Alteramerica

Blog en Monografias.com

 

LA FORMACION DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

 

 

En estas líneas presentaremos algunas claves para la comprensión de los procesos formativos de los movimientos sociales de Venezuela. De entrada, aclaramos que estas claves, que ahora intentaremos sistematizar, han surgido de encuentros y reflexiones compartidas con diversos sujetos sociales. En un inicio, haremos una brevísima caracterización de los movimientos sociales. Luego, trazaremos algunos aspectos relevantes de tales movimientos en el país. Finalmente, esbozaremos las claves para abordar la reflexión sobre sus procesos formativos actuales y posibles.

Los movimientos sociales constituyen formas de resistencia y de construcción de mundos posibles. Son muy diversos en su conformación y en sus intencionalidades. Sus acciones bien podrían estar orientadas a la defensa y consolidación de los espacios de autonomía territorializada que conocemos ya en las periferias de algunas ciudades del continente. Otras características de estos movimientos, es la búsqueda de integración de acciones diferentes, pero necesarias, tales como la autoorganización (acción hacia adentro) y la lucha y la denuncia cotidiana (acción hacia fuera).

Los Movimientos en Venezuela

Cuando hablamos de movimientos sociales pensamos en colectivos organizados, y articulados entre sí, tales como comités de salud, consejos comunales, cooperativas, entre otras formas. Es interesante conocer cómo desde estos movimientos nos miramos a nosotros mismos. Nos percibimos como una familia creciente, pluricultural, mestiza a la vez que cósmica, espiritual, que lucha por encontrarse a sí misma. Vivimos en lo cotidiano valores y saberes ancestrales, pero a la vez construimos la sociedad del futuro.  No obstante, también formamos parte de valores impuestos (cristianismo europeo), capitalismo y la racionalidad occidental, aspectos que se manifiestan diariamente en la tendencia a la fragmentación, a la división, al cultivo exagerado de los egos.

A su vez, en estos movimientos asumimos la búsqueda de formas de vida donde mediante la participación democrática plena se enfatice el bienestar colectivo y el crecimiento integral de todos. Para ello, hemos de ejercitarnos siempre en la construcción de una nueva ciudadanía, que suponga una mejor calidad de vida para todos. Ello puede lograrse si encarnamos ideas tales como el desarrollo endógeno, que conlleva la socialización de los medios de producción, el poder constituyente y la inserción cualitativa de las organizaciones populares en la estructura del estado.

 

La formación y  los movimientos sociales

Los procesos formativos de los movimientos sociales en Venezuela, creemos, pueden ser de tres tipos: 1) Los que ocurren de manera espontánea y natural  en la vida diaria de las organizaciones; 2) Los programas específicos nacidos desde instituciones públicas, tales como ministerios y universidades, y 3) Las escuelas de formación populares(como la Guaraira Repano, y Asoprodenco). Los procesos formativos naturales y espontáneos, si bien abordan problemáticas concretas y específicas, usualmente no son registrados, y mucho menos sistematizados. Por ello, muchas veces se pierde su riqueza. Los programas específicos de ministerios y universidades, con frecuencia responden más a las racionalidades institucionales (por ejemplo, costo-beneficio, y esquemas de conocimiento lineal, fragmentario), que a los requerimientos de las organizaciones comunitarias. Así, devienen en esquemas rígidos, ajenos, que a pesar de las buenas intenciones, poco aportan a la vida comunitaria. En el caso de las escuelas de formación populares, a veces quedan atrapadas entre los dos casos citados: la demasiada espontaneidad y la rigidez conceptual-operativa. No obstante, son estas escuelas surgidas del propio trabajo comunitario, y con intenciones de hacer el aprendizaje cada vez más formal (sin rigideces) las que constituyen ahora un enorme potencial formativo para los movimientos sociales. Es desde organizaciones para la formación, como estas, que trazamos el horizonte de las propuestas que siguen.

 

La formación desde los movimientos sociales: claves para potenciarla

Creemos que hay una condición básica para potenciar los procesos formativos en los movimientos sociales. Se trata de constituir todos (instituciones, organizaciones populares), redes formativas para el apoyo mutuo y el trabajo educacional compartido. Se trata de consolidar vínculos orgánicos, a la vez que flexibles, horizontales, entre personas, organizaciones, instituciones, comunidades, a partir de las vivencias presentes, locales y más lejanas. Esta integración ha de conllevar el fortalecimiento de un sistema educativo total manejado por todos de modo simultáneo, donde converjan políticas, ciencias, saberes ancestrales y estrategias particulares.

