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TRES MOMENTOS PARA VENIR HASTA MÍ

Cerca de las 5 de la tarde te abandonas a un rincón de la sala, sin mirar la TV, a rayar un papel, pones mis iniciales y te quedas mirándolas como si quisieras arrancarles algo, mientras Vanesa tu compañera de apartamento trata de llenarte con su voz, y tú deseando que se calle, que termine de arreglarse de una vez y se vaya con sus amigos insípidos, porque no quieres que te vea aquí, sentada como una boba en este rincón, rayando un papel, escribiendo mi nombre completo, tratando de dibujarme, o para ser sinceros, deshaciéndome en garabatos, pues podría preguntarte qué te pasa y no quieres dar explicaciones, como tampoco las diste a tus compañeros de oficina cuando te lo preguntaron esta mañana, luego de hacerte notar que hoy no llegaste quejándote del tráfico, ni gritando que algún abusador te había tocado la nalga en el metro, ni tu risa sacudió la modorra de aquel ambiente, mas bien fuiste descubierta tragando silencios, mirando papeles en blanco, olorosa a lejanía.

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La radio aún está prendida, una cierta música puebla tu cuarto, ahora que Vanesa se ha ido, y empiezas a susurrar para hacerle sitio a mi nombre, y me nombras, una, otra vez, hasta que mi nombre ya no te dice nada, entonces apartas las palabras de un manotazo, te tiendes sobre la cama y te echas la música encima, mirando en el techo la noche de anoche, te invité a cenar y luego caminamos un rato por el centro comercial, yendo a dar a ese café casi clandestino, colocamos al resto de la gente entre paréntesis y me contaste cómo dejaste el hogar de tus padres en Maturín, destrozando el orden con que pretendían envolverte, cómo te arrojaste a los dientes de Caracas, pisando temores, cómo vas construyendo diariamente tus pasos, emergiendo de tus propias caídas, tratando de crear un mundo donde tu nombre sonriera, y por todo esto habías tenido que hacerte muy fuerte, casi de acero, y yo bebía tus palabras con bocas de silencio, y sentías mis ojos hiriéndote de posibilidades, y ambos nos percibíamos creando absolutos en los breves espacios del café, y retomabas la palabra, dibujándote como Juana de Arco emergiendo de cualquier batalla, y a veces te interrumpías para mirarme, apenas atreviéndote a preguntar cosas sobre mí, aguardando a que yo me abriera ante tus ojos, que te revelara quién soy, por qué llevo tantas sombras conmigo, qué me mantiene en pie sobre mil mundos destruidos, y yo te decepcionaba escudándome tras nuevas preguntas, y no te quedaba más remedio que hacerte nuevamente de palabras antes de que una racha de silencio nos arrojara en direcciones diversas, tras las presencias que estallaban a nuestro alrededor.

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Ya dentro de tu pijama, acostada, la luz apagada, sin buscar el sueño, sin abandonarte a los ruidos confusos que vomitan los apartamentos cercanos, prefieres enredarte en ti, en la noche de anoche, cuando te detuviste vacilando antes de abrir la puerta de tu edificio, un poco sonrojada (¿y si te veía algún vecino intrigante, o la propia Vanesa?), y te volviste a mirarme, porque yo vine a acompañarte hasta la puerta, y la abriste, mojada en cierto temblor, y me miraste de nuevo para despedirte, y no dijiste nada, y yo dije algo sobre ir el domingo al cine, creo, y tú murmuraste un sí, y nuevamente callados, con ganas de decirnos más, mientras las ideas se nos escabullían, sonreíste nerviosa, y yo hice sangrar el silencio cuando te di ese beso casi invisible en los labios, y vi en tus ojos que se había roto ese orden que tanto te costaba construir, que la imagen de mujer de acero que me habías dibujado en el café clandestino se vino abajo, que te había ido de bruces sobre el remolino de tus horas, que habías quedado huérfana de ti, y, asustada, colocaste esa puerta entre tú y yo.

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Comentarios

3 respuestas a “TRES MOMENTOS PARA VENIR HASTA MÍ”
  1. Christian Guzmán Arias dice:

    Genial forma de descubrir el mundo de una mujer a partir de un beso la noche anterior. Este es uno de los relatos que más me ha gustado por el contenido y por la forma. Autor genial, ergo, relato genial. Los tres momentos, contados de tal forma que nos haces ver las imágenes entre cada palabra, donde los puntos seguidos saldrían sobrando, han ocupado unos minutos muy provechosos y gratos esta tarde. Saludos.

  2. julio c valdez a dice:

    Gracias por tus comentarios, Christian. Los valoro más viniendo de una persona que hace arte con palabras.

  3. WOLFGANG PEREZ RUIZ dice:

    BUENO AMIGO ESTA MUY BUENO TU RELATO DE FORMA MUY ESPECIAL ESTOY NUEVO EN ESTO PERO ME PARECE ALGO ESPECTACULAR LA FORMA EN QUE HACES ESOS MOMENTOS MUY ESPECIALES PARA LOS DEMAS .,…SALUDOS



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