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SOBRE LOS EGRESADOS UNIVERSITARIOS

Un acto de grado puede significar la culminación de un proceso y el inicio de otro. Dentro de la literatura ancestral equivale a un período de iniciación que, como tal, implica un proceso de transformación interior a la vez que un replanteamiento del papel a cumplir en la sociedad. Recordemos, por ejemplo, las prácticas chamánicas donde la persona, luego de un proceso largo, complejo y difícil, puede lograr el vínculo con un ser superior, un objeto de poder y un lugar sagrado.

Claro que en el CEPAP ese papel a cumplir ya se ha venido cumpliendo, puesto que la experiencia de las participantes y los participantes es lo que vitaliza y da forma al proceso de aprendizaje y al reconocimiento académico. El CEPAP no otorga roles, sino que cada participante lo crea y lo asume. Y ese papel queda expresado en la formulación del Rol Profesional Central. El CEPAP es sólo un momento en el proceso de construcción de los proyectos de vida de los participantes. Pero ¡qué momento!  

Por otra parte, el CEPAP lleva consigo otros requerimientos. Una egresada o egresado del Centro tiene que haber luchado contra sí misma (o) , o contra el propio ego, para integrarse a la comunidad de aprendizaje. Ello implica un ejercicio de tolerancia, de búsqueda constante de acuerdos y consensos. Hablamos de la forja de una consciencia colectiva, sin minimizar lo personal particular, de un ejercicio de cooperación y solidaridad en el día a día. Este logro puede redundar en cada egresado por siempre, en el sentido de mantener una búsqueda constante de  creación de cuerpos colectivos, integrados, logros compartidos, propósitos comunes. Todo ello bajo esquemas de apoyo mutuo, respaldo solidario, y sentido de compromiso, aspectos vitales en la conformación de los nuevos republicanos.

También podemos señalar que un egresado del CEPAP ha de llevar consigo una práctica de reflexión acción o acción reflexiva, en el sentido de manejar saberes que le ayudan en la construcción de proyectos, en integrar deseos y anhelos con una secuencia de acciones, mediaciones, relaciones, que le  permiten avanzar y encarnar sus propios ideales. Hay una integración armónica de saberes que se imbrican entre sí y se comparten con otros, de modo de encarar los sueños con las visiones de la realidad, en una dialéctica virtuosa que hace de los sueños algo cada vez más compartido, y de la realidad algo con plenas posibilidades de transformación.

Y, finalmente, y sabiendo que nos quedamos cortos en esta interpretación, señalamos que un egresado del CEPAP, como constructor de realidades, tiene un compromiso político (en el mejor sentido posible del término). Un compromiso, primero, consigo mismo o misma; segundo, un compromiso con sus entornos más cercanos (familia, amigos, vecindario, compañeros de trabajo), y tercero, un compromiso con la humanidad (país, Latinoamérica, planeta), en el sentido de la búsqueda de un mundo con mayor equidad, justicia, oportunidades para todos. Un compromiso que se manifiesta en lo cotidiano, en lo cercano, pero se proyecta en lo universal.

 

(Palabras que como director del CEPAP pronuncié en el acto de grado del día 07 de diciembre de 2009)

 

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