MIS CREENCIAS FUNDAMENTALES
En este texto me propongo hacer un ejercicio de síntesis. Hablo de plantear lo que creo son mis creencias fundamentales (y no es un juego de palabras eso de “creer” que “creo”). Estoy consciente de que al escribir en pocas líneas tales creencias, es bastante posible que termine esquematizándoles demasiado. Mas, como sólo se trata de un ejercicio, y no de un examen final, no importa. La invitación a los lectores es que puedan hacer para sí mismos un ejercicio similar. Total, tratar de conocerse no mata (¿o si?). Entre paréntesis, colocaré algunos autores que sustentan teorías o supuestos similares…
Las creencias, según pienso en este momento, son las siguientes:
- El universo que habitamos es un todo dinámico, profundamente interconectado, multidimensional (Raymond Chew, Fritjoj Capra, Ervin Laszlo). Cada movimiento, cada información (Laszlo) por más sutil que parezca, incide de alguna manera en el todo (teoría del Caos). Existe una continuidad entre la materia y la energía, o entre la onda y la partícula (Albert Einstein). Las estructuras simples tienden a cierta estabilidad, pero mientras aumenta su complejidad tienden a disiparse y a recomponerse (Illya Prigogine). Los seres humanos, claramente, somos una de esas estructuras complejas. Así, creo que el universo está lejos de ser un agregado de fragmentos e individualidades aisladas.
- Siendo el universo una totalidad interconectada, en movimiento, se halla lejos de ser una máquina ciega. Tiene una dirección: avanza progresivamente hacia una cada vez mayor complejidad y consciencia (Theilhard de Chardin). Así, entra Dios en todo esto. Es quien dirige, quien integra, quien está presente en todo, todo el tiempo. Así, la materia es parte del proceso evolutivo (Leonardo Boff), y la consciencia es una propiedad emergente, que se complejiza y se expande progresivamente, pues existe una continuidad entre materia, energía y espíritu (Chardin). Así, de alguna manera podemos decir que venimos del espíritu, estamos en el espíritu y vamos de nuevo hacia el espíritu (Chardin, Boff). Mi modelo de universo es, pues, un organismo en evolución, y no la visión de máquina, de aparato de relojería, que nos impuso Europa a partir del siglo XVI.
- Si el universo avanza en un proceso evolutivo, nosotros avanzamos con él. Pero no somos arrastrados por él, sino que participamos consciente y activamente en ese proceso evolutivo (Laszlo, Chardin). Participamos en la evolución desde la cooperación y colaboración recíproca (Máximo Sandín), con nosotros mismos, con la naturaleza. Hablamos de simbiosis, bacterial (Lynn Margulis, Carl Sagan), y cultural. Esto, por supuesto, contradice tanto la visión predestinada de los seres humanos regida por un universo-máquina, como también la concepción de competencia entre individuos y especies por la supervivencia.
- En consecuencia, los seres humanos somos seres que participamos simultáneamente de lo material, de lo social y de lo espiritual. Y hemos de atender siempre los requerimientos en todas estas dimensiones, sin desdeñar ni posponer ninguna. De esta forma, somos seres sociales, primariamente relacionados, y luego conformados como individuos. La sociedad, como el universo, es una trama total (Karl Marx, Antonio Gramsci), interconectada, coherente, multidimensional. Esta sociedad es creada entre todos, mediante las formas como nos relacionamos entre sí, y con la naturaleza. Somos co-creadores (Teología de la Liberación). Esa relación está mediada por la visión que tengamos del cosmos, como máquina o como organismo viviente. El capitalismo se viene mejor con la visión de máquina, y de competencia, anclada a la acumulación del capital, y el llamado socialismo real bebió mucho de esta copa. Creo que tenemos, de ahora en adelante, la búsqueda de formas sociales que favorezcan cada vez más esa mutualidad y esa reciprocidad. Para mí, se trata de un cambio del esquema civilizatorio (formas sociales, creencias profundas, modos de relación). Una sociedad conformada por múltiples centros autònomos, tejidos en redes de redes.
- Participamos en la evolución del universo transformando el mundo más cercano, transformándonos nosotros mismos, y como todo está interconectado, ello influye en nuestros semejantes. Los procesos de transformación también tienen que tener en cuenta las dimensiones material, social y espiritual. Marx hizo aportes muy relevantes en la organización y transformación para cubrir nuestras necesidades materiales y sociales. Otros (como Chardin y Boff) han aportado para cultivar lo espiritual, pero entrando plenamente en el corazón de la materia. Todos coinciden en que hemos de transformar el mundo, y el universo, desde la solidaridad, la cooperación, la solidaridad, para lograr la sostenibilidad y la sustentabilidad (Informe Brundtland, Club de Roma) de todos (personas, animales, plantas, tierra). Y esto sólo se alcanza si creamos condiciones para actuar con equidad, justicia, solidaridad (Marx, Gramsci, Freire).
- Lo anterior tiene implicaciones para mi forma de ver el mundo y para la vida cotidiana. Si el universo es una totalidad moviente, intentaré ser muy modesto y prudente a la hora de conocerlo, lo haré de manera progresiva y por tanteos sucesivos, y jamás deberé suponer tener la verdad absoluta. Me nutriré de las miradas y de los saberes de otros, y compartiré los míos, creando de manera colectiva otros saberes más amplios, más integrados, más globales (Orlando Fals Borda, Freire) . Pero también he de tener en cuenta de que el universo es demasiado complejo para privilegiar una sola disciplina o enfoque, así que intentaré (sin caer en el “todo vale”), buscar síntesis vitales de saberes científicos, pero también de saberes ancestrales, espirituales, cotidianos, artísticos, etc.
- El saberme y sentirme en relación estrecha con el cosmos, con los otros seres humanos, con la naturaleza plena, marcará en adelante mis esquemas éticos. En vez de actuar en competencia (destruir a los otros, o minimizarlos), intentaré participar con otros en la creación de comunidades cada vez mayores (locales, nacionales, regionales y mundiales), desde lo que hago en mi trabajo y en el resto de mi vida cotidiana. Como todo está interconectado, lo que haga por mí (todo lo que me ayude a crecer y a desarrollarme), lo haré también por los demás, y lo que haga por otros terminará volviendo a mí.
Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.
Deje su comentario
Debe iniciar sesión para dejar un comentario.