No obstante, desde reflexiones sistemáticas entre participantes de diversos movimientos sociales, hallamos que es importante atender ciertas claves en los procesos formativos. Estas claves, profundamente imbricadas entre sí, son:  

 

1. La clave del ser: Se trata de un aspecto de extrema importancia. Responder a las preguntas ¿qué somos? Y ¿qué queremos ser?, es el punto de partida de cualquier proceso transformador. Como sujetos de los procesos sociales, requerimos conocernos lo mejor posible. Si asumimos que somos seres en relación, espirituales, solidarios, es diferente que si nos concebimos como seres individuales en constante competencia con los otros. Conocernos como personas, y como colectivos, ayuda a vencer los miedos, y asumir el porvenir con la carga de riesgos que ello implica. Así, los procesos de formación han de incluir permanentemente dinámicas de autoconocimiento, interconocimiento desde las historias personales y colectivas.

 

2. La clave del concebir.  Se trata de asumir la memoria histórica (personal, comunitaria, nacional y mundial), no sólo para reforzar la clave anterior de conocer nuestro propio ser, sino también para concebir el tipo de sociedad que queremos en el futuro. Entonces, hemos de asumir la historia (sobretodo esa historia vital, que generalmente no aparece en los libros) como parte de nuestros procesos de vida, como alimento sublime para construir nuevas visiones y nuevas formas sociales que nos permitan mejorar nuestros modos de vida, y ser cada vez mejores personas. Así, la experiencia formativa tiene que incluir permanentemente nuestros sueños y nuestras esperanzas, en concepciones del mundo que enriquezcan nuestra vida actual y nuestras acciones cotidianas, en la construcción permanente de un proyecto de nación. 

3. La clave del construir.  Desde lo que somos, y del sueño del futuro que tengamos, requerimos aprender a construir una nueva ciudadanía, y asumir, desde nuestros espacios cotidianos, la gestión política. El fortalecimiento, a partir de nuestros proyectos comunitarios, del poder constituyente que somos, nos permitirá  incidir cada vez más en las instituciones y organismos que tienen a su cargo la gestión pública, haciéndolas girar en torno a los requerimientos de las comunidades. Ello se logrará sólo si conformamos una alianza sólida entre múltiples organizaciones comunitarias, articulando objetivos comunes. Así, desde la práctica misma, hemos de abordar el estudio y la reflexión permanente en torno a asuntos tales como gestión política, liderazgo colectivo, proyectos comunitarios, medios de comunicación, y otros que contribuyan a afianzar el trabajo popular, de todas las comunidades.

4. La clave del hacer común liberador. Para incidir en la gestión política mayor, es necesario asumir la política desde la vida diaria. Ello pasa por mejorar todas las formas posibles de relación entre los vecinos, mediante formas de seducción para las acciones  comunitarias, asumiendo para ello las políticas de estado. Es necesario ampliar las posibilidades del compartir entre las personas, en el trabajo (especialmente el trabajo productivo) y en la recreación, en las manifestaciones culturales específicas, para seguir profundizando el sentido de la comunidad y la conformación de tejidos sociales. Así, la formación debe apuntar al manejo de conceptos, visiones y estrategias adecuadas para el logro del beneficio máximo, con la participación plena de las comunidades.

 

5. La clave del saber contextualizado. La política a nivel global, y a nivel local, será posible en la medida que las comunidades podamos desarrollar nuestros propios espirales del saber. Ello pasa por reconocer nuestro lenguaje, nuestros códigos culturales, nuestros proyectos de vida, y a partir de allí incorporar otros conocimientos y otras referencias, en una espiral virtuosa. Esto sólo será posible mediante un continuo y sistemático proceso de intercambio de experiencias, ideas, propuestas, acompañadas de intensos procesos de registro, sistematización e investigación de los procesos comunitarios. Así, se avanzará hacia una auténtica soberanía cognitiva. De este modo, la formación debe propiciar la herramienta de creación, difusión, validación del saber comunitario.

 

 

 

 

Julio C. Valdez

 

propuestas procesos y proyectos

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom