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LOS RETOS DEL CONOCIMIENTO DESDE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

 

Borón (2004) señala que grandes movimientos sociales han surgido desde la última década del siglo pasado, a partir de las pioneras revueltas de los zapatistas en 1994, la aparición de los piqueteros argentinos, las grandes huelgas ciudadanas y de trabajadores en Francia y Corea del Sur poco después y, hacia finales de siglo, la maduración y consolidación internacional de estas protestas en Seattle y en Porto Alegre. Por otra parte, nuevas fuerzas políticas han asumido los gobiernos (en países como Venezuela, Brasil, Uruguay). No obstante, conviene aclarar que en la generalidad de los casos los cambios más importantes se produjeron en el terreno más blando del discurso y la retórica, y no en el más duro y áspero de las políticas económicas. Pero, aun con estas limitaciones, ese cambio es muy significativo y sería erróneo subestimar sus alcances.

 

La generación del conocimiento desde América Latina es un proceso altamente complejo, dada la diversidad de actores y de escenarios presentes. No obstante, aquí queremos destacar la relevancia de crear ese conocimiento, atendiendo a los protagonistas de procesos sociales si se quiere novedosos, a la par que relevantes. Se trata de los ya famosos movimientos sociales. Y es que en los últimos tiempos, en América latina, han aparecido diversos colectivos de personas, intentando dar respuestas a situaciones que les afectan en lo económico, social y cultural. Además de los ya referidos movimientos zapatista, de México,  los piqueteros y las asambleas, de Argentina, existen otros notables, como los sin tierra, de Brasil; los indígenas de Bolivia, Ecuador, Perú;  los Círculos bolivarianos, las cooperativas, de Venezuela, entre otros.

 

Estos movimientos intentan reapropiarse de las calles y los sitios públicos, así como consolidar acciones y modos de organización imbricados en sus esquemas socioculturales. Vivencian luchas reivindicativas con un sentido emancipatorio que apuntala el futuro. Se trata de iniciativas surgidas “desde abajo”, en camino de la construcción de redes sociales activas. Son militantes de la memoria subversiva, reivindicando pautas ancestrales en la búsqueda de nuevos vínculos de solidaridad y fraternidad.  Pero no se trata de vivir para el futuro, sino de construir aquí y ahora las formas que se quieren para el mañana (Valdez, 2004b)  

 

Desde esta óptica, el reto de la generación del conocimiento desde América latina tendrá que incluir los referidos elementos. El conocimiento latinoamericano debe suponer una apertura constante hacia lo humano concreto, hacia la vida cotidiana, hacia las memorias íntimas de los pueblos, mientras prefigura esquemas sociales de solidaridad, equidad, justicia. Ello implica una problematización creciente en un mundo pluridimensional, multiforme y polisémico.

 

Desde el punto de vista epistemológico, conviene plantearse la superación de la actual visión racionalista del conocimiento, para lo cual habrá que incluir en la generación del conocimiento lo irracional y antirracional, el desorden, la paradoja, así como revitalizar lo que hasta ahora se ha considerado rutinario, la llamada superstición. Así, se crea un suelo propicio para el florecimiento de la religiosidad, de lo sagrado, espacio privilegiado para la búsqueda del sentido de la vida desde una óptica que trasciende la inmediatez y lo utilitario.

 

Atendiendo al sujeto del conocimiento, es probable que la tendencia sea privilegiar más la construcción comunitaria que la individual. El pensar-en-relación implica consolidar identidades, compartir significados, fortalecer la vivencia colectiva y la búsqueda de nuevos espacios de poder. Es bueno aclarar que lo anterior no significa la persecución del pensar individual, o del derecho a disentir; por el contrario, la libertad de creación y de opinión, el debate permanente, favorecerán la construcción colectiva del saber vivo, del hacer compartido, dándole a las opciones personales una dimensión mayor.

 

Otra vertiente la constituye la exploración en la subjetividad humana. Los sujetos, desde la vida cotidiana, se reapropian de lo social,  lo transforman y lo retornan al colectivo. Ello permite el desarrollo permanente de una cultura completa, verdaderamente humanística y científica, donde cada ser humano tenga derecho de construir su vida, con plenitud, ante una diversidad de opciones. Lo vivido (Córdova, 1997)  desde esta óptica, ha de ser la categoría fundante de los procesos sociales.

 

En un ejercicio de sistematización, intentaremos caracterizar el mundo que llevan consigo los llamados movimientos sociales. Estos elementos constituirían los signos de lo que (tal vez incorrectamente) podríamos llamar un nuevo estadio civilizatorio:

 

  1. La sociedad es un espacio para la cooperación y la solidaridad.  La sociedad es un espacio de relación entre seres humanos, que prioriza la vida cooperativa y solidaria. Esto supone que, lejos de ser individualidades compitiendo entre sí, las personas somos seres en vínculo.   Por eso, la forma natural de vivir es en cooperación, en solidaridad  (de aquí el enfático rechazo a estadios y estructuras sociales que propicien la estratificación, las desigualdades, las asimetrías, las injusticias). Esto no significa que en estos sectores no se presenten las rivalidades, vicios y conflictos, más se trata de prácticas que hay que superar más temprano que tarde.

