TE VOY ENCONTRANDO

Te voy encontrando

Aveces como sin querer

te descuelgas de tantas cosas

y te me vienes encima

cuando me sabes màs indefenso.

No me atrevo entonces a mirarte

por miedo a que mis sentidos

abiertos de golpe

te dejen leer en mi

màs que los oasis

estos còsmicos e insufribles desiertos.

Sin embargo

te voy encontrando

tu voz al telefono

va desconchando

aqui

allà

las paredes

hasta abrirles grietas

hasta estremecerlas por completo

hasta echarlas abajo

y una fresca brisa entonces me envuelve

y algo de mì va y se escapa

saltando entre escombros

sin que yo pueda detenerlo

sin que yo quiera detenerlo.

 

Tù que me conoces sabes bien

còmo me empeño en construir siempre mis ciudades

sobre riesgosos pantanos

Còmo vivo soñando caminos abiertos para todos

Còmo dìa a dìa

invento estrellas

para que los viajeros podamos andar

aunque sùbitas noches nos atrapen

Còmo renuncia a cualquier refugio

porque sòlo sè vivir en las tormentas.

 

Pero en verdad reconozco

que cuando estoy màs huèrfano de respuestas

vienes tù y te paras

descalza

sobre estos restos de motivos

que con descuido

dejè caer sobre el piso

y me sonrìes

con esa sonrsa de vida llamando vida

y es entonces cuando me desparramo

en todas direcciones

por todas partes buscàndote

para seguir encontràndote

ahora

casi siempre

 

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Comentarios

2 respuestas a “TE VOY ENCONTRANDO”
  1. Francisco Pinzón Bedoya dice:

    Julio: me pareció como escrito de súbito, sin un momento para que fuera la forma correcta de decir quien dijera la última palabra.

    Te voy encontrando
    A veces como sin querer
    te descuelgas de tantas cosas
    y te me vienes encima
    cuando me sabes más indefenso.
    No me atrevo entonces a mirarte
    por miedo a que mis sentidos
    abiertos de golpe
    te dejen leer en mi
    más que los oasis
    estos cósmicos e insufribles desiertos.
    Sin embargo
    te voy encontrando
    tu voz al teléfono
    va desconchando
    aquí
    allá
    las paredes
    hasta abrirles grietas
    hasta estremecerlas por completo
    hasta echarlas abajo
    y una fresca brisa entonces me envuelve
    y algo de mí va y se escapa
    saltando entre escombros
    sin que yo pueda detenerlo
    sin que yo quiera detenerlo.

    Tú que me conoces sabes bien
    cómo me empeño en construir siempre mis ciudades
    sobre riesgosos pantanos
    Cómo vivo soñando caminos abiertos para todos
    Cómo día a día
    invento estrellas
    para que los viajeros podamos andar
    aunque súbitas noches nos atrapen
    Cómo renuncia a cualquier refugio
    porque sólo sé vivir en las tormentas.

    Pero en verdad reconozco
    que cuando estoy más huérfano de respuestas
    vienes tú y te paras
    descalza
    sobre estos restos de motivos
    que con descuido
    dejé caer sobre el piso
    y me sonríes
    con esa sonrisa de vida llamando vida
    y es entonces cuando me desparramo
    en todas direcciones
    por todas partes buscándote
    para seguir encontrándote
    ahora
    casi siempre

    Aún así, es como meterse en la conversación de otro que a otro alguien algo le dice y le recalca, con dulzura y demás

    Me gustó

    Un saludo

  2. julio c valdez a dice:

    Gracias por tu comentario, Francisco. Pensarè en lo que dices acerca del final.



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