel y lápiz, o en su defecto, blog o cualquier otro instrumento.

    Saludos

  4. julio c valdez a dice:

    Gracias por tu aporte, Fabiana. Creo que cambiar los sistemas predominantes ni implica de por sí caer en caos. Es generar, entre todos, o por lo menos la mayoría, un nuevo orden social, económico, cultural, etc… Creo tambièn que sòlo en el marco de relaciones solidarias podemos ser artìfices de nuestros destinos.



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