 

  1. La libertad es la libertad de relación entre seres humanos y la naturaleza. La libertad, en esta concepción, es la búsqueda colectiva de las mejores condiciones posibles para la cooperación y la horizontalidad en las relaciones sociales, con respeto a la naturaleza y a la totalidad de los seres vivos. Los gobiernos deben fomentar esa creación de condiciones sociales para la cooperación, para la relación dialógica, para el fomento de la economía comunitaria, disminuyendo de ese modo,  la carga de privilegios que hace que unas personas exploten a las otras. La libertad no se da desde lo individual, sino desde la acción relacional entre seres humanos, entre sí y con respecto a la naturaleza. Sólo se puede buscar beneficios personales, buscando al mismo tiempo beneficios para todos.

 

  1. Los signos cardinales son la participación y el protagonismo social de los colectivos.  Los seres humanos, desde los colectivos organizados, asumen  acciones que abarcan integradamente diversos ámbitos (económico, social, cultural), mientras se favorecen las situaciones de encuentro, intercambio, integración social. Desde esta visión, todos somos iguales ante la ley y ante Dios, tenemos las mismas posibilidades y las mismas oportunidades. La forma como nos relacionamos entre sí, y no las propiedades adquiridas, definen lo que somos. La sociedad es una configuración de colectivos, interconectados entre sí. Cada colectivo, en relación con los otros, desde sus ámbitos específicos, imprime dirección y sus propios rasgos a la vida social.

 

  1. El liderazgo es colectivo, sin dirigentes ni dirigidos. La política es un juego donde todos participamos, a diversos niveles. No existe una clase o un sector social privilegiado, de donde deban surgir los líderes sociales. El liderazgo es una condición de los diversos grupos humanos, y los dirigentes de tales grupos han de “obedecer” a tal condición. La medida del liderazgo está en la coordinación de fuerzas para obtener logros que beneficien e tales colectivos, así como aquéllos que ayuden a la estabilidad y crecimiento de todos.

 

  1. El modelo social está constituido desde sociedades tradicionales (por ejemplo indígenas), y experiencias locales  (movimientos de trabajadores, por ejemplo). Mas que la tensión entre capitalismo y socialismo (y sé que esto es profundamente discutible), se trata de un enfrentamiento entre la sociedad perfilada por el capitalismo a gran escala, y los pueblos que viven cotidianamente la memoria histórica, y prácticas ancestrales abiertas al futuro y a las nuevas complejidades sociales.

 

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Borón, A. (2004). Neoliberalismo vs. Movimientos sociales en América Latina. No hay tregua posible en ese combate. Rebelión.

 

Córdova, V. (1997). “Emergencia de las Metodologías Cualitativas”.  En Revista Notas de Investigación.  Año 3, Nº 2. CIECH.  Caracas: Universidad Simón Rodríguez.

 

Valdez, J. (2004b). Retos para un nuevo conocimiento en América Latina. Rebelión. 

Sin categoría, propuestas procesos y proyectos

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Comentarios

2 respuestas a “LOS RETOS DEL CONOCIMIENTO DESDE AMERICA LATINA Y EL CARIBE”
  1. Iván Salazar Urrutia dice:

    Julio: Vagabundeando por los bloggs de la magistral Mora, me encuentro con éste tuyo, sorprendentemente atractivo, y sorprendentemente desconocido… o al menos sin comentarios (ya que muchos leen, pero no comentan). Tu invitación es tentadora. Creo algo de eso se hace en el blogg de Mora y otros que crecen a la sombra (Hanna, Osvaldo, Celeste, uno sobre vinos y otras yerbas, otros; te invito a hechar una miradita.
    Todas tus entradas me gustan (las leí de un zopetón). Si lo hubiera leído la semana pasada te hubiera contestado con los versos que cantábamos en la década del 60, siendo yo estudiante:
    Bebamos, hermanos,
    bebamos por el amor,
    porque amigos no seremos
    nunca más jóvenes que hoy.

    ¡Qué barbaridad! Era cierto.
    êro esas ideas jóvenes de entonces siguen tan jóvenes en nuestros cuerpos ya viejos. Aprendimos del Ché -lo bueno de su conducta inclaudicable, lo malo de su error de perspectiva en Bolivia-, aprendimos a defender la revolución cubana; y también aprendimos a criticarla (este aprendizaje fue más lento, nuestra pasión obnubiló el entendimiento), aprendimos de Allende -soy chileno- y aprendimos del hacer política para acá, para adentro. Las sucesivas dictadiras en A. Latina (?) nos hicieron plegar las banderas que crecían desde nuestros pies y nuestros pasos, para buscar aquellas solidarias, pero imitativas de europa. Quizás hoy es tiempo de volver a mirarnos los pies; la globalización, por contrapartida -casi digo por dialéctica- nos orienta a ello. La crisis financiera del capitalismo tuerce la cabeza hasta al más tozudo: ya el Estado no es tan malo; el libre mercado no debe ser tan libre; las relaciones internacionales son algo más que acuerdos de mercados; la especulación atenta a la estabilidad del propio sistema. Y más.
    Tu blogg puede transformarse en algo bello.
    Cuenta conmigo.
    Vancho.

  2. julio c valdez a dice:

    Me alegra recibir tus comentarios, Iván. Este blog apenas comienza, por ello tus palabras son un bálsamo para seguir adelante. Comparto lo que dices, en tu mirada de pájaro sobre nuestra historia latinoamericana. Creo que el camino es hacia la utopía, pero no una utopía ajena, o lejana, sino un cruce de sueños que van conformando nuestras vidas cotidianas. !Qué bueno contar contigo!

    Julio C Valdez



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