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¿NUESTRAS CREENCIAS SON REALMENTE NUESTRAS?

¿Cómo vamos conformando nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos? ¿Cómo edificamos nuestras creencias? ¿Cómo las alimentamos diariamente? ¿Qué tan frágiles son esas concepciones y visiones? ¿Son más consistentes en personas con nivel universitario o no?

Recuerdo que, en 1994, el cometa Shoemaker-Levy chocó contra el planeta Júpiter, y eso fue un acontecimiento mediático importante. No obstante, en Venezuela fue algo más. Unos meses antes del acontecimiento, diversos grupos metafísicos, esotéricos, empezaron a pregonar que este cataclismo levantaría una nube de polvo que traería a la tierra 3 días de oscuridad, para lo cual habría que estar preparados. Que algunos de estos grupos presagien un anticipo del fin del mundo no es ninguna novedad. Lo extraño es que este mensaje empezó a circular por diversos medios (teléfono, fax), no sólo en Caracas, sino en buena parte del país. Y al poco tiempo, diversos profesionales que incluían médicos, profesores y abogados se apropiaron de esta idea y hasta elaboraron folletos con instrucciones precisas para sobrevivir la inminente penumbra. Mi esposa y yo estábamos consternados. Cuando nos plantearon el asunto, intentamos razonarlo. Primero, por el tamaño del cometa y de Júpiter, la nube de polvo no debía ser tan grande como ellos suponían. Segundo, esa nube bebía distribuirse en múltiples direcciones lo que minimizaría su impacto en la tierra, y tercero no viajaría a la velocidad de la luz, por lo que tardaría años en llegar acá. No obstante, ellos se aferraban a la idea inicial argumentando que el impacto habría de ser tan grande que el polvo nos llegaría casi de inmediato.

El resto es sabido: no ocurrió lo que ellos temían. No obstante, la pregunta es: ¿por qué llegaron a creer algo como eso? Como buen paranoico, sospecho que hubo un ensayo de experimento de influencias coercitivas. Tal vez una broma de algún colectivo, o tal vez algo peor. Un acontecimiento real, certificado por la ciencia, unido a un temor de la psique asociado con libros antiguos, y avalado por múltiples mensajes diseminados por todas partes.

Tal vez esto nos habla de la fragilidad de nuestras creencias, de nuestros modos de ver y concebir la realidad. A lo largo de nuestras historias colectivas y personales hemos elaborado esquemas con los que nos sentimos coherentes, y que pautan nuestros modos de relacionarnos con nuestros semejantes y con nosotros mismos. No obstante, en ocasiones nuevas situaciones y nuevos mensajes alteran (a veces momentáneamente y a veces de modo permanente) esos esquemas.

Por otra parte, no podemos obviar el dinero y los esfuerzos invertidos por las grandes potencias desde los años 40 del siglo pasado, para estudiar los modos de posesionarse de la mente de otros, con fines bélicos. Por ejemplo, el llamado proyecto KMUltra y los paradigmáticos laboratorios soviéticos. Y esos experimentos, que están lejos de culminar, se han integrado a las disciplinas que sustentan la publicidad, que no se limita a la venta de productos y servicios, sino que tienen que ver con el cómo percibimos y asumimos la vida misma.

Y no podemos dejar por fuera los grandes grupos de control de la difusión masiva (AmericaOnline, Microsoft, Viacom, Time Warner, ATT/Liberty Media, Sony, Disney, News Corporation, y Seagram y Bertelsman), que amparados por su capital transnacional generan y distribuyen en todo el mundo mensajes favorables a sus intereses, desde su propia cultura matriz. Estos grandes medios sostienen una enorme ramificación de medios en todos los países, que sirven de eco a sus emisiones. Así, este bombardeo cotidiano, total, tiene que incidir en la forma como miramos el cosmos, la sociedad, a nuestros semejantes y a nosotros mismos. Entre otras cosas, nos enseñan que hay un tipo de sociedad (la de consumo, capitalista, por supuesto) que es la normal, la deseable, y está amenazada constantemente por un gran eje del mal, que son todas aquéllas formas sociales diferentes.

Claro que la publicidad no funciona de modo unilateral, ni mecánico. Tiene que insertarse y resignificarse en los diversos grupos sociales que conforman las sociedades. Tiene que decir cosas significativas a esos grupos, para poder permanecer en ellos e influirlos. En otras palabras, siendo de una cultura universalizante, tienen que permearse de culturas nacionales y locales para lograr tener el impacto que ellos desean.

Así, volvemos a las preguntas iniciales. Vamos conformando nuestras ideas y concepciones a través de una interacción dinámica con los grupos sociales con quienes nos movemos (familia, comunidad), y con aparatos mayores (la iglesia, el estado, el sistema económico, el aparato escolar), y aún con sistemas transnacionales, como lo es la industria cultural. ¿Qué garantiza la autenticidad de nuestras creencias y nuestra libertad de acción? Tal vez nada que no sea el intento constante de problematizar la realidad y a nosotros mismos, y sustentar una visión crítica para evitar hasta donde podamos las manipulaciones externas. Y ello estaría mejor si los diversos espacios sociales con los que nos movemos participan es esa mirada crítica.

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Comentarios

Una respuesta a “¿NUESTRAS CREENCIAS SON REALMENTE NUESTRAS?”
  1. Eduardo Can dice:

    Oola Julio C Valdez, tienes mucha razon la inmensa mayoria de las creencias que tenemos provienen de personas que nos hacen creer lo que a ellos les conviene.
    Hace poco estaba viendo una pelicula llamada “So What’s Your Price” y hablaba de que mexico es un pais muy influenciado por Estados Unidos. La television, las revistas, los diarios hablan de lo que les conviene.
    Ahora creo que existen creencias buenas y creencias malas. Por ejemplo. Si son creencias que me ayudan a crecer vale la pena adoptarlas, pero si en cambio dan miedo o generan duda, no creo que sean tan valiosas.
    Asi como pregonaban dias de oscuridad, creo que seria bueno estar alerta a los cambios climaticos cuando tienen una base solida, por ejemplo. Poner atencion a los aparatos que presagian sismos, huracanes, etc.
    Pero obsesionarse con el fin del mundo o destruccion masiva no creo que sea tan constructivo.

    Las Creencias



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